El oficial agregado de Polisucre, Carlos Martínez, fue asesinado cuando entraba a su casa en el sector Brisas del Paraíso de la Cota 905. Los delincuentes amenazaron a su familia con una granada si no les daban su arma.

Caracas. Froilán Martínez solo tenía dos hijos varones y los mataron. Ambos eran policías y fueron asesinados a manos del hampa, simplemente por pertenecer a un cuerpo de seguridad.

Después de tres años, cuando asesinaron a su hijo menor, volvió a la morgue de Bello Monte para retirar el cadáver del mayor, el oficial agregado de la Policía del municipio Sucre, Carlos Eduardo Martínez, de 32 años.

Recibió cinco tiros la tarde del lunes 20 de febrero, en toda la puerta de su casa en el sector Brisas del Paraíso, en la Cota 905. Siete hombres lo abordaron para robarle el arma y como la había dejado en el comando de Filas de Mariche, donde estaba adscrito, se llevaron su moto marca Empire, modelo TX 200.

Insistieron en que les diera el arma pero no la tenía. Luego de dispararle, los delincuentes huyeron y tres se regresaron, pero su abuela ya estaba fuera de la casa y trató de defenderlo. Pese a esto trataron de ingresar a la vivienda, amenazándolos con una granada, pues insistían en obtener el arma.

El oficial agregado fue trasladado por sus parientes hasta el hospital Miguel Pérez Carreño pero murió luego de una intervención, a causa de un derrame.

En lo que va de año han asesinado a 17 funcionarios en el Área Metropolitana de Caracas, según conteo extraoficial de la prensa.

El padre de la víctima contó que varios hampones le habían pedido que se fuera del barrio porque en cualquier momento podían matarlo por ser policía. “Él conocía a unos muchachos de crianza que estaban ‘en eso’ y ellos lo alertaron para que saliera del barrio. Le dijeron que ellos no le iban a hacer nada, pero que los otros sí podían matarlo”.

Por eso el funcionario se fue a una casa que tiene su padre en el Conjunto Residencial La Estrella, en Charallave estado Miranda, donde estuvo por seis meses con su esposa e hija, de tres meses de nacida, pero regresó hace pocos días a la casa de su abuela en la Cota.

“Quiero que hagan justicia, que esto no siga pasando. Imagínate cómo me siento, le quitan la vida así de fácil a un inocente. Están matando a seres humanos, no mataron a un animal, Mis únicos dos hijos eran policías y el hampa los mató”, soltó el padre sin contener el llanto, que luego ocultó con un pañito blanco.

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Froilán ya le había pedido a sus hijos que abandonaran esa profesión, incluso recordó que peleaba mucho con Carlos Eduardo por eso. “Yo le decía a mis hijos que los barrios estaban muy peligrosos para los policías”.

Hace tres años, su hijo menor, Edwin Martínez, de 24 años, fue asesinado en el barrio El Naranjal de la Cota 905, cuando regresaba de una fiesta. Cuatro sujetos lo abordaron, de acuerdo con su padre, porque era funcionario de Policaracas.

Foto: Yohana Marra


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