Ante la ausencia estatal, la sociedad civil venezolana se organiza en motorizados, lancheros y comerciantes para llevar ayuda a los afectados por los terremotos. Centros de acopio en Caracas centralizan donaciones destinadas a La Guaira y Aragua.

Caracas. Cuando el Estado abandona a la población en medio de una tragedia como la que acaba de suceder en Venezuela la solidaridad salva y la generosidad aviva la esperanza.

Los devastadores terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron la costa central de Venezuela el pasado miércoles, 24 de junio, transformaron el paisaje en ruinas, dejando cientos de fallecidos y miles de damnificados en el estado Aragua y el litoral de La Guaira.

Ante la dimensión del desastre, en las autopistas de Caracas y diversas regiones del país, la respuesta ciudadana ante los dos terremotos registrados este miércoles se moviliza sobre dos y cuatro ruedas.

Un motorizado, que transportaba como parrillera, que es el término local para referirse al pasajero que viaja en la parte trasera de la moto, ayuda humanitaria para los damnificados de La Guaira, la región costera más golpeada por el doblete sísmico, disminuye la velocidad al notar que lo graban y exclama: “esto es para que vean que somos más los motorizados buenos que los malos”.

Foto: Crónica Uno

Solidaridad en dos ruedas

En la calle Arturo Michelena de Santa Mónica, un sector residencial del suroeste caraqueño, específicamente en el concesionario Toro, un grupo de motorizados voluntarios abastece sus vehículos con agua, alimentos no perecederos, enlatados, medicamentos, insumos médicos y herramientas de rescate.

Este viernes, 26 de junio, desde dicho establecimiento partieron más de 30 motorizados cargados con donaciones de clientes y vecinos, según relató una trabajadora del equipo logístico de la tienda, quien además mencionó que el propietario del local se encontraba en La Guaira colaborando de forma activa.

Como parte del respaldo de Toro Santa Mónica, los voluntarios que trasladan los suministros hacia La Guaira recibirán un cambio de aceite sin costo alguno.

José Alejandro Holguin se sumó al voluntariado porque “la situación allá abajo es más grave de lo que se ve en las pantallas. Yo bajé ya jueves y hoy (viernes) estoy cargando la moto para volver. En las calles los niños y las personas adultas están deambulando sin ningún tipo de ayuda de las autoridades, nosotros tenemos que ayudar a salvarlos”.

“A la zona de La Guaira hay que llevar picos, palas y herramientas para ayudar a rescatar a las personas, comida enlatada, agua y ropa. El sol está muy fuerte y hace mucho calor. Si la gente de La Guaira se ayuda entre ellos, nosotros que no sufrimos ninguna pérdida tenemos que ayudarlos. Yo soy fuerte, pero no he podido parar de llorar con lo que veo allá. Ayudemos, ayudemos, aunque sea haciéndole una arepa al que va a bajar”.

Foto: Crónica Uno

El factor “gocho”

José Alejandro no quiere que le tomen fotos “porque aquí lo importante no soy yo, no somos nosotros, es la gente de La Guaira que nos necesita”.

Este sábado, 27 de junio, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, elevó a 1430 la cifra de fallecidos a causa de los sismos, mientras que situó el número de damnificados en 3238.

La ayuda no solo se organiza en Caracas, ni solo para la Guaira . En Cagua, Alirio Mendoza no puede quedarse quieto en su casa mientras en Turmero, también el estado Aragua, un grupo de vecinos y voluntarios trataban el jueves de rescatar los afectados por el colapso de uno de los edificios en Residencias Bosque Lindo.

El “gocho”, como es conocido Alirio, vende papas andinas en el centro del pueblo. “No tuve corazón para salir a vender y agarré toda la mercancía (papas y aguapanela) y me fui en la moto a Bosque Lindo a llevarle desayuno a los rescatistas, a la gente que perdió sus casas y a quienes esperaban noticias de sus familias”.

