A representantes y operadores de diferentes funerarias les ha tocado estar “más de 5 y hasta 10 horas” en una larga cola de espera para poder cargar combustible. Aseguran que la espera depende del estado de ánimo del funcionario que esté de turno en la estación de servicio.

Cumaná. Ahora hasta los difuntos deben hacer cola, pero lejos de ser para su correspondiente sepelio pasan a ser requisito para que los carros fúnebres puedan ser abastecidas de combustible y así garantizar el servicio funerario.

Desde hace aproximadamente dos semanas los representantes y operadores de diferentes funerarias de la capital de Sucre denuncian el maltrato por parte de algunos funcionarios a cargo de la estación de servicio El Águila, ubicada en la avenida Universidad de Cumaná y dispuesta para atender a los sectores priorizados durante la cuarentena por el COVID-19.

Luego de ser rechazados y maltratados por no aparecer en la resolución como uno de los “sectores priorizados” para recibir atención especial en medio de la cuarentena social obligatoria, los representantes del sector funerario exigen ser incluidos en la lista para el suministro de gasolina. Expresan que son un “eslabón en la cadena del servicio de salud”.

Operadores de varias funerarias manifestaron que les ha tocado estar “más de 5 y hasta 10 horas” en una larga cola de espera para cargar combustible.

“La espera va a depender del estado de ánimo del funcionario que esté de turno en la referida estación de servicio”, agregaron.

Los relatos

“Primero era que no estábamos en la lista; después teníamos que traer la urna en la carroza, ahora es que debemos cargar con el difunto en el carro fúnebre al momento de surtir el tanque con apenas 20 o 30 litros, lo que alcanza para garantizar un servicio funerario en la ciudad”, comentó uno de los operadores que pidió mantenerse bajo perfil ante posibles represalias.

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“Ni con los difuntos a bordo nos garantizan el suministro del combustible”, aseguró otro de los contactos. “Esto es demasiado humillante”, agregó.

El delegado de la Cámara de Funerarias, Joel Bruzual, confirmó que estas irregularidades se repiten en todo el país.

“Nos parece un exceso que además del dolor que enfrentan los familiares con la muerte de un ser querido, también tengan que pasar por el mal momento de permanecer largas horas con el fallecido en una cola para surtir gasolina”, indicó Bruzual.

Ante esta situación, el delegado regional de la Cámara Nacional de funerarias (Canadefun) manifestó: “Muchos de los familiares no aceptan que su ser querido sea sacado directamente de sus casas o de la morgue a una cola por gasolina; muchos no lo permiten. Si la respectiva funeraria no logra cargar carburante, los familiares del fallecido tienen que alquilar el carro fúnebre de otra funeraria para poder llegar hasta el camposanto”.

Bruzual afirmó que apenas están gestionando ante la Alcaldía de Cumaná, Gobernación de Sucre y la ZODI 53 una audiencia para hacer entrega de un documento solicitando el suministro de combustible para la prestación del servicio funerario, “porque para las funerarias no está contemplado salvoconducto”.

La dificultad es mucho mayor para prestar el servicio a comunidades foráneas como Santa Fe, San Juan y Marigüitar, entre otras, dado que 20 o 30 litros de gasolina es insuficiente para llegar.

La colectividad fue testigo del “indignante episodio” del traspaso de una urna con un fallecido desde una carroza fúnebre a un autobús de Transporte Sucre porque se le negó el abastecimiento de gasolina en la estación de servicio.

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Usuarios y familiares rechazan y repudian esta acción indolente de quienes tienen el control del suministro de gasolina porque “ya no se cuenta con un sepelio digno”.

Además, llaman la atención de las autoridades sanitarias ante lo que califican como un “problema de salud pública, en plena cuarentena, rompiendo todos los protocolos sanitarios”, en virtud del riesgo que implica que los operadores de las funerarias permanezcan con un cadáver dentro de un vehículo durante largas horas bajo el sol.

La fuente relató que el servicio funerario básico ya ronda los 150 dólares y ofrece urna, preparación del cuerpo, servicio en casa por 24 horas y traslado al cementerio. Mientras que el servicio completo llega a los 450 dólares con la oferta de mejor ataúd.


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