La otrora ciudad jardín ha perdido su belleza. Cúmulos de basura permanecen por semanas en calles, avenidas, urbanizaciones y barrios, sin que la Alcaldía de Girardot —a través del Instituto Autónomo de Recolección Ornato y Mantenimiento Municipal— cumpla con una de las promesas del burgomaestre Pedro Bastidas, de convertirla en una ciudad modelo y en una «Maracay bonita».

Maracay. Recién cumplió 317 años de fundada. Y aunque el alcalde Pedro Bastidas se empeña en calificarla como la “Maracay bonita”, la otrora ciudad Jardín no exhibe belleza alguna en la actualidad. Calles, avenidas y aceras repletas de basura son la referencia de una gestión municipal que dista mucho del dicho al hecho.

Desde que resultó electo por primera vez en el 2008, con el respaldo del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Pedro Bastidas no ha podido cumplirle a los maracayeros y choronicenses con las promesas de brindar un servicio de aseo urbano óptimo. En el 2017, lanzó una nueva oferta electoral de convertir a Maracay en una “ciudad modelo”, pero en apenas cuatro meses desde que resultó electo por tercera vez, la ciudad ni es bonita y ni es modelo.

Basta recorrer calles y avenidas de cualquiera de las 8 parroquias que integran el municipio Girardot, para constatar el fracaso de las promesas electorales del burgomaestre. La acumulación de basura en esquinas y aceras es el panorama cotidiano con el que deben lidiar los 407.109 habitantes que posee el municipio, según datos del Censo de población 2011.

El propio presidente del Instituto Autónomo de Recolección Ornato y Mantenimiento Municipal (Iaromm), ingeniero Víctor González, admitió a Crónica.Uno en el último trimestre de 2017, que el parque automotor de la institución resultaba insuficiente para cubrir la demanda en el servicio de recolección de basura. En aquel momento, González reconocía que Iaromm apenas contaba con 8 unidades compactadoras para recorrer los 302 kms2 de superficie en los que están distribuidas las parroquias Las Delicias, Madre María de San José, Joaquin Crespo, Pedro José Ovalles, José Casanova Godoy, Andrés Eloy Blanco, Los Tacariguas y la parroquia no urbana de Choroní.

Esas 8 compactadoras —explica González— apenas pueden realizar la recolección de desechos una vez por semana, en cada uno de las 46 rutas diseñadas para cubrir el servicio domiciliario en las 8 parroquias, además de 2 rutas adicionales que abarcan a Choroní y al sector comercial y de restaurantes.

Estimaciones y cálculos del Iaromm señalan que 610 toneladas de basura se generan en el municipio diariamente, pues se estima que cada uno de los 407.000 habitantes del municipio generan un promedio de 15 kilos de basura. A ello se le suman unas 10 toneladas de desechos que las compactadoras recogen en cada uno de los 20 a 25 viajes semanales que realizan por el municipio.

El vertiginoso crecimiento del municipio y con ello, el incremento de necesidades —además de otras variables sociales y presupuestarias— hacen vulnerable e ineficiente al sistema de recolección de basura en el municipio Girardot.

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Según el Censo de población 2011, en el municipio Girardot existen 241.665 viviendas distribuidas en las 8 parroquias y solo 19.288 cuentan con el servicio formal de recolección por parte del aseo urbano, mientras que las viviendas por frecuencia en la recolección de basura en el municipio alcanzan las 94.309, de las cuales solo 19.142 viviendas reciben el servicio todos los días y apenas 14.677 una vez por semana.

Siete años después del último censo, con una población que ya rondaría los 470.000 habitantes según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística, es evidente que un parque automotor obsoleto y dañado, un déficit de unidades compactadoras superior al 60 %, un contaminante, colapsado y único vertedero de basura a cielo abierto en San Vicente; unas tasas de impuestos que datan de 2014 y que generan una morosidad en la recaudación de 54 %, una escasa conciencia ciudadana y un presupuesto municipal insuficiente; añaden más escombros al ya deteriorado servicio de recolección de basura.

El municipio requiere, de acuerdo con las proyecciones presentadas por el concejal por UNT, Jesús González Paradisi, unas 25 unidades compactadoras, 2 retroexcavadoras, de 2 a 3 mini shovel y al menos 4 camiones volteos para cubrir la demanda en el municipio. En condiciones medianamente normales, se necesitan al menos 16 unidades para un plan de recolección de dos veces por semana. En el último trimestre del 2017, con apenas 8 unidades relativamente operativas, la recolección de basura se realizaba como mínimo 1 vez por semana.

Pero es evidente que el municipio Girardot no cuenta ni siquiera con las unidades básicas para prestar el servicio. Son innumerables y reiterados los reclamos de ciudadanos que denuncian la ausencia del servicio hasta por un mes, obligando a muchos maracayeros a cancelar a camiones volteos privados para que retiren la basura. Otros ciudadanos deben esperar por un servicio inexistente y soportar el nauseabundo y contaminante ambiente que impera en una ciudad donde no calza en lo absoluto el adjetivo de «bonita».

Fotos: Gregoria Díaz


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