El reciente convenio energético con Estados Unidos despierta la exigencia obrera en Guayana para rescatar sus industrias tradicionales. Tras años de abandono, el complejo siderúrgico y de aluminio apenas opera en mínimos históricos y requiere inversiones urgentes en el sistema eléctrico.
Puerto Ordaz. El parque industrial de Guayana vuelve al radar del capital petrolero, pero su estructura fabril revela un panorama de colapso sistémico. Aquellas industrias pesadas que una vez aseguraron la diversificación económica del país y su propia autosustentabilidad sufren hoy una parálisis masiva, con una abrumadora mayoría de plantas que operan por debajo del 20 % de su capacidad instalada.
Ramón Espino, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Carbonorca (Sutracarbonorca), afirmó a Crónica Uno que estas compañías llegaron a ser autosustentables. Pero desde hace más de dos décadas dependen directamente de los fondos del Ejecutivo nacional, debido a su falta de productividad.
El dirigente sindical evocó el caso de la fábrica de tubos instalada en Sidor, la mayor Siderúrgica del Orinoco, para abastecer las demandas de la industria petrolera, la cual en la actualidad está paralizada.
“Esa empresa yo creo que no duró ni cuatro años operativa. Incluso allí, en el patio, debe haber cantidades de tubos oxidados y dañados que se perdieron”, expuso.
Carbonorca al 20 % de su capacidad
Respecto al nivel actual de producción en Carbonorca, Espino detalló que la planta posee una capacidad instalada de 140.000 toneladas de ánodos, bloques de carbón indispensables para la producción de aluminio. Aunque actualmente apenas genera una fracción de dicha cifra.
“Sin embargo, Alcasa fue cerrada y estamos produciéndo entre un 15 y un 20 % para las celdas de Venalum, que es la única empresa a la que nosotros le estamos produciendo”,
señaló Espino.

Espino recordó que la compañía alcanzó producciones de unas 120.000 toneladas de ánodos cocidos. Sin embargo, en el presente no rebasa 20 % de esa cifra.
“Estamos prácticamente en una crisis muy grande y los trabajadores solamente estamos pidiendo que se cambie no solamente la presidencia y la estructura de la empresa administrativa, sino que esas líneas, que se están dando y que se vienen dando desde arriba, cambien. Porque si no cambian las líneas no vamos a cambiar nada”.
Sidor se reduce a solo pellas
En Sidor, el panorama resulta igualmente crítico. Ángel Bolívar, trabajador del complejo siderúrgico con 27 años de trayectoria, sostuvo que la planta perdió prácticamente toda su elaboración de acero.
“Después de 4.3 millones de toneladas métricas de acero que producía Sidor, su capacidad instalada, hoy lo hemos reducido a cero, porque lo único que producimos es pella (esferas de mineral de hierro aglomerado para la producción de acero)”, afirmó Bolívar.
Asimismo, la siderúrgica redujo su plantilla activa a menos de mil trabajadores. Gremios y sindicatos de Bolívar estiman que la reactivación industrial no puede limitarse a inyectar capital en las instalaciones, sino que exigirá recuperar el conocimiento de los profesionales que emigraron o abandonaron las plantas.

La compañía que encabeza la operatividad, según los reportes oficiales de la propia institución, es Ferrominera, la estatal encargada de la extracción y procesamiento del mineral de hierro, con un 30 % de su capacidad instalada. Datos no oficiales de Bauxilum, la empresa estatal procesadora de bauxita y alúmina, señalan una producción del 14,60 % de su rendimiento potencial.
En Venalum, la mayor reductora de aluminio primario en Latinoamérica, la elaboración tampoco excede el 20% de aluminio primario y sus derivados. Así lo confirmó Consecomercio, el organismo gremial del sector comercial venezolano, al tiempo que balances de los trabajadores de Sidor indican que esta no alcanza el 1 % de producción de acero líquido.
Sin electricidad no habrá recuperación industrial
Por su parte, Ramón Gómez, secretario general del Sindicato Único Nacional de Empleados Públicos de la Corporación Venezolana de Guayana (Sunep-CVG, el gremio de trabajadores del conglomerado estatal de Guayana), enfatizó en que cualquier proyecto para reactivar el parque básico debe iniciar por el sistema eléctrico.
“Si no hay energía, si no hay electricidad en Venezuela, es muy difícil que la producción de todas las empresas pueda recuperarse porque sin energía esto es imposible”.

Por tal motivo, considera urgente rehabilitar las centrales hidroeléctricas de Guri, Macagua I y II, Caruachi. Asimismo, se deben culminar las obras de Tocoma, el complejo hidroeléctrico inconcluso sobre el río Caroní.
“Hablar de inversión ahorita en esas empresas que producen hierro, acero y todo lo demás es una falacia porque no hay energía”, reiteró Gómez.
Aunque apoya la llegada de capitales al sector petrolero, sostiene que la reactivación debe ser global y abarcar a las empresas básicas, las cuales constituyeron durante años el principal motor económico regional.

