Familiares de los fallecidos aseguran que no hubo enfrentamiento; por el contrario, cuentan que los hombres fueron escogidos por los funcionarios y llevados, uno por uno, a diferentes pisos de la torre, donde finalmente los mataron.

Caracas. “¿A quién le reclama uno esta injusticia?”, esa es la pregunta de Ysmenia, quien perdió a su sobrino y a su primo en un operativo de las FAES en la Torre Viasa en Bellas Artes el pasado lunes 12 de noviembre. Con alaridos y llantos expresan su dolor los familiares de los siete muertos que dejó la reciente acción extrajudicial de este cuerpo de seguridad adscrito a la Policía Nacional Bolivariana (PNB), luego de identificarlos por primera vez mediante fotografías en la medicatura. “Me lo dejaron feo”, dice la esposa de Deivinson Fernández, de 22 años. Apenas lo reconoció. “Supe quién era por el braket en el diente. Tenía la cara destrozada, la boca abierta y rota, los ojos llenos de sangre”, agrega.

Esta joven de 20 años se siente sola. “Me lo quitaron. Más nunca va a estar conmigo”, grita entre lágrimas. Su día, desde la mañana hasta la noche, transcurría junto a su pareja. Tienen un hijo de cinco meses. Ella, junto a otras mujeres, muchas embarazadas, fueron sacadas por los efectivos de sus habitaciones al mediodía y encerradas en otro espacio para golpearlas y para que esperaran a que “concluyeran su trabajo”. Un “trabajo” que, según denuncian los familiares de las otras víctimas, fue una masacre a personas inocentes.

Los 50 efectivos de las FAES, según calculan los testigos, procedieron a la selección de los hombres. En total, fueron siete. Algunos tenían antecedentes penales, pero los allegados expresan que eso no es justificación para asesinar a nadie y, mucho menos, en un país donde no existe la pena de muerte. Los llevaron hasta la planta baja de este edificio con ocupaciones ilegales desde 2004 y, allí, los arrodillaron y los golpearon, cuentan quienes vivieron el operativo. “Seguidamente, fueron llevando a cada uno a pisos distintos para matarlos”. ¿Cómo van a decir que fue enfrentamiento cuando no se escuchaba un tiroteo? Se escucharon pocos tiros. Tiros directos”, cuenta la familiar de Fernández. El paredón de este joven fue en el piso tres. El de Arley Flores Rodríguez, de 41 años, fue en el piso seis. A los otros dicen que los mataron en los pisos 11 y 13.

Crónica.Uno conversó con los familiares de cuatro de los asesinados. Los otros no han sido reconocidos por sus allegados. Las víctimas responden a los nombres de:

  • Arley Flores Rodríguez
  • Deivinson Fernández
  • Meiver Rojas
  • Richard Lozada
  • Johan Mijares
  • “El Guaro”
  • Johan

Estos hombres se dedicaban a la venta de tostones, actividad comercial informal que asume la mayoría de los que habitan en esta torre, que funcionaba antiguamente como sede de las oficinas de la aerolínea venezolana Viasa.

“Nosotros estamos tranquilos acá. De hecho, los agarran pelando plátanos, embolsando los tostones. Salimos de Petare porque no teníamos vivienda y llegamos a este sitio y nos sumamos a la invasión. Sabemos que no es lo más correcto, pero tampoco le hacemos daño a nadie. Aunque algunos tuvieran antecedentes penales esto es una injusticia. Disparar sin darle oportunidad al otro de hablar. Estamos desconcertados y sorprendidos porque lo que hacíamos era trabajar”, relata el hermano de Fernández, quien también trabaja como vendedor de tostones. Sus cálculos arrojan que, por lo menos, 150 familias viven en esta torre, y de esas, 80 % se dedica a la venta de este fruto.

“¿Y todavía preguntan por qué nos queremos ir de Venezuela? Uno trabaja para darle de comer a los chamos y lo que hacen es matarte”, agrega. Los propios trabajadores informan que la policía suele hacer revisiones constantes en el espacio: les piden la cédula a los comerciantes y chequean su historial. Sin embargo, el hermano de Fernández cuenta que él no recuerda ninguna detención, por eso no comprende las muertes.

Meiver Rojas, de 20 años, también deja hijos sin padre. Una de un año y otro de tres. Él no se sumó a la invasión de la torre, solo trabajaba en ese lugar. Vivía en San Isidro, Petare, con sus niños y pareja. “Solo pasamos hambre. Él no tenía problemas con nadie. Matan a gente sana”, dice la esposa. Luego de los disparos, los funcionarios de las FAES los bajaron, a cada uno de ellos, enrollados en sábanas y los trasladaron al Hospital Vargas sin signos vitales. Los funcionarios alegaron que eran caídos por enfrentamiento.

También en Macarao

Otra familia caraqueña, perteneciente a la parroquia de Macarao, municipio Libertador, también se encuentra en luto por el asesinato de un familiar a manos de las FAES. La víctima se llamaba Anthony Richard Rodríguez Cisneros, de 31 años. Era carpintero y tenía dos hijos, uno de siete años y otro de 13.

Este operativo se efectuó en horas de la madrugada, también el pasado 12 de noviembre. La esposa del fallecido denuncia que los funcionarios encapuchados le abrieron un hueco a la puerta principal de la casa para apuntar el arma y amenazar a la familia. Calcula que eran alrededor de 30 efectivos. Desalojaron a los niños y a la mujer y asesinaron a Rodríguez en la azotea de la vivienda. “Ellos se arman una película. Luego quitaron la puerta del cuarto de las niños y la colocaron como si fuera la principal para no dejar evidencia. Además, dispararon a la pared para simular que había ocurrido un enfrentamiento”, cuenta la esposa.  

Cifras del Monitor de Víctimas –un proyecto de data periodística– indican que 301 personas fueron asesinadas a manos de los cuerpos de seguridad durante un año en Caracas, entre mayo de 2017 y mayo de 2018. El Cicpc y la PNB lideran los asesinatos con 133 y 130, respectivamente; es decir, entre ambos cometieron la mayoría de las ejecuciones (87,3%), nada más en la capital.

Foto: Referencial


Participa en la conversación