El índice de escasez ya supera el que había en 2015, según estimaciones de la firma Econométrica. El abastecimiento en los supermercados es crítico.

Caracas. Cuando hacer las compras de comida -o cualquier otro producto- pasó a ser una tarea casi imposible, Megan González y José Palacios entendieron que la escasez los había alcanzado. En 2015 la preocupación por abastecerse de alimentos se volvió una hábito para estos jóvenes, quienes nunca quisieron hacer una cola a cambio de un producto regulado, “como a todo el mundo” en Venezuela. Hoy, esta pareja de profesionales revive el 80,1% de desabastecimiento que experimentó el país en 2015 e incluso más.

“Nosotros siempre estuvimos bien. Nunca nos faltaba dinero. Si algo estaba caro, no me importaba, porque siempre se conseguía. Tenía que ir a Catia, Petare o Quinta Crespo y ahí estaba todo. (…) Tenía que salirme de mi entorno para buscar la comida… perder el tiempo pues. Allí fue cuando se empezaron a complicar las cosas“, así cuenta José Palacios lo que es hoy es su realidad.

Pese a que estos jóvenes se resistieron al desabastecimiento pagando entre 30 % y 40 % más en el mercado informal, la coyuntura económica de Venezuela los sobrepasó. Para septiembre de este año, la escasez de productos de primera necesidad (alimentos, cuidado personal, cuidado del hogar, bebidas alcohólicas, no alcohólicas ) ya se calcula en 83,8%, lo cual se asemeja a la situación de 2015, pero en un escenario de hiperinflación (233,5% mensual).

Durante 2018 ha escaseado la carne de res, la leche líquida y en polvo, el queso gouda, el queso edam y el jamón de las “marcas preferidas”, el aceite de maíz, arroz, huevos, lentejas, atún enlatado, mayonesa y margarina y la lista podría seguir hasta casi todas las categorías de alimentos.

La situación es crítica en las cadenas de supermercados en contraste con la de los mercados municipales, donde hay mayor espacio para la informalidad. Allí, los billetes, también escasos, ahora producen dinero. Los comercios pequeños tampoco escapan de tener los anaqueles vacíos.

Albani Granado, economista en la firma Econométrica, indica que, actualmente, hay  entre 80 % y 95 % de desabastecimiento en las categorías de alimentos que incluyen pescado, café, té, cacao, carne, aceites, grasas, pan y cereales. Estos grupos corresponden a los primeros cuatros puestos de la escasez en septiembre, acentuada, sobre todo,  por la aplicación de precios “acordados” a mediados de agosto.

Esta y otras medidas de regulación, fiscalización y decomisos han marcado la ausencia de mercancía en los anaqueles y depósitos. En enero, las cadenas de supermercados sufrieron la sentencia de retroceder los precios a las ofertas de diciembre y, desde entonces, no han podido recuperarse e incluso la situación se agravó después de la reforma  monetaria. 

Un hecho que sorprende a José Palacios es que sin importar el precio de los productos escasos, por lo general alimentos o productos de aseo, en poco tiempo se agotan, sin ni siquiera llegar a los anaqueles. La gente los toma de las cajas en que llegan empacados antes de que los empleados los coloquen en la estantería, pues no es necesario hacerlo.

La acumulación de bienes es un comportamiento casi natural frente al desabastecimiento y es una forma de cabalgar en contra de la devaluación del dinero. Si te descuidas, no compras y si no compras hoy, no podrás hacerlo mañana, es el razonamiento de la mayoría frente a los anaqueles. Según la Asamblea Nacional, enfrentamos una inflación de 4 % diaria.

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Las personas hacen entre dos y cinco horas de cola. Foto de 2015 por  Cristian Hernández.

Es así como incluso teniendo el poder de comprar, al menos 78,6 % de los 6.168 hogares consultados en la Encuesta de Condiciones de Vida 2017 (Encovi), manifestaron que la escasez ha limitado la cantidad de alimentos que consume. No todos los ciudadanos tienen la disponibilidad de esperar hasta tres o cuatro horas a las puertas de un supermercado.

En este momento, según el economista Luis Vicente León, los niveles de desabastecimiento son mayores a la caída de la demanda debido a que existe una “estrategia agresiva del Gobierno frente al sector privado empresarial”, lo cual empeora la situación.

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En los últimos cinco años muchas marcas de víveres han desaparecido de los pequeños y grandes mostradores, pues al menos seis de las empresas trasnacionales que han abandonado el país se dedicaban al sector de alimentos. Las bajas se deben a la incertidumbre política, controles de precios, descapitalización y pérdidas millonarias.

Una de las fórmulas que han tenido algunas empresas ha sido lanzar al mercado presentaciones más pequeñas y adaptadas a la capacidad de pago de los venezolanos y, para ahorrar costos, usar empaques de cartón reciclado y sin color.

Heinz lanzó al mercado las nuevas presentaciones de Mostaza.

Según el informe de Transparencia Venezuela sobre las Empresas Propiedad del Estado Venezolano, hasta agosto de 2017, las 526 empresas que por vía de expropiación, confiscación, nacionalización, reestatización o renegociación” componen el conglomerado económico del Estado venezolano, muestran el fracaso de los objetivos propuestos en cuanto a seguridad y soberanía alimentaria:

Muy al contrario, empeoró el desabastecimiento y la dependencia de importaciones de bienes que antes producíamos”.

Estos índices extraoficiales que responden a la omisión del Banco Central de Venezuela están a punto de convertirse en un caso sin retorno. Para Albani Granado, en el corto plazo no hay una posible recuperación de la oferta debido a que el mercado se sostiene de productos traídos del exterior por el Gobierno o empresas privadas con dificultades para acceder a las divisas.

Así, Econométrica estima que el índice de escasez se mantendrá igual o por encima de 80 % durante los últimos meses del año.

Para José Palacios y Megan Gonzales, la situación de escasez en el país ha sido desgastante, pero consideran que migrar sería mucho más doloroso. Mientras tanto, viven de sus ahorros y esperan que la situación llegue a ser mejor “que antes”.  

Fotos: archivo Crónica.Uno

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