Los bachilleres que son de la periferia pasan las de Caín porque no tienen cómo pagar la comida. Mínimo necesitan Bs. 1.000 para desayunar y almorzar

Caracas. El comedor oficial de la Universidad Central de Venezuela (UCV) no está funcionando y por tanto los estudiantes se ven obligados a comer en los cafetines que hay por los pasillos.

Donde más abundan es por los lados de las facultades de Ingeniería, Derecho y Faces, pero -aunque los vendedores dicen que garantizan un menú al menor costo posible- para meterse por lo menos dos papas al día en uno de esos locales hay que tener como mínimo Bs. 1.000 y sin bebidas. Nada fácil para un estudiante que anda con solo el pasaje en el bolsillo.

700 desayunos, 3.500 almuerzos y 1.500 cenas era la cantidad de comida que se ofrecía gratuitamente a los más de 5.000 alumnos que se beneficiaban del servicio, y que ahora les toca llevar su comida de casa o resolverse en los cafetines privados, donde los almuerzos no bajan de Bs. 700 (una cachapa con queso) y una hamburguesa, un pasticho o una parrilla puede costar Bs. 1.200. En esos sitios las empanadas valen más de Bs. 100 y para un batido de cualquier fruta se necesita más de Bs. 200.

Algunos estudiantes de la UCV reciben la beca, que según Hasler Iglesias, presidente de la Federación de Centros Universitarios (FCU) de la UCV, debería ser de Bs. 4.000 mensuales. “Pero el depósito que reciben en la cuenta bancaria el último día de cada mes a duras penas llega a las Bs. 2.000. Los alumnos que tienen el beneficio por lo general son del interior del país, y eso no les alcanza para nada. Algunos además de comida tienen que pagar residencia y transporte”.

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UCV / 26 de enero de 2016 / Angeliana Escalona / CronicaUno
La asistencia a la asamblea fue limitada.

Buscan soluciones

La FCU-UCV convocó a una asamblea, cerca de Ingeniería, en la que trataron temas sobre la delicada situación que atraviesan los servicios del comedor y transporte, y en la cual algunos alumnos propusieron posibles soluciones a la problemática.

“La razón por la que el comedor no presta servicio es porque no hay fuente de financiamiento para su funcionamiento y mantenimiento. No hay plata y los proveedores que antes nos ofertaban los productos, sea comida, insumos, materiales del limpieza, ya no vienen porque no tienen que ofrecer”, detalló Hugo Guerrero, director del comedor de la UCV.

Guerrero hizo énfasis, al decir -con megáfono en manos- que en el comedor no hay nada y que en cuanto puedan lo equiparán para ponerlo en funcionamiento después de carnaval.

Y aunque un grupo de estudiantes se acercó a escuchar los detalles de los problemas y posibles soluciones, la apatía era evidente ya que la gran mayoría de los alumnos transitaba sin importar que dijeran los dirigentes estudiantiles.

“La crisis que atravesamos es inmensa. Incluso hemos tenido contacto con el Instituto Nacional de Nutrición (INN) para que nos ayuden a conseguir alimentos e insumos”.

Sin transporte

El transporte es otro de los servicios en crisis dentro de la UCV. Son más de 7.000 alumnos que se ven afectados porque los autobuses no funcionan. “Las condiciones en el estacionamiento son muy malas. No hay agua, no hay vigilancia y casi todas las unidades están paradas”, aseveró el dirigente estudiantil Hasler Iglesias.

Detalló que el ambiente de trabajo para los obreros del estacionamiento es pésimo a causa de la construcción del elevado de la autopista Valle-Coche que por un mal cálculo de los ingenieros, la altura impide el libre acceso por la entrada y salida de los autobuses.

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También destacó que la contratista se acercó y conversó con los trabajadores y la dirigencia estudiantil y dijo que se comprometieron a arreglar el problema y propusieron hacer una nueva salida por Los Ilustres.

Fotos: Angeliana Escalona



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