Motorizados dejando sus vehículos estacionados en plena vía pública, buhoneros exhibiendo mercancía en las jardinerías de los paseos peatonales y el evidente deterioro de aceras y fachadas, son pruebas del estado de abandono en el que se encuentran los bulevares del centro caraqueño, recuperados en 2010 por la Alcaldía de Caracas y el Gobierno del Distrito Capital.

Caracas. Disfrutar de los espacios públicos de Caracas es un lujo, encontrar un banco disponible para sentarse a pasar el rato implica caminar más de cuatro cuadras, principalmente a horas del mediodía —cuando las personas suelen tener sus horas de descanso en el trabajo—. Para muestra, basta con recorrer los bulevares Panteón y La Marrón, donde las personas optan entre mantenerse de pie o sentarse en los bordes de las jardinerías que adornan el lugar.

Gladys Quintana, empleada de un local cercano a la plaza Bolívar, trabaja de 8:00 a. m. a 5:00 p. m. atendiendo a las pocas personas que se acercan al negocio. Su hora de almuerzo es a la 1:00 p. m., tiempo que dedica a almorzar y salir a caminar o distraerse mientras se hace la hora de volver a la faena.

Pero Gladys, al igual que otros empleados de negocios adyacentes, dedica más tiempo a buscar asiento que sentada, descansando. “A esa hora, la plaza Bolívar no es una opción. Con esa pepa de sol lo que uno menos quiere es sentarse en un lugar sin sombra, los banquitos donde no pega el sol casi siempre están ocupados”.

Como alternativa, cuando no lleva almuerzo, Gladys decide caminar tres o cuatro cuadras por el bulevar Panteón, y así aprovecha para comprarse algo y amortiguar el estómago. Señala que, contrario al bulevar de Sabana Grande, en el Panteón «uno tiene que caminar casi hasta el final del paseo y así encontrar donde sentarse y leer un libro tranquilamente».

Foto: Gleybert Asencio

Ana Victoria, comerciante informal, afirma que el tránsito por la zona ha disminuido, no obstante, hay más buhoneros e indigentes que invaden los pocos espacios que quedan para recrearse o pasar el rato. Como consecuencia, la mayoría de los comercios y restaurantes bajan sus santamarías a partir de las 4:00 p. m. y esto limita aún más el buen uso y disfrute de estos espacios públicos.

“Nosotros [los buhoneros] nos quedamos hasta las 5:00 o 5:30 p. m., ya a esa hora no pasa casi nadie por aquí. La gente viene más que todo entre las 11:00 a. m. y la 1:00 p. m, a comprarse el almuerzo o a ver si consiguen donde distraerse”, menciona Ana Victoria.

Quienes optan por comprar en los negocios aledaños al bulevar cuentan con ventaja, pues —en su mayoría— los restaurantes cuentan con sillas y mesas para su clientela. Quienes no, deben esperar o seguir caminando hasta encontrar su puesto.

“Llevo una hora y media aquí parado, esperando. Fui a sentarme cerca del edificio de Defensa Pública y el olor a orina y basura me corrió a los dos minutos”, dijo Cristóbal Petit, un abogado que quedó en reunirse con su cliente.

Cristóbal, como gran parte de los venezolanos, no se puede «dar el lujo» de adquirir algún dulce o café mientras espera en un local. «Si consumo algo aquí, tengo que gastar como mínimo 6000 bolívares, y eso me sirve para los pasajes de la semana», menciona.

El paso de motos y vehículos «oficiales» es otro hecho que incomoda a más de un transeúnte. Quienes transitan por el bulevar Panteón no solo deben lidiar con el caos vehicular y el irrespeto a los semáforos y señalizaciones, sino que deben «estar pilas» de no ser arrollados por motorizados infractores, que incluso estacionan en pleno bulevar sin la debida autorización.

El artículo 4 de la Ordenanza sobre Paseos Peatonales aprobada en 1983 por el Concejo Municipal del Distrito Federal —hoy del municipio Libertador— establece que «solo se permitirá la circulación por los Paseos Peatonales que carezcan  de calle de servicio a los vehículos que a continuación se señalan y en los términos y condiciones siguientes»:

  • Los destinados a servicios de emergencia, tales como bomberos, ambulancias, policía, defensa civil y demás cuerpos de auxilio, en aquellos casos en que su intervención sea necesaria.
  • Los auxiliares de tracción manual, destinados al transporte de mercancías u objetos para el abastecimiento de los establecimientos comerciales o a la prestación de servicios a edificios residenciales o de oficinas, en el horario que les fije al efecto la autoridad municipal y siempre que no entorpezca el libre tránsito peatonal.
  • Los que transporten mercancías, materiales u objetos que por su peso o características no puedan ser trasladados por otros medios, siempre que sean autorizados expresamente (…).
  • Los encargados de la recolección de basura, reparación y mantenimiento de servicios eléctricos, de la red telefónica, acueductos, alcantarillados y demás servicios requeridos por la comunidad.
  • Aquellos vehículos destinados y autorizados por la Municipalidad para fines turísticos o recreacionales de los usuarios.

Durante el recorrido por los bulevares Panteón y La Marrón, Crónica.Uno evidenció el deterioro en el que se encuentran sus caminerías, jardinerías y aceras. Esto, aunado al mal estado de las fachadas de los comercios, alejan a potenciales consumidores y transeúntes que buscan espacios para recrearse y pasar un momento diferente con familiares o amigos.

Foto: Gleybert Asencio

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