El cineasta venezolano dirigió ocho capítulos de la serie de Disney+ El repatriado. Prepara su ópera prima en el cine, mientras retoma los videoclips con un video para Ozuna.

Caracas. Nuno Gomes regresó hace una semana a Miami. En octubre de 2020 se había ido a México para realizar la serie El repatriado, un proyecto de Disney+.

El 16 de marzo la cuenta en Instagram de la plataforma anunció el fin del rodaje.  “Hace ocho meses me dijeron que estaban interesados en que colaborara con ellos. No me dijeron sobre qué era. Me contactó directamente Felipe Martínez, que es el showrunner de la serie. Esa es la figura que pone el tono y hace el pitch a Disney”, afirma Nuno Gomes, conocido por sus videoclips a Ozuna, Daddy Yankee, Natti Natasha, Maluma, Sebastián Yatra o Karol G.

Felipe Martínez le contó al estudio que deseaba realizar El repatriado como si fuera un videoclip, pero con una trama de drama y comedia. “Cuando le preguntaron cómo luce una serie así, él les mostró 10 videos musicales. De ese total, la mayoría eran míos. Él no sabía ni quién era yo. Simplemente le gustaron. Les encantó la idea y dijeron que había que encontrar  un director que lograra esa estética”.

Nuno Gomes
Con esta fotografía Disney anunció la serie El repatriado.

El showrunner empezó la búsqueda de un director. Le comentó a una productora, amiga del director venezolano, sobre su intención. Ella le preguntó por qué no buscaba a Nuno Gomes. Él ni lo había pensado. “Pensó que yo era portugués y que seguro era un señor mayor. Mi amiga le dijo que nada que ver, que yo era un chamo de 30 y pico de años”.

Lo llamaron, pero no le dieron muchos detalles, solo le comentaron que era una serie de 10 capítulos, de los que él dirigiría ocho. El primero y último estarían a cargo del showrunner.

Fueron 66 días de rodaje durante cinco meses de trabajo en Ciudad de México, desde octubre de 2020 hasta marzo de 2021.

Los inicios

Así empezó a escribirse una etapa para Nuno Gomes, quien desde hace años buscaba hacer ficción. En 2019 escribió el libreto para la puesta en escena de los conciertos de Maluma durante la gira del disco 11:11 (2019).

Nuno Gomes estudió en el colegio San Luis, donde realizaba obras de teatro que grababa y mostraba. También hizo un noticiero estudiantil durante tres años. Y en las clases de Castellano le permitían hacer las tareas como si fueran cortometrajes.

Nuno Gomes
El cineasta venezolano es el director del video Andas en mi cabeza, de Chino y Nacho ft. Daddy. Cortesía de Nuno Gomes

Cursó un semestre en Ingeniería Informática en la UCAB, pero no terminó. Solo quería tranquilizar a los padres, angustiados por un hijo que soñaba con ser cineasta. Cuando Nuno Gomes culminó su primer año, le pidió a la mamá la oportunidad de hacer lo que deseaba. Si no lograba nada, volvía a la UCAB.

Pero en ese año de prueba, con el cortometraje Pasos ganó el Maratón Cine Átomo del Festival del Cine Venezolano y luego un guion escrito por él fue seleccionado en un programa de la compañía Kodak para noveles realizadores. Así obtuvo la bendición de sus padres. Cuando cumplió los 28 años de edad, emigró a Estados Unidos.

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Como director de videoclips, Nuno Gomes se siente agradecido por la reacción del público. No solo se refiere a los millones de reproducciones, sino a las cartas, algunas escritas a mano, en las que le agradecen por las historias que ha contado. Una vez en un taller que dio en Caracas un joven se le acercó y le comentó que gracias al video de La estrategia, de Cali y El Dandee, evitó quitarse la vida y decidió también ser cineasta.

Nuno Gomes es un defensor del llamado género urbano. Relata que trabajar con figuras como Ozuna, Daddy Yankee y Maluma le ha permitido conocer los testimonios de sus primeros años, en algunos casos de violencia, calle y muerte: “Siento que el género está sacando a mucha gente de la calle. Salva a muchos de caer en las drogas o en el tráfico”.

