Robo y deportación a equipo de Univision se suma al fin de semana represivo contra la prensa

A juicio de la directora de Libertades Informativas de IPYS Venezuela, Mariengracia Chirinos, el mensaje del gobierno no solo va dirigido a los periodistas, sino a las voces disidentes. «Es un mensaje ejemplarizante para aplanar esas voces», dijo.

Caracas. Solo este sábado 23 de febrero la asociación civil Espacio Público registró 20 violaciones a la libertad de expresión en Venezuela, entre ellas 16 víctimas y 14 casos. La cobertura de la posible entrada de asistencia humanitaria al territorio venezolano le valió a los profesionales de la comunicación robos, detenciones, agresiones verbales y físicas; sin embargo, la jornada no concluyó el domingo. Este lunes 25 de febrero un equipo de Univision fue detenido en el Palacio de Miraflores, robado y expulsado por órdenes de Nicolás Maduro.

“Estuvimos retenidos por más de dos horas en el Palacio de Miraflores. Después de 17 minutos de entrevista, a él (Maduro), no le gustaron las cosas que le preguntamos, sobre la falta de democracia en Venezuela, las torturas, los prisioneros políticos, la crisis humanitaria. Se paró después de que le mostré un video de unos jóvenes comiendo de la basura, inmediatamente después, uno de sus ministros, Jorge Rodríguez, vino a decirnos que la entrevista no estaba autorizada y nos confiscaron todo el equipo. No tenemos nada. Se quedaron con las cámaras, nos quitaron las tarjetas. La entrevista la tienen ellos. Nos quitaron todos los celulares. Nos metieron en un cuarto de seguridad, apagaron las luces, nos arrancaron los celulares, el morral, se quedaron con muchas de nuestras cosas personales”, narró el periodista mexicano Jorge Ramos luego de lo ocurrido.

La entrevista autorizada por el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, según Ramos, quedó en manos de las autoridades venezolanas, quienes después de liberar al equipo, integrado por siete personas, lo siguieron en vehículos del Sebin hasta el hotel donde se hospedaban y mantuvieron vigilancia hasta que abandonaron el país, en un vuelo con destino a Miami este martes 26 de febrero. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) informó que, en horas de la madrugada, un funcionario de Migración les entregó una lista con los cinco nombres de las personas que debían salir de Venezuela. Dos venezolanos, trabajadores de Univision, también fueron sacados del país por medidas de seguridad.

“No habíamos tenido en el país, en los últimos 20 años, un caso de detención arbitraria por una entrevista que se haya concedido en el Palacio de Gobierno. Esto sienta un cambio. En las últimas semanas vimos que hubo mayor apertura de la vocería presidencial a los medios extranjeros, sin embargo, lo que ocurrió ayer fue de mayor gravedad. Este es un periodista (Jorge Ramos) que está preguntando por cosas de interés público. Este hecho nos habla de una hostilidad directa, que cada vez más va en aumento hacia el trabajo periodístico. Si hubo la decisión de admitir el equipo a Miraflores, no había ninguna justificación para retenerlos”, explicó a Crónica.Uno Mariengracia Chirinos, directora de Libertades Informativas en IPYS Venezuela.

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La experta considera que las restricciones en Internet y los patrones de desinformación que imparte el gobierno, “se hacen de forma sistemática” en la nación, donde en la actualidad hay unos tres periodistas detenidos. El último caso es el del alemán Billy Six, quien fue encarcelado en noviembre del año pasado por tomarle una foto al mandatario “demasiado cerca”.

A juicio del director de Espacio Público, Carlos Correa, la medida aplicada contra Ramos y su equipo responde a “una política de hostigamiento por parte del Estado y de violencia institucional” hacia los periodistas. “Lo inédito es que tú invitas a una persona a una entrevista y se apoderan de su trabajo”.

“Al gobierno ya no le preocupa el costo de atropellar a periodistas de la manera en que lo están haciendo. En este caso no hay forma de evadir la responsabilidad, fue el presidente el que les quita la información, esto ocurre en el Palacio de Miraflores”, sostiene.

Otros casos registrados

Este martes 26 de febrero el reportero de Telemundo, Daniel Garrido, estuvo incomunicado por ocho horas y fue robado por funcionarios del Sebin. El periodista desapareció a eso de las 7:00 a. m., cuando fotografió la patrulla del Sebin que custodiaba al equipo de Univision en el hotel donde se alojaba, así lo denunció el SNTP en su cuenta de Twitter.

En la madrugada del 23 de febrero un grupo de civiles armados retuvieron por más de 30 minutos al equipo del medio digital Venezolanos Por la Información (VPI), integrado por Gregory Jaimes y su camarógrafo David Guacarán. Los delincuentes robaron los equipos para transmitir en vivo, sus teléfonos y tarjetas bancarias. El hecho ocurrió en el puente La Dorada, en el estado Táchira, registró Espacio Público. Además, también reseñaron el caso de la periodista sueca Annika H. Rothstein, quien fue detenida, golpeada y robada por funcionarios policiales venezolanos cuando hacía cobertura en Ureña.

“La guerrilla estaba fuertemente armada y realmente creía que nos matarían a todos, vieron mi cámara y la prensa y nos apuntaron (…) Me golpearon en la cara cuando no podía moverme por la impresión”, escribió la reportera en su cuenta de Twitter. Asimismo, detalló que los funcionarios al momento de liberarlos les dieron 10 minutos para correr y esconderse, antes de empezar a disparar.

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“Esto es una muestra de las represalias que se toman en contra de las disidencias, de las voces que son incómodas para el gobierno. Esto no solo va dirigido a los periodistas, son mensajes ejemplarizantes que se le envían a la propia ciudadanía. Es un total aplanamiento de las voces disidentes, donde solo se quiere que salgan a la luz informaciones complacientes”, agregó Chirinos.

El encerrar al equipo en un cuarto con las luces apagadas es un incidente que, según la vocera de IPYS, había ocurrido en centros de detención como el Sebin, en distintos estados del país. “Es una práctica que ha venido ocurriendo en los últimos cinco años, incluso algunos periodistas deciden alejarse del oficio por vivir un hostigamiento de ese tamaño”.


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