En el J. M. de Los Ríos se realizó este jueves una asamblea interhospitalaria. En ese espacio los trabajadores descargaron datos de la crisis. No hay reactivos para hacer urea y creatinina, por ejemplo.

Caracas. Si un médico o una enfermera se pincha un dedo con una aguja no hay cómo hacerle una prueba para saber si se contagió de Hepatitis o VIH. Tampoco le pueden colocar antirretrovirales como medida preventiva. Lo que hacen es mandarlo de reposo a su casa por 15 días.

Eso está pasando en estos momentos en el hospital J. M. de Los Ríos —también conocido como Hospital de Niños—, según María Cabrera, presidenta del Colegio de Bionalistas del Distrito Capital y el estado Miranda.

En el J. M. de Los Ríos, en 2010 había 71 bionalistas y para la fecha solo hay 32 para cubrir los tres turnos. Al déficit, dijo Cabrera, se suma el hecho de que no pueden hacer los exámenes de urea y creatinina en los pacientes renales, no tienen cómo hacer los electrolitos, los gases arteriales, pruebas hormonales, perfil tiroideo, descartes de Hepatitis y VIH.

“No hay cómo hacer estudios especiales y los familiares de los pacientes tienen que ruletear de clínica en clínica y, además, pagar costos millonarios para poder tener los resultados”.

En el J.M. de Los Ríos, contó la especialista, deberían tratar a cada paciente con un par de guantes desechables. Ello no ocurre y la mayoría de las veces manipulan dos, cuatro o más enfermos con el mismo insumo.

Realizaron la asamblea en el J.M. de Los Ríos.

“Con el agravante de que estamos desprotegidos. Eso pasa con todos los trabajadores de la salud, no tenemos cómo atender al paciente en óptimas condiciones. Por eso decimos que la salud está muriendo. Si uno se pincha con una jeringa es una situación muy crítica, y aquí ha pasado en contadas ocasiones. Gracias a Dios no hemos tenido contagios, pero es grave que a un trabajador de la salud no se le pueda dar la protección debida. No hay cómo darles antirretrovirales como medida preventiva mientras se le hacen los exámenes de rigor. Los mandamos a sus casas, de reposo, ellos buscan los medicamentos por fuera, pagan lo que sea. Eso no es el deber ser”.

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En el Hospital de Niños ya casi no hay ni pacientes. Este era un centro que solía verse congestionado durante las mañanas. Por la sala de triaje antes de las 10:00 a. m. se habían visto cerca de 200 infantes. Tras el paro convocado por el gremio de médicos a finales de junio, en este puesto asistencial quedaron suspendidas las consultas electivas. Solo se atienden las estrictas emergencias y se suministra tratamiento, si los hay, a pacientes oncológicos y renales.

No hay atención en el servicio de Psiquiatría, no hay terapia de lenguaje y atención psicológica.

El hospital está de paro, pues los médicos no pueden sostener más la salud en sus manos y mucho menos aguantar con los bajos sueldos.

Francis Crespo, médico residente de II año de Pediatría, dijo que pueden llegar a ganar 20 dólares, cuando un médico en Chile gana 6000 dólares, en Perú 1200, en Colombia 1100 y en Argentina 1060 dólares. “Estamos en tiempos de crisis”.

En el J. M. de Los Ríos hasta el departamento de Farmacia está muriendo de mengua. De tener 30 farmacéuticos, cuenta con 5 o 6, y, de acuerdo con Margaret Carchete, del departamento de Farmacia, ya no tienen insumos para preparar las fórmulas magistrales y disponen solo de un mortero pequeño para las mezclas. Una cosa que frente a otros equipos médicos de envergadura quedaría en minusvalía, pero sucede que ellos preparan medicinas que sirven de paliativos ante la escasez de fármacos.

Continúan en la calle

Este jueves a partir de las 10:00 a. m. en este centro asistencial se realizó una asamblea interhospitalaria, en el marco del conflicto que desde hace 38 días inició el gremio de Enfermería.

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Los trabajadores, en compañía de algunos pacientes, decidieron hacer la asamblea en la acera, a pocos metros de la entrada del hospital.

Así todo aquel que pasó escuchó que la salud está en crisis y leyó los carteles que decían que con el salario que ganan se mueren de hambre.

Esta asamblea estuvo representada en la mesa por los gremios y las federaciones. Destacaron Pablo Zambrano, secretario ejecutivo de la Federación de Trabajadores de la Salud, quien hizo referencia a que las paredes del J. M. de Los Ríos, luego de la remodelación, son de cartón piedra; Douglas León Nateras, de la Federación Médica Venezolana; Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Enfermería; Freddy Ceballos, de la Federación Farmacéutica Venezolana; y por el micrófono pasaron médicos de los hospitales como Vargas y el Pérez Carreño, cuyo representante, Neomar Balza, mencionó que están siendo agredidos. Mencionó el caso de tres médicos que están recibiendo ataques de la Dirección por explicarle a los pacientes en la emergencia que no cuentan con todos los insumos para la debida atención.

Cercano al mediodía, los trabajadores recorrieron toda la avenida Vollmer y se apostaron por unos 20 minutos en la intersección bajo el puente que une la avenida Andrés Bello con la Urdaneta.

Un grupo hizo una cadena humana y cerca de una docena se acostó en el pavimento como señal de “muerte”. “La salud está muriendo”, decían.

Para este viernes, los médicos organizaron una “clase magistral” a realizarse en la plaza Altamira y para el miércoles 8 de agosto tienen pensada una concentración en Plaza Caracas, donde está la sede del Ministerio de Salud, ente que sigue sin dar respuesta a sus inquietudes pese a todo el tiempo que tiene el conflicto.

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Ya entregaron una carta en la Conferencia Episcopal Venezolana y ante la Organización Panamericana de la Salud.

Y caminaron por la avenida Vollmer.

Fotos: Sebastián García


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