Trabajadores de Guayana: Maduro logró que nos uniéramos para defender derechos que él viola

William Urdaneta

Cumplidos más de dos meses de protestas, los trabajadores de las empresas básicas de Ciudad Guayana se han unificado, como hacía tiempo no ocurría, para exigir el respeto a sus convenciones colectivas y de los tabuladores. Mientras, el Gobierno ha respondido con la creación de una oficina burocrática que, desde ya, ha generado más protestas y rechazos.

Ciudad Guayana. Para Antonio Márquez, decir felicidad es poco al describir lo que sintió cuando, en 2010, ingresó en la nómina de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor): era la plenitud de sentir que su vida, en adelante, sería más fácil porque, ahora sí, podría tener un carro… o comprar una casa… o pensar en las Navidades sin estrecheces. Ocho años después, la única certeza que tiene es el desengaño. Márquez, como todos los trabajadores de las empresas básicas, gana 500 bolívares por semana, 2.000 por mes. Y por mes, también, 180 bolívares soberanos como bono de alimentación. En resumen, algo que no alcanza ni para un mercado de una semana.

Es lo que ganan desde septiembre, cuando el Gobierno de Nicolás Maduro desconoció los tabuladores y las convenciones colectivas del sector público. Los trabajadores de las empresas básicas de Guayana, antes privilegiados, ahora están dentro del mismo saco.

Por eso, hace ya más de 60 días comenzaron a protestar. La petición fue sencilla: el Gobierno reconocía los tabuladores y las convenciones colectivas o las protestas arreciarían.

Más de 70 días llevan los trabajadores en las calles. Foto: Marcos Valverde

Márquez es uno de los que protesta. Y de hecho, es lo que hace ahora. Cuando no, está en su casa porque el transporte de la empresa no funciona. Y, cuando no, trabaja en lo que le salga: no le sirven para nada sus ganancias como sidorista.

Las protestas comenzaron exactamente hace 70 días –dice, en su casa, el martes 13 de noviembre. Comenzaron aisladas, en la planta y dentro del portón. Ahora se han comenzado a mover los demás trabajadores porque a todos los cargos nos pusieron a cobrar tarifa plana”.

¿Ha habido respuesta por parte de la Presidencia? Sí: el anuncio, mediante la Gaceta Oficial 41.520,  de la creación de la Vicepresidencia de Asuntos para el Trabajo, las Trabajadoras y los Trabajadores de la Corporación Venezolana de Guayana. Desde ya, los trabajadores de Ciudad Guayana, como Márquez, la rechazan y están listos para emprender protestas en contra. Así han transcurrido dos meses. Ningún acuerdo. El Gobierno no cede ante la petición. Los trabajadores, por lo tanto, tampoco.

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 Más burocracia que nada

José Ramón Rivero (extrabajador de Venalum y ex ministro del Trabajo de Hugo Chávez) comanda esta vicepresidencia, que tiene “por objeto estandarizar los procesos y que las referidas unidades cuenten con organizaciones adecuadas y un recurso humano altamente competitivo, para cumplir eficientemente con los objetivos estratégicos, además de administrar el sistema de personal en la búsqueda de un ambiente de equidad y armonía dentro del marco de relaciones funcionariales y laborales”.

No le creemos. Para nada. Él representa todo lo contrario al sentir de los obreros. Son factores de la Federación Bolivariana de Trabajadores y de la Central Socialista. Cuando fue viceministro del Trabajo no podemos hablar de que favoreció la productividad. Son cargos burocráticos que no representan a los trabajadores de base. Además, nunca ganó alguna elección popular en la masa laboral”, razona Yanrichar Rosas, conductor de trenes y delegado de prevención en Ferrominera del Orinoco.

Denny Sucre, trabajador de Alcasa, apunta que la designación de Rivero, además de ser “más de lo mismo”, es un nuevo intento de Nicolás Maduro de apaciguar el ímpetu en las empresas básicas. “Es ocupar los espacios por ocuparlos, porque Rivero lo que ha hecho es desconocer lo que establece la Ley Orgánica del Trabajo, Trabajadores y Trabajadoras. Eso es un saludo a la bandera. Es no dar respuestas a las problemáticas”.

¿Algo se ha logrado?

Pero además de la desconfianza en Rivero hay un factor que apunta Ángel Brito, trabajador de Venalum e integrante de su sindicato (Sutrapuval): la vicepresidencia es un ente impuesto para desconocer (más) los sindicatos.

“¿Cómo es posible que haya un ministerio del Trabajo y creen un organismo paralelo que no está en ningún registro de la CVG? Creo que algo se traman”, alude.

¿Qué hacer entonces? La respuesta de la masa laboral se concretó este miércoles 14 de noviembre, en Puerto Ordaz: la fundación de la Intersectorial de Trabajadores de Guayana, que no está limitada a las empresas básicas: empleados públicos de los sectores educativo, eléctrico e hidrológico también se unieron. Entre sus primeras acciones está la participación en la marcha nacional de trabajadores, pautada para el 27 de noviembre, en Caracas.

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Este miércoles se conformó la Intersectorial de Trabajadores de Guayana. Foto: Cortesía Clavel Rangel

Estamos perfilando la hoja de ruta: ver cómo nos organizamos para el día 27 y nos trasladamos a Caracas para la gran marcha de los trabajadores. Queremos entregar un documento para exigir el respeto a los contratos colectivos y a los tabuladores”, detalla Rolando  Muñoz, de Bauxilum.

Cuando se le pregunta a Muñoz si cree que los recibirán en Miraflores, responde: «Tenemos la fe de que sí, aunque hay algunos gobierneros y de oposición que tratan de confundir a los trabajadores diciendo que esa gran marcha tiene tinte político. Esto se trata de la unidad de los trabajadores».

La opinión de Muñoz puede tomarse como un balance de lo que comparten los trabajadores consultados, pues desde hace años (específicamente desde 2014, cuando trabajadores de varias empresas protestaron para exigir la renovación del contrato colectivo de los sidoristas) no había unificación de criterios y de fuerzas entre ellos.

“Ha habido un avance: hemos permitido unificar criterios. Hay que apartar las diferencias. Y eso es ya un gran triunfo, porque lo que no se logró en la cuarta lo está haciendo Maduro: unir a la masa trabajadora para defender los derechos que él viola”, opina Denny Sucre.

Así transcurren esos 70 días de protesta. Y, mirando el panorama actual, ahora es cuando falta.

Foto Apertura: Cortesía William Urdaneta


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