Más de 300.000 personas están entre la vida y la muerte. Muchos tienen hasta un año sin tomar medicinas de alto costo, cuya escasez supera 90 %. Francisco Valencia, de Codevida, dijo que dieron un plazo de 24 horas para que las autoridades solventen la crisis.

Caracas. “¿Quiénes somos? Los pacientes. ¿Qué queremos? Medicinas”. Ese fue el canto con el que los pacientes con patologías crónicas llegaron este miércoles 18 de abril a la plaza Caracas, a pocos metros de la sede del Ministerio de Salud. El propósito de la consigna fue exigir lo que por derecho les corresponde: los tratamientos e insumos para mantenerse con vida.

De Miranda, Yaracuy, Valencia, Barquisimeto y de varias zonas capitalinas se fueron sumando a la acción de protesta. Los carteles, las cajas vacías de medicina, los tapabocas, las lesiones de las enfermedades, los bastones y las miradas de angustia ocuparon el centro de la plaza que, a los pocos minutos de haberse iniciado la concentración, fue rodeada por un contingente de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

En la protesta no había encapuchados ni barricadas. Sí había, en cambio, rostros opacados por la crisis sanitaria y por desabastecimiento de medicinas de alto costo que, según Freddy Ceballos, presidente de la Federación Venezolana de Farmacias (Fefarven) supera 90 %.

Los portadores del VIH-Sida —más de 79.000 personas en el ámbito nacional— llevan hasta un año sin esquemas de antirretrovirales, los más de 3500 trasplantados no tienen inmunosupresores desde hace ocho meses, los pacientes de acromegalia (una enfermedad endocrina) desde diciembre de 2017 no reciben las medicinas y hoy ven cómo sus órganos crecen y colapsan, los de parkinson que tienen siete meses sin fármacos, los 200.000 que tienen cáncer y los 5000 hemofílicos que pasan las mismas penurias.

Son más de 300.000 pacientes crónicos a los que se le viola el artículo 83 de la Constitución Bolivariana: La salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo garantizará como parte del derecho a la vida.

Para exigirlo llevaron, en compañía de la Coalición de Organizaciones que velan por el derecho a la salud (Codevida), un documento ante el Ministerio.

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Primero un funcionario del departamento de Informática bajó a la plaza para averiguar qué querían.

Los gritos y las pancartas eran explícitas: “Queremos medicinas para poder vivir”. Aún así, el trabajador llegó al sitio con el mandado de su superior, recogió la información y con la misma se fue.

Luego de media hora de bulla y de presiones -incluso de personas visiblemente enfermas como un paciente que presentó rechazo del riñón-, al son de “si no nos atienden, entramos al ministerio”, se acercó Yasin Alemán, del Viceministerio de Redes de Salud Colectiva, que le permitió a cinco voceros de las organizaciones gubernamentales el acceso a la institución.

A continuación, parte del comunicado entregado y firmado por más de 50 organizaciones:

Según Francisco Valencia, directivo de Codevida, no hubo respuesta concreta ante los planteamientos llevados. Por tanto, dieron un período de 24 horas para obtener respuestas. Notamos en la reunión con el viceministro que el Gobierno no tiene la capacidad para solventar esta situación y por eso planteamos que dejen el orgullo y activen la cooperación internacional, para aliviar la situación que estamos viviendo, ya han muerto tres trasplantados y cada día y medio se produce un rechazo de órgano.

Fotos y videos: Mabel Sarmiento Garmendia


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