Apertura económica en Colombia atrae de nuevo a los caminantes venezolanos

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Bajo el sol, lluvia, frío y calor, cientos de caminantes venezolanos decidieron correr el riesgo de viajar a la frontera con Colombia. La crisis económica que atraviesa Venezuela los obliga a arriesgar sus vidas en un intento por llegar al vecino país.

San Cristóbal. Con sus rostros evidentemente cansados, llenos de hollín, se vuelven a ver los caminantes hacia Colombia. Desde el inicio de la apertura económica en el vecino país, más de uno no dudó en iniciar el tormentoso viaje hacia la frontera.

Son días de caminata a un costado de la carretera con pocas cosas encima para evitar ir con sobrecarga: mientras más peso lleven, más difícil es lograr una cola o se hace más lento el caminar, bajo el sol, la lluvia, de día y de noche, lo importante es lograr el objetivo de llegar a San Antonio del Táchira, ciudad fronteriza con la capital del Norte de Santander y la puerta a América del Sur.

Muchos ya habían viajado y por alguna razón no pudieron volver. Tal es el caso de Alberto Mora, quien viajó desde Colombia a visitar a la familia, cuando ocurrió el cierre de fronteras y el inicio de la cuarentena en Venezuela por la pandemia del coronavirus en el país.

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Durante la noche solo viajan los más osados. Foto: Ana Barrera

Fui a Maracay (Aragua) para ver a mi mujer y a mi mamá y me quedé atrapado. Pude aguantar un tiempo porque traía comida y dinero, pero ya esto es insoportable, así que a punta de cola me vine. Ya me falta mucho menos para llegar”, dice con los ojos medio cerrados, debido al cansancio.

Niños en brazos, mascotas y hasta pequeños caminantes también se ven con un pequeño morral a la espalda, en el que cargan algo de agua, pan o comida que les sirva para aguantar los más de 50 kilómetros que restan para llegar a su destino.

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Buscan resguardo
A muchos los agarra la noche, por lo que deben hacer sus respectivas paradas para pernoctar. La frescura nocturna, si bien es más cómoda para caminar, también representa un riesgo en caso de hacer el recorrido con niños. Otros más osados solo se detienen cuando el cansancio los obliga y buscan un espacio a la orilla de la vía, pasarela o parada de bus para resguardarse.

Uno de los puntos más utilizados para resguardo es la pasarela del Barrio San Cristóbal, en la avenida Marginal del Torbes de la capital tachirense. Su amplio espacio les permite dormir acomodados y la presencia de viviendas les garantiza al menos agua para beber.

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La pasarela del barrio San Cristóbal es donde con mayor frecuencia pernoctan. Foto : Ana Barrera.

Los niños se acomodan con pequeñas colchonetas o bolsas de dormir, mientras que las mujeres cortan el pan para compartir. Aseguran que muchas personas ya saben quiénes son y los ayudan con comida, refrescos y agua.

Aquí nos cuidamos entre todos. Los hombres siempre están pendientes de si llega alguien raro con intenciones de robarnos, aunque de quienes nos tenemos que cuidar es de la policía, porque esos no nos pelan”, aseguró Wendy Salazar.

Con molestia cuenta que otro grupo de caminantes que dejaron atrás fueron despojados del poco dinero con el que contaban para el viaje. Uniformados de la policía les habrían quitado la plata para dejarlos pasar, no sin antes revisar hasta los morrales que llevaban los niños. “No tienen humanidad. Nos tratan como perros”.

La mujer explicó que llevaban cuatro días viajando. Un rato caminando y otro en cola. Salieron de Caracas un grupo de 60 personas. Separados por algunos kilómetros para “no ponerla panza”, es decir, no alertar a las autoridades por la multitud. A medida que avanzaban, se encontraban con otros caminantes que venían desde Yaracuy, Cojedes y Barcelona, entre otros.

El grupo se dispersa más cuando se para alguien a darnos la cola. Por lo general son camiones en los que cargan ganado, porque no es cerrado”.

Wendy aseguró que la necesidad los obliga a hacer el peligroso viaje desde sus hogares, para aventurarse en tierras extranjeras.

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Wendy Salazar salió de Caracas junto con 60 personas más. Foto: Ana Barrera

Con mucha tristeza dice al equipo de Crónica.Uno que deben dejar sus hogares, pues hagan lo que hagan, no alcanza para sobrevivir.

Si tenemos para la comida, no hay para unas medias, ropa, zapatos. Uno tiene niños y quiere darles gustos que en este país no se pueden. Hasta un helado es un lujo. Por eso nos volvemos a ir”.

Detenidos
Por su parte, las autoridades venezolanas explican que no está autorizada la salida de venezolanos hacia Colombia. Una muestra de ello es la detención de más de 40 personas que intentaban ingresar al vecino país en los últimos días.

El jefe de la Redi Andes, el mayor general Ovidio Delgado, informó que quienes deseen viajar hacia territorio colombiano deberán hacer el planteamiento ante su despacho.

El alcalde del municipio Bolívar, William Gómez, dejó claro que no es momento de migrar hacia Colombia, por lo que exhortó a quienes desean hacerlo a que desistan: no hay permiso para ello y la atención migratoria solo se concentra en recibir a quienes retornan a territorio nacional.

Autoridades de Migración Colombia indican que cerca de 1,7 millones de personas han migrado desde Venezuela hacia Colombia, motivadas por la crisis que atraviesa el país, de las cuales 97.000 retornaron tras la llegada de la pandemia del coronavirus.


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