Fallas de infraestructura y rezago técnico amenazan la supervivencia de los museos tachirenses. Ante esta crisis, la experta Belkys Candiales propone aplicar las soluciones y estrategias operativas de otros centros similares del país.
San Cristóbal. El agua que se filtra por el techo marca el ritmo del tiempo en las casonas históricas del estado Táchira, donde estas antiguas edificaciones coloniales y republicanas sirven como sede de las principales instituciones culturales.
Lejos de la solemnidad que exige el resguardo del arte, los museos de la región andina sobreviven entre el polvo de los escombros y el peligro inminente de perder su patrimonio por falta de mantenimiento, que deja grietas en las paredes y goteras como parte del panorama cotidiano ante la imposibilidad de cubrir sus costos de preservación.
Uno de ellos es el Museo de Artes Visuales del Espacio (Mavet), ubicado en el centro de San Cristóbal, la capital tachirense. Aunque cuenta con una trayectoria de más de 33 años, la casona que lo alberga tiene 128 años, una antigüedad que le pasa factura a su estructura y que hoy clama por ayuda.
Su coordinadora, Clara Inés de Contramaestre, explicó a Crónica Uno que la zona más crítica es el sector D, motivo por el cual debieron clausurar temporalmente el área para resguardar la integridad física de los visitantes y del propio personal.

Hace pocos meses, la gobernación del estado intervino y, con ayuda de obreros, se retiraron cinco camiones de escombros de áreas que ya habían colapsado. Esto obligó a resguardar más de 500 obras a fin de evitar su deterioro.
A pesar de las carencias, el museo mantiene sus puertas abiertas a los artistas que deseen mostrar sus pinturas y esculturas. Asimismo, dispone de algunos salones para impartir talleres o realizar exposiciones. Por el contrario, el auditorio Valentín Hernández se está inoperativo y fuera de servicio debido a filtraciones en el techo y humedad.
Recursos que no llegan
En el año 2015, el gobierno nacional anunció un plan de rehabilitación para museos por un monto de 190 millones de dólares. Sin embargo, la realidad actual refleja una gestión deficiente que ha profundizado abandono, alertó la coordinadora del recinto cultural.
“Lamentablemente, cuando recibí el museo lo recibí cayéndose algunas paredes. En este momento nosotros no recibimos ningún dinero, por lo que mantenemos la casona con el apoyo que nos dan diferentes personas en los talleres que se realizan”,
expresó.

A través de un comunicado emitido en mayo pasado, a propósito del Día Internacional de los Museos, el Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes (ODH-ULA), un organismo académico dedicado al monitoreo de las garantías ciudadanas, denunció que algunas instituciones están adscritas a universidades del país, por lo que la falta de presupuesto afecta el funcionamiento y la preservación de estos lugares.

Según registros en línea analizados por el ODH-ULA, se aprobaron cerca de 2700 millones de bolívares, entre 2015 y 2016, para el funcionamiento y la recuperación de museos en el país, lo que equivalía a más de 190 millones de dólares al cambio oficial de entonces.

Patrimonio en peligro
En la avenida Universidad de San Cristóbal se encuentra la casona de la hacienda Paramillo. Este lugar alberga el Museo de Ciencias y la sede de la Dirección de Cultura, cuyos espacios presentan filtraciones, problemas con el sistema de aguas servidas, referente a la red de desecho de aguas residuales y alcantarillado, plagas y fallas en el alumbrado.
Una trabajadora, quien prefirió reservar su identidad por temor a represalias, explicó que durante el último año se ejecutaron algunas labores para mejorar las instalaciones y la atención al público. A pesar de ello, considera que son insuficientes para cubrir las necesidades del recinto.
Asimismo, la museóloga, especialista dedicada al estudio y la administración de la conservación patrimonial, Belkys Candiales afirmó que el Museo del Táchira, ubicado en Paramillo, atraviesa su peor momento debido a fallas de infraestructura, falta de personal capacitado y la carencia de una actualización técnica.

Destacó la necesidad de considerar la experiencia de otros museos y, sobre todo, contar con el personal idóneo para cuidar y preservar estos bienes.
Por su parte, las autoridades locales gubernamentales no han emitido declaraciones recientes ni presentado partidas presupuestarias específicas que den respuesta a los reclamos sobre el mantenimiento de estos inmuebles históricos.

Candiales reafirmó que desde hace varios años los museos requieren mantenimiento y los efectos de esa omisión ya son evidentes, pues corren el riesgo de desaparecer. No obstante, señaló que aún quedan muchos tachirenses con sensibilidad dispuestos a defenderlos, pues este patrimonio conserva nuestras raíces, memoria e historia, y posee el potencial de convertirse en un gran atractivo turístico, tal como ocurre en otros países.
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