Un sector del Gobierno contempla salir de algunos de los activos que fueron nacionalizados como es el caso de Sanitarios Maracay e Inveval.

Caracas. En la Vicepresidencia de Economía se analiza la venta de algunas empresas ante el costo que representan para el Estado y más cuando hay menos ingresos.

En esa instancia se elaboró un listado de las industrias que fueron nacionalizadas así como de las que fueron cedidas a los trabajadores (cogestión) que pueden ser ofertadas, señalan fuentes oficiales.

Inveval, que fabrica válvulas industriales y otras piezas, es una de las que está en la mira. Esta compañía fue expropiada en 2005 y en la administración participan los trabajadores. En 2015 reparó 210 válvulas e hizo 84, señala la información de la Memoria y Cuenta del Ministerio de Industrias. Su producción tuvo problemas por la falta de insumos, el atraso en los pagos de los clientes y el alto costo de los materiales para reparar las piezas.

Otra de las que barajea un sector del Gobierno que se puede ofrecer es Sanitarios Maracay, cuya expropiación se formalizó en 2010. En esta empresa hubo conflictos entre los trabajadores y la gerencia, y por tal motivo, el Estado intervino, pero con la ocupación los problemas no cesaron, denunciaron en reiteradas oportunidades los trabajadores. Según las comunicados oficiales, en 2013 la industria empezó a aumentar su producción, pero en las Memorias y Cuentas no se detalla la gestión de esta fábrica de piezas y juegos de baño.

En el listado de la Vicepresidencia también se encuentran Aluminios de Barquisimeto (Albarca) y Aluminios de Venezuela (Alven) nacionalizadas en 2011 y 2010, respectivamente. La primera empresa, señala el informe de gestión del despacho de Industria, transformó 359 toneladas en 2015 para lo cual se invirtieron 117 millones de bolívares. La segunda procesó 1.714 toneladas y la inyección de recursos fue por 518 millones de bolívares.

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A esas compañías para vender se suman Forja Santa Teresa, que tomó el Estado en 2011 y que elabora piezas para los sistemas de tuberías, y Vivex (ocupada en 2011) que elabora vidrios de seguridad laminados y templados para la industria automotriz. De la gestión de estas compañías no hay precisiones.

La lista se amplía, y a las industrias de aluminio y de piezas se suman las de empaques. En la Vicepresidente se estudia ofertar Global Print, que fue nacionalizada en 2012 y el pasado año elaboró 322 millones de unidades de empaques y etiquetas para leche en polvo, bebidas, atunes y sardinas que fueron entregados al Ministerio de Alimentación.

Además de Global Print, está Alentuy, que elabora envases de aluminio. Según la información oficial, la expectativa es que esta compañía exporte envases como parte de la estrategia de los “motores de economía”.

Fuentes oficiales agregan que aunque hay un listado, el esquema de oferta de dichos activos se encuentra en definición.

El impacto

Durante los años de boom de ingresos petroleros, el Gobierno decidió controlar sectores estratégicos y nacionalizó empresas en las áreas de alimentos, agro, construcción, acero, telecomunicaciones, electricidad, petróleo y servicios.

Pero esas acciones han sido costosas, debido a que el tamaño del Estado creció e incidió en las finanzas. El gasto ha sido mayor a los ingresos petroleros y tributarios, por lo cual existe una brecha en las cuentas fiscales.

Y a ello se añaden las deudas. Aunque el Gobierno pagó por algunas compañías, el grueso se debe y esas obligaciones llegan a 10,6 millardos de dólares, calcula Ecoanalítica. Por los retrasos y la falta de acuerdos, la República tiene demandas en tribunales internacionales.

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El saldo de las empresas nacionalizadas es: baja producción y cuentas en rojo. Con resultados negativos, en abril el Gobierno volvió a creó el Ministerio de Industria Básicas y Socialistas y conformó un sistema para “optimizar la producción” de las empresas estatales.

Foto: AVN


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