Analistas indicaron que el caso zuliano es un buen ejemplo de lo que puede pasar en futuros comicios si la MUD no resuelve sus diferencias internas.

Caracas. Divisiones, rencillas personales, falta de coordinación y la consecuente desmoralización del electorado que no respalda al Gobierno son los factores que explican que, en menos de dos meses, la oposición perdiera 185.506 votos en el Zulia facilitándole el camino al candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Omar Prieto, quien ganó con una cómoda ventaja de 194.760 sufragios (15,78% de diferencia) sobre el dirigente de Un Nuevo Tiempo, Manuel Rosales.

Luego de que el Consejo Legislativo del Estado Zulia, de mayoría chavista, declarara la “falta absoluta” de Juan Pablo Guanipa (PJ), quien se negó a juramentarse ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), se hicieron más visibles las diferencias dentro de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en la entidad. El exgobernador y líder de Un Nuevo Tiempo (UNT), Manuel Rosales, decidió postularse para las nuevas elecciones, algo que fue visto como una muestra de poca solidaridad dentro de la MUD.

Para el politólogo Piero Trepiccione lo ocurrido en el estado fronterizo es un buen ejemplo de lo que le puede ocurrir a la oposición en las elecciones presidenciales, que deben celebrarse en 2018, si la alianza partidista no logra recomponerse y unificarse alrededor de un candidato. “Cuando tienes a las fuerzas divididas el adversario hace fiesta. El Zulia es un estado abiertamente opositor, pero tienes a la oposición dividida en dos toletes. Esa oposición no colabora entre sí y jugó a sus propios intereses electorales y un estado opositor cae en manos del chavismo”.

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Mientras Guanipa obtuvo 700.775 votos el 15 de octubre, Rosales sólo consiguió 515.269 sufragio el 10 de diciembre. El chavismo, por su parte, logró incrementar su votación de manera considerable y el candidato del PSUV obtuvo incluso más papeletas que las que logró Guanipa en los comicios de gobernadores al alcanzar 710.029 votos. Sólo una oposición unificada, que superara el millón de votos como ocurrió en diciembre de 2015, podía obtener la victoria.

Partidos como Primero Justicia (PJ) y Voluntad Popular (VP) decidieron no respaldar a Rosales en su postulación, lo que se expresó en el descenso de la votación de los opositores. “PJ le sacó la silla. Ahí se ve la ausencia de PJ en la votación de Rosales, con Guanipa se logró que todos los partidos se movilizaran. En este caso no se logró. Lo mismo ocurrió en petare (Municipio Sucre del estado Miranda) PJ no mandó a su gente en petare y (Enrique) Mendoza al final pierde por eso porque PJ se abstuvo”, indicó el politólogo Luis Salamanca.

La abstención en el estado pasó de 44,29% en las regionales a 49,58% el 10D, un incremento de 5,2 puntos porcentuales, que afectó principalmente a la oposición. En Maracaibo, la capital del estado que concentra a 40% de los electores y que es un bastión opositor, la abstención fue de 7,5%, lo que explica que el chavismo ganara este municipio con una ventaja de casi 17.000 votos. Hace menos de dos meses, con Guanipa, la oposición ganó en esta localidad con una diferencia casi 95.292 sufragios.

Salamanca considera que los zulianos castigaron la postura del excandidato presidencial. “Mucha gente vio en ese gesto de Rosales de postularse una deslatad muy grande a un tipo que se inmoló. Debió decirle al mismo Guanipa que asumiera eso y que él lo apoyaba. Fue una postura de poca consistencia ética. Le dieron un golpe de estado y tu avalas eso”, expresó.

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Foto: Cristian Hernández



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