“Yo mismo los entregué, sino uno de los deja ahí y se va eso se pierde, se lo regalan a las personas que no están haciendo nada. El primer día doné 150 papas rellenas y 100 litros de aguapanela más que todo a personal de Protección Civil, del Ejército, bomberos, policías y los que estaban ayudando”.

A la intemperie

La verdad, contó el gocho, “es que los familiares no quieren comer. El segundo día (el jueves) hicimos 400 pastelitos y 50 litros de aguapanela con dinero que me enviaron unos amigos que están Estados Unidos y querían ayudar”.

Como Turmero está abollado de comida, “me fui al hospital de Mariara (estado Carabobo), ayudé otra vez a personal de Protección Civil, bomberos y policías. Luego me pasé por San Jacinto (Aragua) y había un montón de personas mayores que estaban siendo evacuadas de un edificio y empecé a gritar tengo pastelito y aguapanela y se empezaron a acercar. Era gente mayor y de buena posición económica pero igual tienen necesidad porque no pudieron sacar nada de sus casas”.

Al menos hasta el viernes, habitantes de las zonas afectadas permanecían a la intemperie, “sin ser ubicados en un refugio y sin resguardo de la lluvia o del sol”, según un reporte de EFE.

La agencia española reseñó que, “recostados sobre colchones, sábanas, sillas,
carpas y campamentos improvisados, cientos de personas duermen en el asfalto, jardineras, plazas y canchas de Catia La Mar, una de las ciudades más afectadas por los terremotos”.

Este sábado, 27 de junio, en Tazón un grupo de comerciantes del estado Aragua en caravana iban bajando a La Guaira. Asimismo, un autobús con gente de Guanare, estado Portuguesa, se dirigía con ayuda a la misma zona.

De Choroní pa´La Guaira

También de Choroní un grupo de lancheros salió hoy sábado con destino a La Guaira con insumos médicos, comida y personas dispuestas a poner sus manos para levantar escombros y rescatar personas.

En la cuenta Instagram de la periodista Carmen Elisa Pecorelli se observa a un grupo de pescadores haciendo una cadena humana para cargar las lanchas.

La sociedad civil no para de encontrar formas para organizarse y llevar ayuda a quienes lo perdieron todo. En cada comunidad del país hay por lo menos un centro de acopio.

Estos son algunos de los que funcionan en Caracas:

  • Parque Alí Primera: Avenida Sucre de Catia.
  • Plaza Rectorado (UCV): Habilitado en la sede del edificio de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela.
  • Cáritas Montalbán: Avenida Teherán, a 200 metros de la Universidad Católica Andrés Bello, frente a la urbanización Juan Pablo II, Montalbán.
  • Parroquia El Buen Pastor: Ubicada en la urbanización Bello Campo.
  • Iglesia La Paz: Ubicada en la urbanización Montalbán I.
  • Iglesia San Bernardino de Siena: Punto religioso activo en la parroquia San Bernardino.
  • Sede de Protección Civil: En la avenida principal de La Guairita, al lado de los bomberos de El Cafetal.
  • Sede de Desarrollo Social: Ubicada en la calle Los Ángeles, lateral al Centro Comercial Sambil Chacao.
  • Sede principal del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ): Parroquia Altagracia, municipio Libertador, al final de la avenida Baralt, esquina Dos Pilitas.
  • Sede del Sistema de Orquestas y Coros: Quebrada Honda.
  • Universidad Católica Andrés Bello.
  • Conferencia Episcopal Venezolana: Avenida Teherán, urbanización Montalbán II.
  • Plaza Los Palos Grandes: Tercera avenida.
  • Plaza O’Leary: casco central, El Silencio.
  • Plaza Francia: En Altamira.

La movilización masiva de las últimas horas confirma que la urgencia en las calles sobrepasa por completo los tiempos de la burocracia estatal. En cada insumo trasladado a pie, por mar o en dos ruedas, la ciudadanía ha asumido la tarea de rescate y reconstrucción con una estructura paralela y efectiva, con lo que han demostrado que el tejido social del país permanece intacto y dispuesto a sostener a las víctimas hasta que el último escombro sea removido.

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