El proyecto Bosque de Vida es una arista de Basura Cero, proyecto que busca concienciar y hacer cultura sobre reducir, reusar y reciclar residuos.
Ciudad Guayana. En pro de una Guayana sostenible y sustentable, se perfila Bosque de Vida, una de las aristas del proyecto Basura Cero, enfocado en el aprovechamiento de los residuos, a través de tres pilares: reducir, reusar y reciclar.
Este proyecto lo impulsa Mario Dos Santos, quien propone un cementerio ecológico, con el fin de reducir el impacto sobre los suelos.
“El Bosque de Vida son sepulturas ecológicas donde a través de una cápsula biodegradable, uno como persona, al perecer, nos convertimos en materia orgánica para el mantenimiento de un árbol como tal”.
Su propuesta parte de la preocupación por los materiales que se usan en sepulturas convencionales. Señala que los ataúdes de madera, metales, plásticos y objetos personales con los que entierran a la persona, terminan incorporándose al suelo durante el proceso de descomposición.

Una cápsula biodegradable
Dos Santos explicó que el proyecto contempla una fase de tratamiento para descontaminación del cuerpo, con el retiro de toxinas.
“Tienes que hacer un tratamiento, que es como un cóctel que se le agrega. O sea, se le quitan los contaminantes porque apenas tú pereces, comienzan los órganos a morir y eso comienza a crear toxinas. Esas toxinas se retiran antes de que comiencen a generarse”.
Por otra parte, plantea involucrar a comunidades indígenas en la elaboración de las cápsulas biodegradables, para aprovechar conocimientos y materiales naturales.
Para ello se inspira en técnicas tradicionales de tejido y en materiales provenientes de la naturaleza.
“Solamente un trenzado con ciertos productos que son naturales de la misma naturaleza pueden hacer que una cápsula sea impermeable y biodegradable”, explica.
Del cementerio al Bosque de Vida
Sobre el espacio para este proyecto, Dos Santos plantea una de las áreas en el cementerio privado de Puerto Ordaz, para desarrollar zonas arborizadas.
“La idea contempla que cada árbol tenga un sistema de identificación mediante GPS, de modo que los familiares puedan localizarlo dentro del bosque”.
Asegura que la propuesta toma referencias de experiencias desarrolladas en otros países, pero adaptarlas a las condiciones de Venezuela.

Un modelo sustentable
Con respecto al financiamiento, estima que una sepultura ecológica podría oscilar entre 500 y 600 dólares. Sin embargo, su propuesta es que se pague un dólar mensual, como una especie de aseguradora.
A su juicio, esto permitiría reducir el gasto público destinado a las sepulturas de personas que no cuentan con recursos, y crear un fondo para desarrollar el sistema ecológico.
La segunda parte del proyecto Bosque Verde es la siembra de un árbol. Dos Santos plantea utilizar distintas especies y menciona especialmente al kiri, por sus características de rápido crecimiento y recuperación de terrenos.
“Porque el Kiri es un árbol que a los dos años a los al año ya tiene cuatro metros de altura, genera 10.000 % más oxígeno que cualquier árbol”, afirma.

Falta de voluntad política
Aunque esta propuesta se ha planteado a instancias competentes en la materia, ha quedado solamente en conversaciones. Considera que más allá de existir o no cultura de reciclaje en Ciudad Guayana, la idea es comenzar desde las escuelas con la educación ambiental.
Con Basura Cero, el proyecto principal, busca que se aprenda a clasificar residuos sólidos y líquidos y que lleven desde sus hogares materiales recuperables para aprovecharse dentro de los planteles con la generación de recursos que puede brindar el reciclaje o aprovechamiento de los residuos, como ocurre en otros países.
Por ello, sostiene que las autoridades deben dejar de abordar el problema de los residuos solamente desde la recolección y disposición final, y comenzar a considerar su aprovechamiento.
Experiencia en otros países
El concepto de transformar cementerios tradicionales en bosques vivos con urnas y cápsulas biodegradables ha tenido experiencia en otros países, bajo la tendencia “entierros verdes”.
En Italia, por ejemplo, está Cápsula Mundi. Son cápsulas de bioplástico en forma de huevo. El cuerpo se pone en posición fetal dentro de la cápsula y se entierra como una semilla, y encima se planta un árbol que se nutrirá de la descomposición natural.
En España está Bios Urn, urnas biodegradables fabricadas con celulosa y turba. Sin embargo, su diseño es para cenizas humanas o de mascotas junto con la semilla de un árbol. En Asturias también está Bosque de la Vida, el primer cementerio ecológico en dicho país, cuyo concepto es como el que plantea Dos Santos.
Reino Unido e Irlanda cuentan con más de 250 cementerios naturales, y hay otros 220 cementerios ecológicos en Estados Unidos.

