A más de 180 refugiados en la 42 brigada de Paracaidistas no los dejan entrar al recinto militar

brigada de paracaidistas

Desde que se decretó la cuarentena en Venezuela, más de 30 familias, la mayoría con menores de edad, damnificadas por las inundaciones del Lago de Valencia, deambulan en casas de familiares y amigos pues por medidas de prevención no se les permite retornar a la institución militar.

Maracay. Aproximadamente, 186 personas que permanecen en calidad de refugiados en las instalaciones de la 42 brigada de Paracaidistas en Maracay no han podido ingresar a las instalaciones militares desde que se decretaron las medidas de cuarentena por la propagación del COVID-19.

Lismar Arias, una de las afectadas, cuenta a Crónica.Uno que las autoridades de la Brigada no les permiten a unas 30 familias retornar al refugio en donde viven desde el año 2017, cuando se produjo una grave inundación al sur de Maracay debido al desbordamiento del Lago de Valencia.

El fin de semana previo a la declaración de emergencia sanitaria, los refugiados salieron de la Brigada de Paracaidistas como era ya costumbre. Iban a visitar familiares o a trabajar. Pero una vez que se decretó la cuarentena no se les ha permitido el ingreso.

Entendemos que se trata de medidas de prevención, pero ya han transcurrido cuatro meses y dentro de la brigada están nuestras pocas pertenencias a las que no tenemos acceso”, contó Arias.

En el lugar tienen su ropa y los pocos enseres que lograron recuperar luego de las inundaciones del lago. Vivían allí en unos galpones que fueron habilitados de manera temporal, mientras se les asignaba vivienda.

«Hemos solicitado que se nos realicen las pruebas para detectar la COVID-19 y así poder ingresar, pues es el único sitio que tenemos para dormir», explica Lismar Arias.

La mayoría de los refugiados salían durante el día a trabajar, bien en la economía informal o en algún empleo formal, hasta que regresaban para pernoctar.

Durante los cuatro meses que han estado fuera, se han quedado en casas de familiares o amigos, pero aseguran que la situación es insostenible, particularmente para los más de 40 niños y menores de edad que forman parte de afectados.

Para el 2018, seis años después de los estragos causados por las lluvias en urbanizaciones al sur de Maracay y que terminaron por afectar a más de 8000 personas, unas 800 familias aún permanecían en refugios a la espera de las soluciones habitacionales prometidas por las autoridades.

En aquel momento, escuelas, cuarteles y hoteles, entre otros espacios, fueron habilitados para recibir a cientos de familias enteras, cuyas viviendas habían quedado bajo las turbias aguas del lago. El Cuartel Páez, la 42 Brigada de Paracaidistas, Base Sucre y el Conscripto, así como los hoteles Sahara, Aladino, El Jeque, América y sedes del INCE, entre otras instituciones, debieron acogerlas hasta que les fueran adjudicadas las viviendas que el Gobierno anunciaba en construcción. Al menos esa fue la promesa de Rafael Isea y de su sucesor, Tareck El Aissami.

Estas 30 familias, que aún permanecen como refugiadas en la 42 Brigada de Paracaidistas, llevan tres años esperando una vivienda.


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