Hace nueve años el presidente del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, Carlos Rotondaro, como el alcalde de Guanta para ese entonces, Jhonnatan Marín, dieron inicio a los trabajos de construcción de una obra que significaba el descongestionamiento del hospital Luis Razetti. Hoy un esqueleto a medio terminar es lo que se deja ver en pleno centro del municipio Guanta.

Guanta. En agosto de 2012, el para entonces presidente del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), Carlos Rontondaro, junto con el alcalde Jhonnatan Marín, inició la construcción del hospital tipo III del IVSS en la localidad de Guanta. Una obra de 29.000 metros cuadrados que según indicaron: “Sustituirá al vetusto hospital César Rodríguez de Guaraguo y maximizará la eficiencia del Sistema Público de Salud”.

Nueve años han transcurrido de aquellas declaraciones y en la actualidad, la infraestructura es un esqueleto a medio terminar. Habitantes del poblado costero, como María Pérez, califican la actual situación del centro asistencial de burla, por todo lo que se les prometió y no se cumplió.

Pérez sostiene que quienes residen en el llamado municipio portuario “pasan roncha” cuando de salud se trata. Casos simples como una nebulización se convierten en un dolor de cabeza. En el CDI y ambulatorio de la ciudad, además de carecer de insumos, dice, los médicos y enfermeras que laboran en esos centros lo hacen hasta las 6 de la tarde, situación que los obliga a realizar un «ruleteo» por toda Puerto La Cruz y Barcelona en busca de atención médica.

Pérez revivió los sentimientos de engaño y burla, que, a su juicio, tuvieron las autoridades de aquel entonces para con los residentes de Guanta, cuando a principio de mes sufrió un ataque de asma. La habitante del barrio Chorrerón fue en primera instancia al CDI, en donde le indicaron que no había nebulizador, igual situación vivió en el ambulatorio de la comunidad y en medio de su desespero visitó la sede de Protección Civil, donde le manifestaron que el nebulizador disponible estaba dañado.

Cuando hay emergencias, lo primero que se le ocurre a uno es ir al módulo de salud pero resulta que ahí no hay nada y tampoco trabajan de noche. Cuando se me presentó lo del asma tuve que salir a las 9 de la noche en busca de atención pero no conseguí nada. Mi esposo llamó a su hermano y él fue el que me vino a buscar para poder ir al hospital de Guaraguao. En una emergencia uno queda a la buena de Dios. El Gobierno debe dar más información de porqué ese hospital no ha sido terminado, dijo Pérez.

Varias fueron las visitas que realizó Rotondaro a la obra y junto con Marín también fueron varias las fechas que se fijaron para la inauguración del centro asistencial.

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Fechas y más fechas

El 11 de marzo de 2015, ambos informaron que la ejecución del hospital era de 97 % y sería “entregado al pueblo de Guanta” a finales de ese año. En octubre de 2016, Marín fue el encargado de indicar que lo concerniente a las residencias para el personal médico y la guardería para los hijos de los trabajadores estaban 100 % listas. En esta oportunidad no dio fecha de inauguración, pero señaló que los trabajos tenían 70 % de avance con la instalación del sistema eléctrico, de gases medicinales y climatización.

Un año más tarde de aquella aparición, Marín, ahora imputado por el Ministerio Público por el delito de corrupción, nuevamente señaló que el centro asistencial contaba con 97 % de avance y sus puertas abrirían en el último semestre de 2017. La última declaración sobre el hospital fue realizada a principios de 2018, cuando las nuevas autoridades municipales sostuvieron que en el primer trimestre de ese año el hospital entraría en funcionamiento. Hoy la construcción está a la buena de Dios e invadida por la maleza.

Existen los recursos suficientes para culminar este centro asistencial de gran importancia para la población del estado Anzoátegui. Hoy debemos decir con mucho orgullo, que Chávez está más vivo que nunca, y la lucha continúa a través del primer presidente chavista, Nicolás Maduro Moros, pese a la guerra económica y la dificultades, indicaron durante varias de sus visitas a la obra Marín y Rotondaro.

Marielis Sifontes reside en el sector La Playa, cuando el equipo de Crónica.Uno le consultó sobre cómo les afectaba el hecho de tener una obra de tal magnitud a medio terminar, los gestos de impotencia y resignación dieron respaldo a su declaración.

Me da risa este Gobierno porque dicen que ellos garantizan salud. Hace una semana tuve que salir corriendo con mi sobrino que se rompió la frente y tanto en el CDI como en el ambulatorio no había una cosa tan simple como material de sutura. Aquí en Guanta, la gente se muere porque no hay forma de garantizarle atención primaria. Ni un antialérgico tenemos en el módulo, sostuvo.

Soplo de modernidad frustrado

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Para los habitantes de Guanta, la construcción del centro de salud es un punto de honor y fue tanta la publicidad que se le hizo, que muchos se saben de memoria todo el equipamiento que tendría el proyecto y, en especial, porque parte de la publicidad decía que habría “guanteños de nacimiento”.

Gabriela Rodríguez habita en el centro de la pequeña ciudad, y tal como aparece en los diferentes reportes de la página web del IVSS, corrobora que el hospital tendría una capacidad de 294 camas, 12 de terapia neonatal, 6 de terapia intensiva, 10 quirófanos, sala de partos, Rayos X, Cardiología, sala de tomografía y mamografía, unidad de hemodinamia, morgue, crematorio, Banco de Sangre, dos helipuertos y el punto fuerte: la primera unidad de caumatología del oriente del país. Todo a un costo de 2440 millones de bolívares, que, Rodríguez afirma, se desaparecieron.

“La tragedia del Chaure dejó muy mal paradas a las autoridades. Un ejemplo, de ello fue el muchacho que en un principio sobrevivió y tuvo que ser llevado a Maracaibo, porque no había unidad de quemados. Si hubiesen inaugurado el hospital cuando lo prometieron, el traslado no se habría hecho. Aquí decían a cada rato que la salud es primero pero no parece, porque nadie da una respuesta del porqué se paralizó una obra que representa un alivio para nosotros. Para nadie es un secreto que 90 % de los que vivimos en Guanta lo hacemos en zonas populares”.

Xiomara Gutiérrez fue testigo presencial del inicio de la edificación de la obra, su residencia queda justo en frente del terreno que pese a formar parte del parque José Tadeo Arreaza Calatrava. En un principio se había destinado para una maternidad, puesto que todos los partos de las guanteñas se hacen en Puerto La Cruz o Barcelona, hasta que en 2012 arrancó la construcción del hospital.

Aquí nos sentimos burlados. Si hay la posibilidad, tenemos que salir a centros privados para atender cualquier eventualidad y si no, no queda de otra que ruletearnos por toda la ciudad en busca de atención médica. Aquí hay un ambulatorio, en el que nunca hay nada y tienes que llevar desde la jeringa hasta el alcohol y si te descuidas, hasta el médico tienes que llevar. Ese hospital es un ejemplo fehaciente del engaño y la corrupción, dijo.

Quienes transitan a diario entre la avenida La Acequia y la calle Real de Guanta, hoy ven como ese soplo de modernidad es consumido por el salitre y la maleza. Esperan que esas promesas que se hicieron con bombos y platillos y numerosos pases en vivo con el Presidente, sean llevados a la realidad “porque para nosotros lo primero es la salud y en este país, hoy en día, sin salud no se puede hacer nada”.

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