Una encuesta aplicada a 627 ciudadanos en siete municipios del estado Bolívar revela un panorama crítico en los ámbitos económico, social, institucional y electoral. Más del 60 % de los consultados afirma que no participará en los comicios del 25 de mayo.
Puerto Ordaz. Desconfianza, precariedad y apatía marcan el pulso social y político en Bolívar. Eso es lo que muestra un reciente estudio de percepción ciudadana realizado en siete municipios clave, que integran el llamado corredor electoral en ese estado por el número de votantes inscritos: Caroní, Angostura del Orinoco, Piar, Padre Pedro Chien, Cedeño, Roscio y Sifontes.
Los resultados son contundentes: la población se siente desconectada del Estado, atrapada en la crisis económica y desilusionada con la política.
La investigación fue coordinada por Omar Castro, profesor de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), con el apoyo de docentes de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG) en Caicara del Orinoco y de la Universidad de Oriente (UDO) en San Félix.
La encuesta se aplicó a una muestra representativa de 627 personas durante el primer trimestre de 2025, a través de una plataforma digital, bajo lineamientos éticos de confidencialidad y consentimiento informado. El estudio presenta un margen de error de ±3,13 % y un nivel de confianza del 95 %.

Hallazgos
Uno de los resultados más relevantes indica que 35 % de los encuestados manifestó intención de emigrar en el corto o mediano plazo. Este grupo lo encabezan fundamentalmente jóvenes profesionales de entre 20 y 35 años.
Las razones más citadas fueron la falta de empleo formal, el colapso del sistema de salud y la escasez de oportunidades de desarrollo. Un 7% declaró haber emigrado previamente y haber retornado al país, muchos de ellos tras enfrentar experiencias negativas como deportaciones, explotación laboral o dificultades de adaptación en el extranjero, explicó Castro.
Respecto a la percepción de la situación económica, 87 % de los consultados afirmó que sus ingresos actuales no cubren sus necesidades básicas.
Apenas 12 % consideró buena su situación económica, mientras que 51 % la calificó como “regular”, lo que, según los autores del estudio, refleja una preocupante “normalización de la precariedad”.
El alto costo de la vida, el acceso limitado a servicios de salud y el deterioro de la educación pública encabezaron las preocupaciones ciudadanas, seguidos por el mal estado de la infraestructura y la inseguridad.

Desconfianza institucional
El estudio también refleja un fuerte deterioro en la credibilidad institucional. El Consejo Nacional Electoral (CNE) y la Asamblea Nacional fueron las entidades peor valoradas, con niveles de confianza inferiores al 20 %.
Incluso instituciones tradicionalmente mejor valoradas, como las universidades públicas y la Iglesia, mostraron bajos niveles de aceptación, sin superar el 35%. Castro señaló que los encuestados describieron a las instituciones como “lejanas”, “politizadas” o “ineficientes”, al cuestionar su capacidad para ofrecer soluciones reales.
La gestión del presidente Nicolás Maduro recibió un rechazo de 90 % de los participantes. En el ámbito regional, gobernadores y alcaldes también fueron evaluados negativamente.
El alcalde del municipio Roscio fue el peor valorado, con más del 90% de opiniones desfavorables. Las críticas más frecuentes apuntan a la ineficiencia, el clientelismo, el abandono de obras y la falta de rendición de cuentas.
62,2 % de los encuestados afirmó que no participará en los próximos comicios regionales, debido principalmente a la falta de confianza en el sistema electoral, la ausencia de garantías de transparencia y el rechazo generalizado a los actores políticos.
Solo 37,8% expresó intención de votar, motivado por convicción democrática, presión familiar o deseo de cambio.
Entre quienes piensan sufragar, la candidata oficialista Yulisbeth García lidera con un 20,6 % de intención de voto. Los candidatos opositores aparecen fragmentados y ninguno supera el 10 % de apoyo individual. El informe advierte que, sin una coalición opositora unificada, el oficialismo podría conservar el control político de la región, incluso con baja participación.
El análisis subraya una tendencia hacia el incremento de la apatía política, la desconexión ciudadana con sus representantes y la migración como vía de escape ante la falta de futuro.
Castro señala que si bien en las respuestas se percibe un deseo de cambio en parte de la población, esta no encuentra canalización efectiva dentro de las estructuras existentes.
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