Nuno Gomes
El realizador venezolano tiene una casa productora llamada Compostela Films. Cortesía de Nuno Gomes

—¿Qué puede adelantar de la trama de la serie?

—Es una historia bastante linda sobre un joven boxeador, interpretado por Richie Labarca. El personaje se crió en Estados Unidos. Como a muchos inmigrantes que lo pasan de manera ilegal cuando son bebés, llega a cierta edad, lo deportan. Una vez en México, tiene que volver a escalar su posición como boxeador, así como redescubrir su raíces. La serie habla de conectar con el pasado, con la idiosincrasia, el gentilicio. Creo que tocará el corazón de muchas personas. Hay un dicho muy lindo que usamos como lema para la serie: para encontrarse, primero hay que perderse

—¿Cuándo se estrena El repatriado?

—En teoría estaba previsto para el primer trimestre de 2022, pero al parecer le ha encantado tanto a la gente de Disney que ya salió la publicación en Instagram, y quieren sacarlo el último trimestre de este año. Vamos a ver, ojalá que sí. Crucemos los dedos.

—Veo que participaron actores como Sonya Smith.

—Sí. Tuve la oportunidad de tener a varios venezolanos en el elenco. Eso me tiene muy feliz. Tuve el placer de conocerla. Es una actriz encantadora e increíble. Es una locura el poder que atrae ella en cámara. También están Laura Portela, Daniela Bueno, Albi de Abreu. Hay varios. Me tienen feliz los personajes que han interpretado. No puedo revelar más porque si no me cortan la cabeza.

—Se está consolidando el plan de incursionar en la ficción. Imagino que ronda en su cabeza dirigir una película bien sea con un guion suyo o elegido por usted.

—Con el favor de Dios, estoy en el brainstorming para hacer mi ópera prima. Al mismo tiempo me encuentro en la construcción de una miniserie que quiero hacer. Hasta ahora hay ideas muy lindas. Y para no perder el hábito, estoy retomando los videos musicales. Ahora trabajo en el proyecto de Ozuna. Con el favor de Dios, en dos semanas rodaremos su nuevo video. Estoy muy emocionado.

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Nuno Gomes
A los 21 años de edad, Nuno Gomes empezó a trabajar en comerciales. Cortesía de Nuno Gomes

—¿Y cuáles son las ideas que rondan por su cabeza para esa ópera prima y la miniserie? 

—Bueno, lo que te puedo soltar es que la película será un drama familiar. Una historia sobre redención, perdón y las relaciones entre padres e hijos. Debería estar desarrollándose entre Venezuela, España y Francia. Vamos a ver cómo fluye. Es un proyecto muy ambicioso, pero lamentablemente con la pandemia, se hace complicado porque es un rodaje en exteriores y con gente. La serie es un romance de humor negro, perfilando a obras como The End of the F***ing World, un producto para público latinoamericano, sin caer en los clichés o en los refritos norteamericanos.

—¿Dónde tiene previsto transmitir la serie?

—La intención es hacer el pitch y tener las entrevistas pertinentes con las distintas plataformas y ver a cuál pertenece este proyecto.

—¿Qué siente al ver que se consolida ese plan de ser director de historias más allá de los videoclips?

—Es muy loco. Uno puede perfilarlo en la cabeza, pero no te imaginas que pueda llegar de una manera tan rápida e inesperada. Nunca imaginé estar en un set para un producto de una plataforma como Disney. De repente me veo tocando la puerta de la casa que tiene la dos franquicias que más me importan en la vida: Marvel y Star Wars. Es un honor saber que tantas producciones simultáneas para Disney Plus, y de esas, hay 10 con prioridad, entre las que está El repatriado. Si todo se cumple con el cronograma, seríamos la primera serie latinoamericana de la plataforma. Es saber que todo el sudor y el sacrificio de estos años han valido la pena; recordar a esas personas que decían que moriría de hambre y no llegaría a ningún lado por dirigir videos musicales. Es llegar al lugar que quiero sin pisar a nadie, honradamente, callado y con mi grupo laboral.

