Las huellas de la recesión económica marcaron nueva jornada de flexibilización

En El Recreo, Sambil y San Ignacio miden la temperatura en la entrada y desinfectan las manos de los usuarios. El aforo por tienda está limitado debido a la prevención por COVID-19. Los establecimientos se adaptan, luego de tres meses parados por el confinamiento, para sobrevivir a otra crisis que amenaza su permanencia.

Caracas. El cierre de locales no llegó con la pandemia por COVID-19, sino con la recesión económica que en los últimos siete años ha llevado a los distintos sectores a hacer malabares para sortear la hiperinflación, la dificultad para acceder a créditos o el colapso de los servicios. A ese escenario se sumó el nuevo coronavirus que detuvo la mayor parte de las actividades durante tres meses por el confinamiento.

El 1° de junio comenzó una medida de 5×10 que autorizaba a 10 sectores a retomar operaciones en diferentes horarios. Este fin de semana las autoridades sumaron otros 15. En total serían 25 sectores. Entre los últimos que se agregaron a la lista están las librerías, centros comerciales y heladerías. A pesar de que los establecimientos manejan diferentes horarios es difícil saber cuando alguno está con las santamarías bajas si se trata de un local no autorizado o de uno que cerró sus puertas por la crisis económica que arrancó en 2013.

A las 11:40 de la mañana la Heladería 4D, ubicada en el centro comercial Sambil, apenas había vendido tres cafés, contó una trabajadora. Ese es uno de los sectores que se incorporó este lunes 15 de junio con autorización de despachar sus productos solo para llevar.

Librería del centro comercial Sambil – Foto: Luis Morillo

En el Sambil toman la temperatura de los usuarios en la entrada y desinfectan las manos. Las señalizaciones con el uso del tapabocas y la distancia de un metro y medio recorren varios pasillos, advirtiéndole a la gente que debe cuidarse del virus, que ha causado la muerte a 25 personas en el país y 2978 contagiados hasta el 14 de junio.

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La pandemia ha llevado de manera abrupta a reordenar las reglas en los espacios públicos. En esa urgencia entraron los centros comerciales y locales que ahora por ley deben adecuar sus instalaciones para recibir al público con medidas sanitarias, que en enero eran impensables. Al centro comercial El Recreo y al Sambil les tomó un mes hacer la campaña y diseñar las medidas de bioseguridad, según contaron dos gerentes. Ascensores y baños tienen indicaciones precisas para los usuarios.

Centro comercial El Recreo – Foto: Luis Morillo

En El Recreo miden la temperatura en la entrada y desinfectan las manos. Allí la distancia física quedó establecida en dos metros. Las escaleras mecánicas están señalizadas con una calcomanía azul con el dibujo de una mano que indica el espacio entre cada persona. En ascensores el límite es de cuatro personas, pero para esta semana manejarán solo dos, explicó Natalia Roberti, gerente de mercadeo.

Entre el primer trimestre de 2018 y el primer trimestre de 2019 el sector manufacturero se contrajo 56,3 %, mientras que comercio y servicios de reparación cayeron ese mismo periodo 39,2 %, de acuerdo con cifras del Banco Central de Venezuela (BCV). El Producto Interno Bruto de la nación viene en picada desde 2013. Solo en el primer trimestre 2018-2019 la contracción fue de 26,8 %.

En una zapatería ubicada en el Sambil la encargada contó que la cuarentena les deja deudas acumuladas. Allí son tres las empleadas. Dice que han seguido pagando salarios, un monto fijo, por encima del integral. Durante los siete días que ahora tienen permitido trabajar esperan recuperar las comisiones que no reciben desde marzo.

Zapatería centro comercial Sambil – Foto: Luis Morillo

En un Locatel de Chacaíto también tienen de protocolo tomar la temperatura a quienes entran y desinfectar las manos, algo que han adoptado otras cadenas. En ese establecimiento la distancia física es de 1,5 metros. Los trabajadores llevan guantes, viseras y tapaboca. Mientras que el aforo quedó limitado a solo 119 personas.

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El consumo se redujo en los últimos años. Distintas firmas aseguran que alrededor de 30 % de la población puede mantener el acceso a bienes y servicios, mientras que un 70 % a duras penas puede costear alimentos. Un situación agravada por los bajos salarios. En abril el ingreso integral de los trabajadores quedó fijado en 800.000 bolívares, apenas cuatro dólares al mes a la tasa oficial. El año pasado Ecoanalítica ya advertía que una familia requería de unos $600 al mes para cubrir necesidades básicas.

En una barbería situada en Chacao una trabajadora indicó que a las 11:30 a. m. aún no habían recibido al primer cliente. El horario para este sector es de 10:00 a. m. a 4:00 p. m.

En la Librería Tecni-Ciencia el gerente indicó que han mantenido la plantilla de trabajadores igual que hace tres meses. Además, agregó que no han dejado de pagar los salarios. «Estas son ventas de impulso, así que el delivery no se da muy bien», expresó.

En una heladería un trabajador cuenta que estos meses han sido «caóticos» y dejan una lista de deudas. «Con eso de una semana sí y otra no las deudas no se podrán cancelar, tenemos servicios cortados como internet porque no se han podido pagar«, dijo. En ese local son seis los trabajadores, explica que los rotarán para asistir de uno en uno. El salario que perciben es el ingreso mínimo de Bs. 800.000.

Caraqueños amanecieron para retirar efectivo en bancos del centro de Caracas

Desde las 5:00 a. m. caraqueños hicieron largas colas en agencias bancarias del centro de Caracas para retirar efectivo, además de realizar trámites como recuperación de claves o desbloquear tarjetas.

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En Banesco, ubicado en la avenida Urdaneta, se observaron tres colas: consulta de saldo, taquilla y atención al cliente. La mayoría de personas eran adultos mayores que buscaban cobrar un poco de efectivo. Vigilantes informaron que estaban dando 100.000 bolívares por taquilla.

Una situación similar se observó en el Banco de Venezuela, donde la disponibilidad de dinero en efectivo era de 400.000 bolívares.

Además, se pudo constatar que la fila más larga estaba en la sede principal del Banco Provincial, ubicado en la Candelaria. Varias personas se agruparon en la entrada para solicitar información. No respetaban el distanciamiento social.

El personal indicó que, hasta las 11:30 a. m., iban a pasar usuarios a la entidad debido a que ya estaban llenas las instalaciones. Sin embargo, quienes se encontraban en la cola reclamaron que tenían horas esperando para entrar y gritaban “la atención al público es hasta la 1:00 p. m., no sean injustos”.

Foto: Luis Morillo

La Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario de Venezuela (Sudeban) informó en Twitter que el horario de atención al público sería de 9:00 a. m. a 1:00 p. m. por número de cédula de identidad, que para este lunes correspondían los terminales 0, 1, 2, 3 y 4.

“La Sudeban se presta para este desastre. Estoy desde las 5:00 a. m. aquí parado y nada que me dan paso. Lo peor es que, si no entras, debes intentarlo otro día y a ver si así lo logras”, dijo Héctor Fernández, quien hacía fila en el Banco Provincial.

En cada entidad la atención al público se sigue haciendo a puertas cerradas y con limitado acceso a las instalaciones.

Con información de Diana Maitta


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