En las aceras del estado más afectado por los dos terremotos, del 24 de junio pasado, hay bolsas con ropa, en calidad de donación esparcidas, por el piso. Los sobrevivientes pasan la noche en carpa o refugios improvisados con sábanas, en plena calle.

La Guaira. Aunque llegaron rescatistas internacionales con equipos especializados, para apoyar en las labores de rescate en La Guaira, no es suficiente. A más de 72 horas de los dos terremotos del 24 de junio, se apaga poco a poco la esperanza de encontrar a más sobrevivientes.

La maquinaria pesada no se encuentra en todas las áreas afectadas del estado, catalogado como “zona de desastre natural” por el Gobierno venezolano. Sin embargo, eso no detiene a quienes con picos, palas y cascos donados remueven escombros sin detenerse para tratar de, al menos, recuperar el cadáver de sus seres queridos.

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En ciertas zonas los rescatistas, con apoyo de los funcionarios de seguridad, pedían silencio. En ese momento las motos y los vehículos debían detenerse y apagarse, para no interferir en las labores.

En otra torre de la Misión Vivienda, también en Caraballeda, Rayner Dávila participaba en las labores de rescate. Bajo el concreto quedó su hija Escarly Dávila, de 12 años de edad, junto con su esposa, María Chanchamire, de 33 años.

Ambas vivían en la torre C, del edificio OP 27. Rayner no estaba en casa cuando el doblete sísmico, de 7.2 y 7.5, sacudió La Guaira, Caracas, Miranda, Aragua y Carabobo.

Edificios de la Gran Misión Vivienda Venezuela, en Caraballeda.| Foto: Yohana Marra

En ciertos puntos de Caraballeda y Macuto la mañana del sábado, 27 de junio, ya se siente el olor cuerpos en descomposición. También se observan algunas mascotas muertas, que taparon con sábanas.

Muchos voluntarios divisaban cadáveres en las ruinas, aunque falta la maquinaria para remover grandes escombros demora las labores.

Desde que se llega a La Guaira se observan puntos con ropa, en calidad de donación, tirada en el piso. Y, a su alrededor, muchas personas buscan prendas que se ajusten a su talla.

Cerca de las bolsas de ropa había muchos pares de zapatos. Sin embargo, algunos estaban incompletos. | Foto: Yohana Marra

También en las aceras hay carpas o refugios improvisados con sábanas, donde duermen niños y niñas, y familias que perdieron todo.

Son muchos los edificios y comercios destruidos, y las residencias que quedaron en pie mantienen intactos algunos objetos de los hogares, como armarios con ropa guindada.

Foto: Yohana Marra
Foto: Yohana Marra

A tres días del doblete sísmico el reporte oficial habla de 1430 fallecidos y 3323 heridos. Ante la contingencia los voluntarios no paran de trasladarse hasta La Guaira, a pesar de que la noche del viernes, 26 de junio, el gobierno de Delcy Rodríguez cerró el paso por la autopista desde Caracas y ordenó un censo en el Poliedro, como requisito para poder llegar hasta el Litoral.

Los sobrevivientes aún claman por más ayuda para remover grandes escombros. Mientras, la solidaridad de los venezolanos no cesa y llega ropa, comida, medicamentos, mascarillas y equipamiento de trabajo, juntos con voluntarios que se han trasladado desde distintas partes del país.

Foto: Yohana Marra

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