—¿Cuáles fueron los cambios que percibiste al trabajar con un método como el de Disney para El repatriado?

—Es un monstruo totalmente distinto. En los videos musicales trabajo con mi productora que es Compostela Films, y uno tiene el dominio completo del proyecto. Ahora en esta serie soy freelance. El contenido viene de unos guionistas. Eso tengo que adaptarlo audiovisualmente con incisos creativos para darle mi estilo. Yo no estaba acostumbrado a rendirle cuentas a nadie. Yo en Caracas trabajé en agencias de publicidad, pero por más de nueve años no sabía lo que era eso. Toda esta experiencia fue muy enriquecedora. Ahondar en todo el proceso actoral. En los videoclips yo puedo exigirles a los actores para lograr cierto feeling, pero siempre está la música que no le hace justicia al oficio de cierta manera. Acá cada palabra e intención cuentan. Hay tiempo para exprimir al actor para que la audiencia conecte. Es más riguroso para el impacto emocional. Esto hace que mi trabajo sea más completo. Que los planos tengan mayor importancia, no un picoteo, sino una secuencia, un lenguaje hermoso. Estoy muy agradecido con Felipe Martínez.

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La actriz venezolana Daniela Buena forma parte del elenco de El repatriado. Cortesía Nuno Gomes

—En esta pandemia la industria del videoclip no ha parado. ¿Ha cambiado el lenguaje del videoclip por esta saturación en estos meses?

—Estoy admirado porque la industria del videoclip no se detuvo bajo ningún concepto. Todos los días hay lanzamientos. No voy a decir una saturación, sino que la explosión de oferta y demanda ha generado un espacio para nuevas voces. Veo una nueva generación que me tiene feliz. Mientras más espacios haya para estos realizadores con nuevas narrativas, el gremio latinoamericano crece. Estoy llegando a Miami; siempre existe el miedo de que como me bajé de la ola, no haya oportunidad de subir de nuevo, pero todos tenemos la oportunidad de montarnos en la ola. Hay artistas y música para muchas personas. Sencillamente, son las ganas de trabajar y llegar a la audiencia. Claro, si vas a venir con las fórmulas de hace 20 años, no tendrán el mismo espacio que los chicos con cosas nuevas. En Venezuela hay unos muchachos en una productora llamada Único Norte. Dos chicos que  hacían pasantías en mi compañía. Están haciendo un contenido maravilloso. Estilos diferentes a lo que yo vi en Venezuela. Seguramente tomaron lo que le gustaba y descartaron lo que no, como yo hice en su momento con Mauro Demoor. Estoy viendo en general obras retadoras, arriesgadas. A pesar de que estamos en América Latina, no se conforman con hacer contenido exclusivo para la región. Como industria no estamos estancados, sino que somos referencia. Eso se ve en la música. Antes los latinoamericanos queríamos ser los featuring de alguien internacional. Ahora los estadounidenses piden ser los featuring de los latinoamericanos en reguetón, pop, rock. Eso me genera mucha felicidad.

—¿Qué concluye de todo lo ocurrido recientemente que sirva como mensaje final de esta entrevista?

—Sé que es burda de cliché, cursi y fresa. Pero creo que soy alguien que lo puede decir con los pelos en la mano. Soy prueba de que los sueños se pueden cumplir. Yo soñaba con hacer algo como esto. Me persiguieron mucho la duda, la inseguridad, los nervios. He pasado por eso de dudar sobre si lo que hacía era bueno. Era algo tan lejano pensar en una producción de Disney. Y la vida me premió por la constancia, el esfuerzo me llevó a lo que quería lograr. No estoy diciendo que me consagré, pero llegué, hice mi trabajo y me siento honrado. Me fui por la puerta grande. No sé si volveré a trabajar para ellos, no sé qué me depare el destino. Pero lo hice. Saber que a mis 33 años de edad, después de echarle un camión, ver que lo logré, me da una alegría. Si yo pude, todo el mundo puede. No decaigamos. Son tiempos difíciles, pero hay que creer y luchar hasta más no poder.


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