Mientras que en algunos edificios los voluntarios buscan a sobrevivientes sin ningún tipo de herramienta, a ocho días de los terremotos, en otras residencias, donde presuntamente se hallan personas influyentes o funcionarios, se desborda la ayuda y atención.

Caracas. Narcisa Palma tiene una semana sentada en la redoma de La Almendrina, en el sector Playa Grande de Catia la Mar. Desde allí ve con impotencia cómo pasan equipos de rescate y maquinaria para hacer búsquedas en edificios cercanos, donde detectaron señales de vida o se encuentra el cadáver de algún empresario importante, funcionario o ciudadano influyente.

Aunque los efectivos preguntan e inspeccionan, asegura que ninguno empieza a trabajar en el edificio Sol Marino Grande, donde está atrapado su hijo y el resto de su familia, a ocho días del doble terremoto en Venezuela. 

“Están buscando a los nuestros, pero con una pala, con las manos, con esfuerzo y personal de amigos nuestros porque no ha venido nadie. De repente vienen y hacen acto de presencia. Pero sabes qué es la impotencia de que estés aquí todos los días esperando tener noticias y que hagan algo y nadie te diga, es como si tu dolor no importa”, denunció Narcisa.

Foto: Génesis Carrero Soto

Narcisa también espera que alguien se acerque al edificio Bucaneros, donde sigue tapiado el cuerpo de su esposo, a menos de una cuadra de donde está su hijo. Sin embargo, los equipos de rescate internacionales, maquinaria del Estado y policías trabajan incansablemente para recuperar los cadáveres de un capitán y su esposa.

Eso aquí es pura búsqueda VIP, los que tienen y los que mandan antes que los pendejos”, dijo un vecino que miraba el despliegue para extraer el cadáver del funcionario policial en Playa Grande, un  proceso que incluía hasta trajes de bioseguridad para quienes iban a retirar los restos, lo que contrastaba con los videos y fotos que circulan en redes con personas que no tienen ni siquiera un tapabocas para acercarse a los cuerpos de sus familiares, ya descompuestos a una semana de los sismos.

Foto: Génesis Carrero

“Somos los mismos”

En el urbanismo Luisa Cáceres de Arismendi, de Catia la Mar, cinco jóvenes forraban con bolsas el cuerpo de una tía, este miércoles, 1° de julio. Era el noveno muerto que estos primos sacaban de entre las ruinas y aún les faltaban otras dos personas, que seguían desaparecidas para ese momento.

“Aquí no ha venido nadie, lo hemos hecho todo solos, nosotros mismos, somos los mismos desde el primer día echándole bolas”,

dijo uno de los familiares de este grupo que prefirió no identificarse. 

Entre los edificios desplomados sobra la comprensión. Los familiares que aún buscan a los suyos aseguran entender que “hay casos prioritarios”, que en algunas partes se encuentra gente con vida, pero no pueden ser considerados al pensar que se emplean recursos en la extracción de cuerpos de personas influyentes, mientras en muchos otros sitios podría haber personas que aún tengan posibilidades de sobrevivir. 

Foto: Génesis Carrero Soto

“Auxilio, aquí está mi madre muerta”

“Auxilio, aquí está mi mamá muerta”, se lee en una pared de Playa Grande. La petición de socorro fue una medida desesperada de la familia de Vilma Sulbarán, cuyo cadáver tiene una semana bajo los escombros, pues se necesita maquinaria especial para extraerla. 

Tras escribir el cartel, funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) se presentaron en el sitio y ayudan a la familia, junto con varios bomberos locales, a recuperar el cadáver.

Francisco Javier, el yerno de Vilma, contó que tenía una semana muerta entre los escombros y que las dificultades del derrumbe impedían que ellos mismos pudieran extraer el cadáver

Foto: Génesis Carrero Soto

El escrito fue una “medida de presión” para lograr que alguna de las máquinas que transitaban se detuvieran y ayudaran y funcionó, porque luego de hacer el texto, llegaron miembros del Cicpc y bomberos locales a ayudar con la recuperación del cadáver. 

Francisco mostró preocupación por la disminución de ayuda que llega al estado, en comparación con las primeras 48 horas tras la tragedia, y pidió a la gente no olvidar que siguen allí, con muchos enterrados bajo toneladas de escombros. 

De acuerdo con un balance presentado la tarde de este miércoles, 1° de julio, la cifra de fallecidos por los terremotos ascendió a 2295, mientras que los heridos ya son 11.267. 

El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, reportó 12.841 personas damnificadas y decretó siete días de luto nacional en homenaje a las víctimas del doblete de sismos de la tarde del 24 de junio, fecha desde la que se han contabilizado 782 réplicas.

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