Los consumidores afirman que reducen drásticamente el consumo de proteína. La Encovi de 2016 reveló una caída de 25 % en la compra de pollo.

Caracas. Los altos precios a los que se comercializan los rubros como la carne de res y el pollo llevan a los consumidores a dejar de comprarlos.

“El dinero cada vez me alcanza menos, ni juntando mi sueldo completo con el de mi familia logro comprar todo lo que nos hace falta para comer, y no es que estamos pasando hambre pero la situación tampoco es un juego porque todo lo que ganamos se va en comida y es angustiante pensar que quizás en unos meses no nos alcance para comer nuestras tres comidas”, relató Rebeca Mora, empleada de una entidad gubernamental y habitante de San Martín, quien apunta que se ha visto obligada a bajar el consumo de pollo y de carne.

En los frigoríficos del mercado de Quinta Crespo se puede ver el kilo de carne entre 6500 y 8900 bolívares, mientras que en los supermercados donde últimamente se ha podido encontrar este rubro, oscila entre 7500 y 9500 bolívares por cada kilo.

Los vendedores le echan la culpa a los proveedores de los constantes incrementos, porque, explican, son ellos quienes llevan la mercancía con un ajuste de hasta 20 % todas las semanas.

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Jhonny Jimenez, carnicero en Quinta Crespo, comentó que:

“Si hubiera un apoyo directo a los ganaderos se podría tener precios más estables, porque mantener a un animal nos es barato, se debe tener en cuenta el tiempo que requiere para crecer, el territorio donde pasta, vacunas, hormonas y nada de eso se hace aquí en el país, son los mismos ganaderos los que consiguen lo necesario, eso es lo que hace que venga el producto más costoso”.

Merlina Granados, ama de casa residente en La Candelaria, contó que el problema no es solo comprar los alimentos caros, sino que son de baja calidad: “La carne que compro primero debo suavizarla a punta de martillazos porque es durísima, no alcanza con que sea cara, también debemos calarnos comer mal porque es lo único que se consigue”.

Pero no solo la carne está disparada, también el pollo, que es la proteína que suelen consumir más los venezolanos. El kilo se encuentra en 4700 bolívares tanto en mercados populares como en supermercados, mientras que la pechuga sin hueso ya está en 6900 bolívares el kilo. Lo más económico son las patas y ya rondan los 2000 bolívares por kilo.

Por esos altos precios, la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) de 2016 reveló que la compra de pollo cayó 25 % y la de carne 17 %. Los costos llevan a que el consumo de proteínas se esté desplazando por hortalizas y tubérculos.

Foto referencial: Angeliana Escalona.


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