Feliciano De Santis, presidente de la Sociedad de Geólogos de Venezuela, explicó que tras más de un mes del doblete sísmico el peligro potencial en el parque nacional radica en los conos aluviales, unos depósitos en forma de abanico, que podrían ceder ante otro evento de la misma magnitud o una réplica fuerte.
Caracas. Golpes de cuchara. Con este término llaman los geólogos a las cicatrices que el doblete sísmico dejó en las laderas del parque Waraira Repano. Son remociones superficiales de tierra y vegetación que simulan pequeñas hendiduras en la montaña.
Aunque estos rasguños en la roca captan la atención de expertos y ciudadanos, preocupados por la seguridad en los caminos, la alerta apunta en otra dirección. Las marcas más visibles no son la prioridad, ya que la inquietud de los especialistas se concentra abajo, en el suelo sobre el cual descansan Caracas y La Guaira.
Las evaluaciones realizadas en el Parque Nacional Waraira Repano, tras los terremotos, confirman que los desprendimientos detectados en la montaña corresponden a inestabilidades superficiales. Feliciano De Santis, presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, enfatizó la necesidad de mantener el monitoreo sobre las cuencas y laderas.

Tras más de un mes del doblete sísmico el peligro potencial, de acuerdo con el especialista, radica en los conos aluviales, unos depósitos en forma de abanico, de grava, arena, rocas o trozos más pequeños de sedimento que podrían ceder ante otro evento de la misma magnitud o unaotra réplica fuerte.
Según el geólogo a causa de los movimientos telúricos ocurrieron dos tipos de desplazamientos. El primero llamado cosísmico, asociado al movimiento de la falla y que se produjo en tierra en algunos sectores de la ciudad.
Y el segundo, denominado desplazamiento por degradación del suelo o lateral spread. Este se registró en zonas de la costa y produjo una licuefacción con desplazamiento.

La licuefacción de los suelos ocurre cuando, durante un sismo, los terrenos arenosos saturados pierden su resistencia y se convierten en líquido pesado. En las zonas urbanizadas ambos fenómenos ocasionaron el colapso de la edificaciones, la rotura de las calles y comprometieron otras estructuras.
Ante este escenario, el geólogo planteó la urgencia de concretar estudios de microzonificación sísmica en sectores como Los Palos Grandes, Altamira, San Bernardino y Caraballeda, además de adecuar las normativas de construcción e intensificar la revisión de proyectos en esos suelos.
“Hay que meterle lupa a los conos aluviales, hay que estudiarlos, hay que hacer una microzonificación sísmica de esos cuerpos y emitir ordenanzas con normativas especiales para este tipo de zona”, dijo De Santis.
Riesgos en la alta montaña
Desde el Grupo de Rescate Caracas, Alejandra Espinoza, paramédico y miembro operativo, explicó que el Waraira Repano sigue bajo resguardo preventivo luego de la evaluación técnica realizada el 11 de julio por el Instituto Nacional de Parques (Inparques).
En el informe los especialistas determinaron que las fallas visibles en el sector de la carretera Cotiza-Galipán corresponden a desprendimientos de la capa vegetal y tierra superficial. Aunque el reporte descartó colapsos o daños estructurales en la vialidad, la ruta hacia Galipán continuará cerrada para evitar emergencias ante posibles réplicas.

Ciudadanos y senderistas que recorren con frecuencia el Ávila manifestaron su inquietud ante las limitaciones para acceder a la montaña. A la par de esta preocupación, trascendieron reportes sobre algunos grupos de excursión que se mantienen activos e insisten en internarse por las zonas prohibidas.
En ese sentido, la rescatista recordó que las autoridades solo mantienen habilitado el paso hasta los puestos de guardaparques en La Julia, Sabas Nieves, Chacaito y Estribo Duarte. También pidió paciencia a la comunidad de senderistas y recordó que el paso hacia la parte alta de la montaña no está permitido.
“Deben abstenerse de subir más allá de los puestos de guardaparques. Los organismos de rescate siguen desplegados en La Guaira y si algún usuario sufre algún accidente, el tiempo de respuesta será demorado por la contingencia que atraviesa el país”.
El llamado a la comunidad es a la prudencia. Para recorrer la montaña se exige el uso de vestimenta y calzado adecuados, además de contar con hidratación, alimentos y la compañía de personas con experiencia.
Debido a que aún no existe un inventario sobre el total de las zonas afectadas, instan a seguir los canales oficiales de Inparques antes de planificar cualquier caminata.
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