La ULA perdió a 3.600 estudiantes en 10 años y calculan que otros 5 mil desertaran en 2016. Al menos 6.400 documentos académicos se firmaron para validarlos en el exterior. La USB estudiará las nuevas causas de deserción.

Caracas. El abandono de la universidad tiene varias causas: interés en migrar y preferencia por el trabajo. En la Universidad de los Andes (ULA) las cifras alarman. De 2005 a 2015 hay un registro de 3.600 bachilleres que no se graduaron. Para 2016 calculan que la estampida cerrará en 5.000 estudiantes de los 45.000 inscritos.

José María Anderez, secretario de la ULA, asegura que las encuestas arrojaron un componente emocional que las aulas de la academia no pueden solventar: Los jóvenes sienten que no pueden hacer una familia en Venezuela.

Este año la secretaria de la ULA y el rectorado tuvieron mucho trabajo porque quienes necesitan validar sus documentos académicos en el exterior requerían ambas firmas. En 2015 tuvieron 2 mil solicitudes de documentos certificados,  los cuales 80 % eran para trámites dentro del país y 20 % para el exterior. En 2016 las solicitudes se elevaron a 8 mil y la proporción se volteó: 80 % de los requerimientos eran para validar los documentos en otro país. Desconocen si esta cantidad de jóvenes se fueron del país, pero la intención es evidente.

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Anderez explicó que de los 45 mil estudiantes inscritos, 10 % están inactivos y 7 % se fueron sin graduarse.

La deserción vinculada a la diáspora ya es un tema de estudio para las autoridades de las universidades Central de Venezuela, Simón Bolívar  y Lissandro Alvarado.

En la Universidad Simón Bolívar (USB) otros 940 documentos necesitaron la firma de ambas autoridades. Desconocen cuántos jóvenes desertaron las aulas y si finalmente era para irse del país sin graduarse.

Cristián Puig, secretario de la USB, habla de una “pre deserción” detectada porque los jóvenes asignados por la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU) no acudieron a inscribirse. “Que un joven prefiera irse del país sin tener un título es algo que nos duele”, precisó Puig.

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En un informe que entregaron las universidades autónomas ante el CNU se instó a modificar el modelo de asignación, pues los estudiantes no se presentaron a formalizar sus inscripciones de forma masiva: en la Universidad de los Andes 42 % de los admitidos por la OPSU no se inscribió; en la Universidad del Zulia, 40 %, y en la UCV no asistió 20 %.

La USB instaló una comisión para analizar la deserción estudiantil.


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