Comerciantes contaron que el movimiento de clientes bajó, en comparación con el 2025. Madres, padres y representantes prefieren comprar en tiendas, aunque el precio es mayor, porque pueden pagar con Cashea.
Caracas. Mariana Rivas es madre de dos niños de nueve y 10 años. A pocos días de iniciar el período escolar 2026-2027 todavía no compra los uniformes ni los útiles. En su casa, el dinero disponible se fue en la comida y en los recibos de los servicios básicos.
“No he comprado nada. Estoy esperando que se acerque el día porque me cae un dinero de un trabajo por mi cuenta”, dice Mariana, mientras camina por el centro de Caracas.
Para ella, el precio va de la mano con la calidad de la ropa, porque las camisas tienen que aguantar las lavadas semanales sin perder el color y el pantalón debe durar todo el año.
El cálculo de Mariana coincide con el de otros representantes, quienes postergan la compra de los uniformes a la espera de tener el dinero, con la prioridad puesta en la alimentación del hogar y la mensualidad de los colegios.

Comprar en tienda por Cashea
Patricia Gómez compró el uniforme completo de su hija, quien empieza cuarto año de bachillerato. El cambio exige dejar la camisa azul y vestir la camisa beige, a lo que se sumó el iniciar en un nuevo liceo.
“Fui a El Tijerazo. Los precios son más altos que en los puestos de La Hoyada o El Cementerio, pero aceptan Cashea. Pagué la inicial y me llevé todo de una vez”.
Cashea es una aplicación digital que permite comprar bajo la modalidad de pago en cuotas. El cliente cancela una inicial en el comercio y divide el saldo restante en tres pagos quincenales, sin cobro de intereses.

Ante la falta de créditos bancarios y los límites bajos de las tarjetas en el país, el sistema se convirtió en una alternativa recurrente para adquirir calzado, ropa y textos desde hace varios períodos escolares.
Para madres como Patricia pagar la ropa por partes permite llevar telas que no se dañen rápido, en vez de comprar algo en la calle que se “deforme” a las tres semanas.
Ventas lentas
En la feria escolar de la plaza Parque Carabobo, Betania revisa las costuras de un pantalón de gabardina para su hijo. No va a comprar todo el uniforme porque las chemises del año pasado todavía están en buen estado y le sirven. La compra de este año es solo para reemplazar lo que no tiene arreglo y el calzado.
“El pantalón anterior se le rompió en las rodillas y ya no da para más. Entre los zapatos de diario y los deportivos gasté $60. Por este pantalón son 15 más. Con eso llego al tope de lo que puedo gastar, así que las camisas se quedan iguales”.
A pocos metros está el puesto de Marcelo, quien vende uniformes en esta feria desde hace cinco años. Los precios que exhibe en su cartel son los mismos de la temporada pasada si se cancela en dólares: chemises entre $4 y $5, camisas entre $5 y $10, y pantalones escolares a $10.

A pesar de esa estabilidad en moneda extranjera, los comerciantes señalan que el movimiento de clientes es bajo en comparación al año pasado, que para la fecha podían vender entre cinco a seis camisas más el resto de uniforme.
“Las ventas están lentas. Ahorita hago tres o cuatro ventas al día, nada más. En años anteriores, a estas alturas de la temporada, la cuenta diaria llegaba fácil a 100 dólares o más”,
dijo.
El comerciante explicó que la mayoría de los compradores solo pregunta los montos, calcula el cambio frente al bolívar y opta por llevar una sola pieza o utilizar lo que ya tiene en casa.
Con el aumento del dólar y la pérdida de valor del bolívar, las ganancias de sus ventas de yogur rinden menos cada semana, lo que hace difícil reunir la cifra completa antes del primer día de clases
Entre la compra de algunas prendas y los pagos en cuotas a través de Cashea, las familias en Caracas recortan las listas escolares al mínimo. A días del regreso a las aulas, las ferias escolares registran más consultas de precios que compras efectivas, en un intento continuo por estirar los ingresos frente a las exigencias del nuevo año escolar 2026-2027.
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