El ministro Héctor Rodríguez prometió entregar 1500 escuelas recuperadas para el ciclo 2026-2027 sin detallar su ubicación. En contraste, gremios docentes denuncian que siete de cada diez planteles mantienen graves fallas por falta de profesionales.
Caracas. A menos de un mes de arrancar el año escolar 2026-2027, las autoridades encargadas anunciaron el relanzamiento de las Brigadas Comunitarias Militares para la Educación y la Salud (Bricomiles) en un contexto marcado por la precariedad de los planteles.
Techos con humedad, filtraciones de agua, aulas oscuras y baños fuera de servicio son parte de las deficiencias que persisten en las escuelas del país. La medida fue anunciada el lunes, 10 de agosto, por la encargada del Ejecutivo, Delcy Rodríguez. En el acto, la funcionaria aseguró que las brigadas realizarán trabajos de reparación antes del inicio del nuevo ciclo lectivo.
El ministro de Educación, Héctor Rodríguez, ha defendido la efectividad de las brigadas como una respuesta directa y articulada con las comunidades para recuperar el sistema educativo público en todo el país.
Sin embargo, para los sindicalistas del sector educativo, el término “relanzamiento” es la confirmación oficial de que el programa estuvo abandonado por mucho tiempo y que solo funcionó durante la dirección de la ministra de educación, Yelitze Santaella.

Gricelda Sánchez, presidenta de la organización Formación de la Dirigencia Sindical (Fordisi), señaló que el Ministerio de Educación reconoce con esta decisión que dejó de lado la atención de los planteles y que las autoridades no han publicado datos sobre el presupuesto asignado ni las instituciones intervenidas.
“Hubo unas pocas escuelas que fueron recuperadas con esto, no en su totalidad, pero sí este el tema de los de las infraestructuras. Ellos están conscientes que nunca más arreglaron nada. Mientras que cuatro años después vemeos el mismo patrón”, aseguró a Crónica Uno.
A este testimonio se suman las denuncias de docentes, madres y representantes de las comunidades educativas afectadas, quienes aseveraron que las fallas en los servicios básicos como agua y electricidad dificultan la permanencia de los estudiantes en las aulas de clase.
Deterioro histórico sin freno
Para Sánchez, el Ministerio de Educación tiene una deuda histórica con las infraestructuras de las escuelas. Las escuelas que son públicas hoy en Venezuela fueron escuelas construidas en los gobiernos democráticos.
Las Bricomiles se crearon el 21 de junio de 2022, cuando el entonces gobernante Nicolás Maduro presentó la iniciativa con la meta de reparar “todos los centros educativos del país”. La propuesta integró a militares, militantes del partido de gobierno y miembros de las comunidades para inspeccionar y ejecutar arreglos.
Para el año escolar 2022-2023, la promesa oficial fue poner los colegios “en las mejores circunstancias funcionales”. No obstante, reportes de las organizaciones sindicales indican que la atención solo llegó al 40 % de los planteles del país sin conocer cuáles escuelas fueron beneficiadas.
Desde su creación, la iniciativa recibió críticas del sector académico. La Escuela de Educación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) advirtió en 2022, a través de sus análisis sobre políticas públicas educativas, que el mecanismo de las Bricomiles constituye una militarización del sistema educativo que no aporta a la formación de los estudiantes.

La institución comparó la medida con el Plan Bolívar 2000. El programa, ejecutado en 1999 por el gobierno de Hugo Chávez, no tuvo continuidad y no se tradujo en mejoras sostenidas para la infraestructura escolar.
Según la UCAB, los programas que operan sin planificación ni rendición de cuentas solo ofrecen respuestas coyunturales que dejan intacta la crisis del sector.
El colapso en cifras
El reporte oficial indica que el plan de las Bricomiles han rehabilitado 1700 instituciones educativas en el país hasta abril de 2026. A esa cifra se suma el anuncio del ministro de Educación, Héctor Rodríguez, quien afirmó que para el inicio del año escolar 2026-2027 entregarán 1500 planteles recuperados en el lapso de un mes sin dar ubicación de estás escuelas.
#EnVideo📹 | Presidenta Delcy Rodríguez, anunció la rehabilitación integral de mil planteles educativos en todo el territorio nacional, esto a través del relanzamiento de las Brigadas Comunitarias Militares para la Educación y la Salud (BRICOMILES). pic.twitter.com/sytcTq02jg
— Ministerio de Comunicación e Información (@mippci_ven) August 10, 2026
Lejos de coincidir con las cifras oficiales, los registros sindicales revelan una realidad más crítica. Según el monitoreo de los gremios docentes, siete de cada diez escuelas públicas en Venezuela tienen problemas de infraestructura.
En mayo pasado, la FVM reveló que en Caracas 50 % de 890 planteles presenta daños estructurales. También reportó fallas de iluminación, falta de agua y sanitarios inhabilitados.
“La mayoría de las escuelas presentan filtraciones en los techos, falta de agua por tuberías, aulas oscuras y baños inhabilitados donde trae problemas de salud a la población docente y estudiantil. Muchas veces lo que se hace son pañitos de agua tibia con pinturas de mala calidad que se desconchan antes de que cumpla un año la obra”, denunció el gremio.
Esta caracterización coincide con reportes sostenidos en el tiempo por organizaciones y el seguimiento hecho por Crónica Uno, en los que se han documentado el deterioro progresivo de los planteles y la caída de la calidad educativa en al menos la última década.

Como ejemplo, Sánchez mencionó la Escuela Distrital Manuel Antonio Carreño, en El Paraíso. En esa institución, diseñada para 3000 estudiantes, los alumnos y profesores debieron usar recipientes plásticos para sus necesidades fisiológicas antes de que las denuncias públicas forzaran una intervención de las brigadas el año pasado.
Mano de obra improvisada
Uno de los aspectos cuestionados por Fordisi es la asignación de las obras a milicianos y personal no calificado. Sánchez explicó que la responsabilidad de las reparaciones suele recaer en los representantes y en el propio personal de las instituciones una vez que el Gobierno entrega los materiales.
Para la representación sindical, la presencia militar puede cumplir labores de resguardo de suministros. Pero no sustituye la mano de obra especializada que requieren los problemas estructurales. Este señalamiento se produce en un contexto donde expertos han advertido que la falta de inversión sostenida limita el impacto de planes puntuales de rehabilitación.
”Las personas aptas para recuperar las infraestructuras son las que conocen de reparaciones y tienen conocimiento de ese oficio. Los militares no son las personas competentes para hacer este tipo de trabajo”,
alegó.

La falta de albañiles, plomeros y electricistas ha impedido solucionar daños severos en las instituciones. La situación se complicó tras el evento sísmico del 24 de junio pasado, un doble terremoto que sacudió la región central del país y dejó más de 6300 muertos, hasta la fecha. Además, provocó grietas adicionales y compromisos estructurales en instalaciones educativas que ya presentaban un deterioro acumulado.
El reinicio de clases se aproxima entre promesas gubernamentales de entregas masivas y el escepticismo de los gremios docentes. Estos sostienen que sin presupuesto transparente ni mano de obra calificada, las fallas estructurales de las escuelas venezolanas seguirán sin solución definitiva.
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