Ofreció su casa de tres pisos para convertirla en un Club de Abuelos. Actualmente cuenta con el apoyo de la alcaldía del municipio Sucre. Sin embargo, desde mucho antes ella les daba desayuno, almuerzo y cena.

Caracas. En la calle principal de barrio Carpintero, en Petare, está ubicado uno de los ocho Clubes de Abuelos, que aunque son una iniciativa de la alcaldía del municipio Sucre, éste funciona gracias a la dedicación a tiempo completo de Omaira Córdova, quien prestó su casa para su desarrollo y además se encarga de atender y recrear a los más de 20 ancianos que acuden a diario a ese hogar.

Incluso antes de que la Alcaldía de Sucre iniciara el proyecto Clubes de Abuelos, Omaira con sus propios recursos ya había habiltado un espacio en la planta principal de su casa, para que los ancianos del sector disfrutaran y se distrajeran un rato. Eso sí ya a las 7:00 pm procura que los abuelitos retornen a sus viviendas para que no les agarre la noche, ya que la delincuencia en la zona es muy alta.

Foto: Victor Raison
Abuelos en una partida de dominó.

«Aquí organizo actividades para que se distraigan. Hacemos torneos de dominó, les ponemos películas, hay una máquina de coser y juegan bingo», comentó Omaira con una sonrisa en su rostro.

Más de 30 abuelitos pertenecen a esa Club de Abuelos, todos mayores de 55 años. Incluso, acondicionó varias habitaciones para que algunos de ellos se queden a dormir, ya que no tienen donde pasar la noche. También les ofrece a todos desayuno, almuerzo y merienda. La cena es para los que pernoctan.

Aunque la escasez de insumos alimenticios es un dolor de cabeza, Córdova se las ingenia para conseguir comida por distintos medios. “Los viernes en la tarde me voy para Altagracia de Orituco, en el estado Guárico. Allá mi papá tiene una finca donde hay ganado y sembramos verduras, me la vende un poco más económica y de esa manera me surto para hacerles la comida toda la semana”, detalló.

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También dijo que un abasto de la red del Estado, Mercal le vende a ella con exclusividad, «pues saben que alimento a más de 30 abuelitos en la semana».

«La Alcaldía siempre me apoya con dinero para comprar la comida, en ese aspecto son puntuales. De resto, yo hago esto porque me gusta», enfatizó Córdova ubicada en la parte trasera de su casa desde donde se ve toda Caracas.

Foto: Victor Raison
Omaira, acompaña a los abuelos mientras juegan dominó en una da las salas de su casa.

La casa cuenta con una sala donde hay una mesa para que los hombres jueguen dominó. También hay otra donde está un televisor, y una mesa alrededor en donde se juntan en ocasiones para jugar bingo. Además hay varios muebles con revistas y periódicos donde el que quiera se puede sentar a leer con calma.

En una especie de patio, según contó Omaira, se arman unas buenas partidas de dominó entre los abuelos y abuelas. De hecho, el ruido de las piedras y las risas son sonidos que no faltan cada tarde.

«Tratamos cada mes de llevarlos a pasear. Hemos ido a la playa, y allá se han casado dos parejas. Una de ellas se conocieron aquí en mi casa, y la otra se había divorciado, empezaron a verse en el club y se unieron de nuevo», recordó.

Ella cuenta con el apoyo de dos voluntarios que la ayudan con los quehaceres los fines de semana, cuando viaja a Guárico. «Quiero que esta iniciativa dure muchos años más, mi casa está a la orden para lo que quieran y necesiten los abuelitos. A veces no tengo plata ni para mí, pero de mi bolsillo pongo dinero para que no se queden sin sus alimentos, que es lo más importante”, finalizó Omaira, mientras lavaba los platos que quedaron del almuerzo esa tarde.

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Foto: Victor Raison
Omaira Córdova, atiende a todos los ancianos que acuden al club de Abuelos.

Fotos cortesía: Víctor Raison


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