El informe “Sin Nosotras no hay Transición”, elaborado por Ipys Venezuela y la Red de Mujeres Constructoras de Paz, reveló que 56 % de mujeres venezolanas de entre 18 y 35 años no considera determinante su rol en una transición política. Según el estudio, la sobrecarga de cuidados y el machismo frenan un liderazgo vital para la democracia.

Caracas. 56 % de las jóvenes entre 18 y 34 años no considera determinante su rol para una transición política, así lo reveló un estudio de Ipys Venezuela y de la Red de Mujeres Constructoras de Paz que analiza las condiciones, percepciones y barreras estructurales que enfrentan las mujeres para ejercer el liderazgo y la participación pública en el contexto sociopolítico actual.

El estudio, titulado “Sin nosotras no hay transición. La mujer venezolana y su participación política para la democracia”, fue presentado este jueves, 3 de septiembre, y se desarrolló bajo la premisa de que la participación femenina no es un mero complemento, sino una condición indispensable para alcanzar una democracia equitativa e inclusiva.

Elaborado a partir de una metodología mixta que incluyó una encuesta a 1226 mujeres, el informe expone las profundas barreras estructurales que limitan el ejercicio del liderazgo femenino en el país, a pesar de que reconocen la base social del activismo y la gestión comunitaria recae mayoritariamente sobre ellas.

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Foto: Génesis Carrero Soto

Los hallazgos

Entre los hallazgos más preocupantes, las creadoras del estudio destacaron como, pese a reconocerse en roles de relevancia, afectadas por la precariedad económica, responsabilidades tempranas de cuidado y desconfianza en el entorno político, las mujeres jóvenes creen no ser relevantes en la transición.

No obstante, 69 % de las encuestadas afirmó que la participación activa de las mujeres es vital para una transición democrática real en Venezuela.

Esto equivale a que 846 de las casi 1230 mujeres consultadas consideraron vital la participación femenina. Pero solo 2 % pertenece a una organización o partido político, mientras que un 71 % no milita en ninguna estructura partidista.

Al respecto, Marianela Balbi, directora de Ipys Venezuela, explicó la importancia del aporte femenino en una reconstrucción y no simplemente como un hecho simbólico, sino como una necesidad.

“La inclusión no debe ser simbólica. Debemos integrar de forma obligatoria y sustantiva a mujeres en los equipos de negociación, en las mesas de definición de acuerdos, en las tomas de decisiones y la gran premisa que debe amparar estos espacios de inclusión es nada sobre nosotras sin nosotras”,

apuntó.

Esto, explicó, debe ser un involucramiento sostenible en el tiempo y que permita, no solo mantener la participación de mujeres en espacios políticos en altos números, sino también descentralizar la inclusión y lograr que alcance todos los rincones del país.

El peso de cuidar

El informe también revela que 68 % de las mujeres dedica ocho horas o más al día al cuidado de sus hijos en el hogar. En contraste los padres dedican apenas un 8 %.

Gabriela Rojas, parte de la Red de Mujeres Periodistas, alegó que estas obligaciones del hogar, de cuidar a la familia, a su comunidad y al entorno son desiguales en el grupo familiar y transversalizan la situación de las mujeres. Lo que complica su participación en instancias públicas.

En este sentido, señaló también el miedo a que su familia sea atacada o perseguida como una de las limitantes para participar en la vida política en Venezuela.

Ante la desconfianza institucional y el aumento de la represión diferenciada, especialmente agudizada tras el proceso electoral del 28 de julio de 2024, 61 % de las mujeres participantes del estudio manifestó confiar en las iglesias como los espacios seguros prioritarios para articular su labor cívica.

De acuerdo con el informe, un 31% de las encuestadas señaló como la principal limitante para acceder a espacios de poder la falta de espacio y reconocimiento por parte de los hombres en la política.

Asimismo, el estudio advierte que los partidos tradicionales suelen relegar los nombres de las mujeres a los últimos lugares de las listas electorales. Esto las deja sin opciones reales de elección.

Por la reconstrucción

Ante la necesidad de que las mujeres pasen de ser beneficiarias pasivas a miembros activos de los cambios en los que se trabajan en el país, el informe plantea ejes de acción fundamentales para derribar las trabas estructurales.

Una de sus primeras propuestas es liberar tiempo mediante la corresponsabilidad. Esto implica, según las recomendaciones del estudio, impulsar redes de cuidado compartido, centros de atención infantil y apoyo integral a los adultos mayores. De esta forma se aliviaría la sobrecarga que frena la incidencia pública de las lideresas.

Foto: Génesis Carrero Soto

Además, plantea la “paridad efectiva y real”. Es decir, exigir tanto a los partidos políticos como a los entes electorales postulaciones equitativas que garanticen puestos con probabilidades reales de éxito y no candidaturas testimoniales de última línea.

Otra de las iniciativas planteadas por las creadoras del estudio es que se garantice la seguridad mediante la documentación y penalización de la represión diferenciada, las campañas de estigmatización digital y el acoso a familiares de activistas y defensoras de derechos humanos.

Finalmente, plantea integrar de forma obligatoria a las mujeres en las mesas de negociación y toma de decisiones de temas que preocupan y ocupan a la nación.

El informe concluye que la mujer venezolana se asume como un agente activo dotado de capacidad de reconciliación y visión estratégica. Por lo que instan a que los procesos políticos del país se pongan a la altura de su liderazgo para garantizar una verdadera reconstrucción nacional.

Aquí puedes leer el informe completo.

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