«El jugador se cansa»: Futbolistas criollos emigran sin importar el destino

futbolistas criollos emigran

El mapa se expande para los jugadores venezolanos que ante la crisis económica y la inestabilidad de la mayoría de los equipos en el país prefieren irse a ligas de poco renombre en busca de calidad de vida y tranquilidad para la familia.

Caracas. La reciente presentación del caraqueño Alejandro «Lobo» Guerra con el equipo Delfines del Este de la liga dominicana puso de relieve la cada vez más elevada migración de futbolistas venezolanos a destinos exóticos en el mundillo del balón.

Como quiera que el éxodo de talentos criollos no es nada nuevo, el fichaje de Guerra en el campeonato quisqueyano es quizás el más importante de un venezolano en una de las llamadas ligas en expansión. El mediocampista es hasta ahora el único criollo con un título de Copa Libertadores en su hoja de vida, que además tiene 65 internacionalidades con la Vinotinto absoluta.

Claro que pocos miembros de la diáspora futbolística nacional tienen los galones y la jerarquía del ex Atlético Nacional, pero sí son cada vez más frecuentes las partidas de jugadores con experiencia y un cierto recorrido en el balompié venezolano a países de poco renombre en la disciplina como Nicaragua, Guatemala, Panamá, República Dominicana, Islandia, Malta o Chipre, este último un torneo que le sirvió de puente al Viejo Continente a muchos vinotintos que destacaron en el ciclo de Richard Páez al frente de la selección venezolana.

La crisis económica y la inestabilidad de los equipos nacionales ha hecho que el mapa se expanda para los atletas del Deporte Rey, quienes, como ocurre en otras áreas, buscan oportunidades y una mejor calidad de vida para ellos y sus familias. El mediocampista zuliano Rafael de Fex juega en Malta y está a miles de kilómetros del atacante Charles Martínez, miembro del Sanarate guatemalteco, pero los dos coinciden al mencionar el «cansancio» y el «hartazgo» como impulsos para hacer maletas, más allá de la exigencia, los títulos y el prestigio en la cancha.

Lee también
La Vinotinto recibirá a Uruguay en el Olímpico casi 19 años después
Cinco años en Malta

Malta ocupa la casilla 175 del ranking FIFA y de seguro hace seis años ni siquiera figuraba entre los campeonatos, donde Rafael de Fex tenía pensado hacer vida. No obstante, una lesión de rodilla apresuró su salida de Yaracuyanos y una llamada de un viejo conocido lo acercó al archipiélago del Meditarráneo, ubicado entre Sicilia, Italia y la costa de África del Norte.

«Llego a Malta debido a un compañero brasileño (Leo Rocha) que había jugado conmigo anteriormente en el Deportivo Lara. Me contactó y me preguntó por qué no estaba jugando. Le comenté lo de Yaracuyanos que me había dejado libre y él me llevó a prepararme en un club en Paraná, Brasil, y después seguí hacia Malta», recuerda De Fex, cuyo primer equipo en suelo maltés fue el Fgura United de la Segunda División en la temporada 2016-2017, según los registros de Transfermarkt.

«La exigencia aquí es diferente a otros países, donde a veces se trabaja a doble turno. Aquí nosotros trabajamos todos los días pero dos horas o dos horas y media como mucho en las tardes. Cuando llegué vi un nivel muy bajo. Había mucha diferencia con respecto a Venezuela y los tres meses que estuve en Brasil, pero en los últimos años la liga ha crecido un poco porque han llegado extranjeros buenos y los malteses también han subido el nivel», explica el centrocampista.

De Fex —hoy en día en el Zejtun Corinthians de la máxima categoría— admite que, como suele suceder, la adaptación al nuevo destino tuvo sus contratiempos. «Como soy del Zulia y estoy acostumbrado al clima caliente, el verano fue favorable, pero el invierno sí me costó. El idioma también me costó porque no hablaba muy bien el inglés, que es la segunda lengua de aquí».

Lee también
La Vinotinto recibirá a Uruguay en el Olímpico casi 19 años después

Ya superados esos obstáculos, el jugador de 30 años valora de positiva la experiencia. En lo económico, todos los equipos, según asegura, le han pagado con puntualidad e incluso por sus actuaciones pudo tener un paso fugaz por el fútbol de Polonia. Al analizar el porqué la diáspora venezolana se ha extendido a ligas exóticas, De Fex hace referencia a la crisis y a la falta de mejores oportunidades.

«Los jugadores están saliendo por la crisis económica. Los equipos venezolanos te prometen una cosa, no te cumplen y entonces el jugador se cansa. Se da cuenta de que necesita salir porque si no sale ahora no sale nunca. Más que todo muchos no tienen ese apoyo de empresarios, representantes o incluso los contactos para ir a una liga mejor y les toca llegar a estos países exóticos que dan la oportunidad de ganar un buen dinero y tener a la familia tranquila», sentenció el mediocentro, con participaciones en módulos de la Vinotinto y rodaje en torneos continentales como la Copa Sudamericana.

Goles en Segunda y Primera de Guatemala

Guatemala está en la casilla 127 de la clasificación FIFA y, al igual que De Fex, Charles Martínez llegó a su nuevo destino para jugar en la Segunda División. El ex LLaneros de Guanare asegura que marcó unos 50 goles en la categoría de plata del balompié chapín y eso le valió su paso al Sanarate de la máxima categoría, donde ya celebró dos veces en seis partidos.

Martínez lleva tres años en suelo guatemalteco, donde arribó por intermedio de un representante. Fuera de la cancha, la adaptación al principio no fue sencilla. «Al principio me costó adaptarme. Me vine solo y el tema de la comida se me hizo difícil porque es otra cultura y a todo le echan picante. Ya después me traje a mi familia que me cocina y me pude acostumbrar», señala el futbolista de 26 años.

Lee también
La Vinotinto recibirá a Uruguay en el Olímpico casi 19 años después

Ya en lo deportivo, Charpi —como se conoce al atacante— admite haberse sorprendido un poco con la exigencia de la liga. «El nivel es mejor de lo que esperaba. Sabes que a Guatemala futbolísticamente no lo conoce nadie, pero sí es competitiva la liga. Hay muchos extranjeros y eso sube el nivel. El campeonato es un poquito menos que el venezolano que es más rápido, pero no hay mucha diferencia», apunta.

En lo económico, el tema de la puntualidad en los pagos, según Martínez, depende del equipo. Jugar en un «grande» de Guatemala asegura estabilidad como suele ocurrir con los principales clubes del país, aunque la «tranquilidad» de la nación centroamericana no se compara —a decir del excoromotano— con el desasosiego que se vive en las calles venezolanas por la inseguridad.

La crisis y la situación país también son razones que esgrime el artillero para explicar el éxodo criollo a ligas con poco renombre. «La principal razón es la crisis. Yo no estaba tan mal en Venezuela, pero me harté de todos los problemas del país. No podía hacer un mercado en un solo sitio por la escasez o por ejemplo no conseguía los repuestos para el carro. También quería darle una mejor vida a mi hija». afirma Martínez.

«Venezuela, lastimosamente, está muy mal y como es difícil llegar a Europa u otros países donde el fútbol es mejor, los futbolistas buscan otras posibilidades en estas ligas», concluyó el deportista.

Lea también:

La solidaridad pide la pelota para ayudar a los «profes» del fútbol


Participa en la conversación