La ciudad, que está de aniversario, ha sido vista por los directores nacionales como un lugar hostil, pero también hay cabida para homenajearla por los encuentros que hay en ella

Caracas cumple 453 años. La capital, la ciudad protagonista de tanta historia. Desde sus primeros años ha sido escenario de hechos dignos para que perduren en el tiempo a través del registro de la historia o las artes.

Por ejemplo, a finales del siglo XVI, piratas ingleses bajo las órdenes de Amyas Preston invadieron la pequeña metrópolis, pero ahí, como un Quijote del valle, estaba Alonso Andrea de Ledesma, quien todavía con el ímpetu de las luchas de juventud, pero traicionado por la daga de la vejez, tomó sus armas y su caballo para enfrentar a los invasores.

La ciudad, imparable, ha sido un hervidero de emociones y reacciones, de gestas, victorias, derrotas, alegrías, desconsuelos, tragedias y ejemplos. El arte así lo ha constatado, y el cine ha encontrado en Caracas un punto de partida para buena parte de su existencia.

A continuación, recomendamos seis largometrajes venezolanos que tienen a la ciudad de Caracas como escenario, y muchas veces como protagonista y contundente, a veces de forma explícita, y en otras silente.

En líneas generales, Caracas ha sido retratada por los cineastas como un lugar difícil, peligroso, extenuante, una intención de denuncia y registro de los sentimientos que confluyen en un caos que se ha exacerbado en los años recientes, pero también ha sido mostrada como un lugar de encuentro para proyectos de vida e incluso artísticos.

La familia (2017), de Gustavo Rondón Córdova

Caracas
La película La familia se rodó en lugares como Lomas de Urdaneta

Padre e hijo. Andrés (Giovanny García) y Pedro (Reggie Reyes) viven en un pequeño apartamento de un bloque. El papá está ausente, pues tiene que trabajar día y noche para mantener un hogar en una ciudad cada vez más cara y hostil. El joven se ve involucrado en un hecho violento. Para evitar la venganza, ambos tienen que huir. No se puede confiar ni en los vecinos. Hay quienes quieren sangre. El viaje, a través de calles y sus madrugadas, sirve también para que ambos se conozcan después. El borde del peligro para el reencuentro y el perdón.

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Pelo malo (2013), de Mariana Rondón

Simón Rodríguez y el 23 de Enero de Caracas son algunas de las locaciones de Pelo malo

Ganadora de la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián, la cineasta presenta la historia de un niño que sueña con tener el pelo liso y ser una estrella de la música. Es el diferente en un lugar adverso, violento. Los bloques como solución para la vivienda, pero también como cúmulo de vivencias en una ciudad que se viene a menos. Junior (Samuel Lange) se enfrenta a un mundo que no lo comprende, incluso a veces Marta (Samantha Castillo), su madre, se suma a esa adversidad, pero no por maldad, sino por no hallar formas de manejar la situación.

La distancia más larga (2013), de Claudia Pinto

Caracas
Vías principales de Caracas como la Cota Mil fueron escenario en La distancia más larga

En la ciudad de Caracas, con una rutina agobiante, una familia ve su vida trastocada por el asesinato de uno de sus miembros. Lucas (Omar Moya) es un niño que escapa para encontrarse con su abuela Martina (Carme Elias), quien sabe que pronto morirá y regresa a la Gran Sabana, un lugar en el que alguna vez encontró la felicidad. Un filme que presenta esa dualidad, en la que la ciudad es un elemento asfixiante, mientras la naturaleza es un lugar de escape para el hallazgo personal.

 Papita, maní, tostón (2013), de Luis Carlos Hueck

Caracas
El Estadio Universitario es uno de los lugares que aparecen en el largometraje

Sí, una película que, para establecer los contrastes entre los protagonistas, subraya varios conflictos caraqueños como la inseguridad y la falla de servicios. Andrés (Jean Pierre Agostini) y Julissa (Juliette Pardau) son fanáticos de equipos diferentes. Él de los Leones del Caracas y ella de Navegantes del Magallanes. Aun así, se enamoran, pero tienen que superar varias diferencias en esta comedia, el largometraje venezolano más visto en la historia nacional. Un filme que tocó una fibra muy importante para muchos venezolanos: la pasión por el béisbol. Una rivalidad que sirve de metáfora para un contexto nacional álgido, pero que también busca una reflexión.

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El peor hombre del mundo (2016), de Edgar Rocca

Caracas
El Parque del Este y Altamira son algunas zonas tomadas en cuenta por Edgar Rocca

El cineasta busca una ruptura con esta comedia que tiene como escenario a Caracas, pero que se vive de otra forma, con su rutina, pero también como lugar para la conquista de un mujeriego, insensible, con pocas preocupaciones, y que ve cómo tiene que replantearse la vida a partir de un hecho inesperado.

Venezuela es un desorden (2018), de Carlos Daniel Malavé

Caracas

Desde 1985 Desorden Público es cronista de una ciudad que da para todo. La banda de ska muestra en este documental anécdotas íntimas, relatos de giras, historias con otros músicos y algunos abren la puerta de su hogar. Pero también, esta película sirve para mostrar una ciudad que sí, es convulsa, pero a la que le deben tanto, y que también celebran. El espectador podrá ver desde las calles en las que se formaron como grupo hasta aquellas zonas que forman parte de su ideario musical y audiovisual, como la plaza Caracas de El Silencio y El Calvario.


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