La Federación de Productores Agropecuarios del estado Bolívar se propone recuperar la producción alcanzada en años anteriores. Para ello, trabajan también en la erradicación de la fiebre aftosa, luego de que la entidad llegó a alcanzar una cobertura de vacunación del 98 %.
Ciudad Guayana. Pese a que Bolívar cuenta con más de 10 millones de hectáreas aptas para la siembra, y llegar a ser uno de los estados con mayor producción agropecuaria en el país, en los últimos años se disminuyó dicha producción hasta en un 49 %, principalmente por las fallas en el suministro de gasoil y gasolina para los productores.
El presidente de la Federación de Productores Agropecuarios (Feproagro) del estado Bolívar, Pedro Díaz, señaló que si bien en la actualidad se ha ido mejorando el despacho de combustible, los cupos actuales solamente cubren entre 60 % y 70 % de la necesidad real.
“Hace dos años, los productores tuvimos más de ocho meses sin recibir un litro de gasoil. Tuvimos que recurrir a otros medios para poder surtir. Muchas fincas quedaron abandonadas porque la gente no podía llegar. Por decirle, el compañero de Cedeño que tiene que recorrer aproximadamente 320 kilómetros de ida y 320 kilómetros de regreso, son 640 kilómetros, y con 40 litros que es lo que se estimaba que tenían que despacharle, no podía llegar ni siquiera a Guarataro”, explicó Díaz.

Potencial productivo
El presidente de Feproagro Bolívar agregó que uno de los retos es contar con inversión y gobernanza, ya que del presupuesto nacional suele destinarse apenas un 2 % para la producción agropecuaria, por considerar a Bolívar como un estado minero y priorizar este sector.
“Siempre se ha tenido al estado Bolívar como un estado minero. Y podemos hacer una apología de que el estado Bolívar fue primero, o es primero, en raíces y tubérculos en Venezuela. No hay un estado que produzca más raíces y tubérculos que el estado Bolívar. Fuimos el tercer productor de maíz de Venezuela (…) hoy día somos autosustentables en musáceas. En leche se llegaron a producir aproximadamente 300.000 litros. Tuvimos dos, tres procesadoras de leche en la zona de Upata. Eso desapareció lamentablemente, pero tenemos que rescatarlo”, detalló.
Recordó que Bolívar también cuenta con el potencial del río Orinoco como una fuente de peces que salen al mercado nacional.

Además, mencionó que “el algodón que se producía en Las Vegas del Orinoco era un algodón comparado con una de las fibras más finas, que es la del Perú; era extraordinariamente buena. Eso hay que rescatarlo también».
«Hoy en día la producción de cacao está creciendo, así como la producción de café (…) También buscamos rescatar, con productores de la zona del municipio Sucre y Cedeño, la sarrapia, que en un momento determinado fue exportada para la rama farmacéutica y la de perfumería. Eso tuvo un letargo, se bajó, pero hoy día la sarrapia está tomando el punto que tiene que tomar”, agregó.
Asimismo, Díaz destacó el aporte de la entidad en cuanto a seguridad alimentaria, al afirmar que el 90 % de la carne que se consume en el estado es producida en Bolívar. El 70% del consumo de leche y quesos también es de la región.
“En la parte de La Paragua, que era muy cerealera, hoy día se está produciendo mucha musácea. Estamos no solamente garantizando la musácea, los plátanos, al estado Bolívar, sino que también salen hacia Puerto La Cruz, hacia otros estados. Al igual que la yuca, el ñame, el llantén”, añadió.

Erradicar la fiebre aftosa
Parte de los retos que se plantea Feproagro Bolívar es el control y erradicación de la fiebre aftosa, siendo el estado que llegó a tener un 98 % de cobertura de vacunación, cosa que otra entidad del país no había logrado.
Esta enfermedad viral se produce en animales de pezuña hendida como bovino, búfalo, cerdo, venados, chigüieres, cabras, ovinos. Además, crea un problema sanitario en la producción agroecuaria, al volver infértil al animal, y los que quedan vivos ser portadores en una finca.
“O sea, un bovino, una vez que uno lo pueda sanar, hay que llevarlo directamente a beneficio después que esté curado”, señaló Lourdes Silva, coordinadora de la comisión de salud animal de Feproagro Bolívar.
Explicó que un proyecto de erradicación de fiebre aftosa tiene cuatro fases. La primera es una fase de eliminación del endemismo. Es decir, buscan eliminar el virus presente en la zona. La segunda fase es demostrar si tienen actividad viral o no. Y la tercera tiene que ver con la cohesión entre todas las instituciones: productores, gobierno, instituciones y universidades.

“Y después que venga la gente de la Organización Mundial de la Salud con sus normas y prácticas a través de de la OPS, de la Oficina Panamericana Sanitaria y Panaftosa, y nos vengan a hacer muestreo, determinan que realmente no tenemos aftosa y nos declaran libre de aftosa”, indicó como cuarta fase.
Parte del trabajo es contar con un registro ganadero y determinar cuántas fincas y animales hay para establecer la cobertura de vacunación bajo cifras estables.
“Todo el mundo tiene que vacunar. La vacuna de aftosa es una vacuna que hay que utilizarla desde el becerro que cae al suelo; es decir, el becerro que nace ese día, hay que vacunarlo. ¿Por qué? Porque es una vacuna de baja protección inmunogénica que por lo tanto hay que hacerlo en dos ciclos en el año”, destacó Silva.
Sin vererinarios especializados
Otro de los aspectos que considera fundamental vigilar es el diagnóstico, ya que actualmente se depende de un sólo instituto ubicado en Maracay.
“Hay que reforzar en el INSAI, que es el Instituto Nacional de Sanidad Agropecuaria, la capacitación de sus funcionarios. Veterinarios capacitados que sepan lo que es un control de foco, que sepan tomar tomar muestras, porque muchas veces cuando hemos denunciado problemas vesiculares no van a tomar muestras, y eso es un grave error”, alertó.
Asimismo, Silva mencionó la importancia del control de tránsito, para caracterizar el sistema productivo de cada municipio.

El presidente de feproagro Bolívar insistió en el potencial del estado para competir con mercados internacionales cuando se esté libre de fiebre aftosa, en especial por la producción de carne magra y extramagra.
»¿Qué significa eso? Que la grasa que tiene no es una grasa dañina para el ser humano, como lo es la de los feedlot, que los animales son cebados con cereales, con maíz, con alimentos balanceados, y que esas son grasas que le hacen daño al ser humano. ¿Por qué? Porque lo estamos haciendo a fuerza de puro pasto. Muy poco alimento, muy poco cereal, casi el 90% de la carne que se produce en Venezuela es a base de pasto. Y eso es importantísimo para los mercados nacionales e internacionales», sostuvo Díaz.
Debilidades
Entre las debilidades que enfrenta el sector agropecuario, se mencionó al Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (INSAI), con el que pese al esfuerzo que se hace, el estado cuenta con 243.000 kilómetros cuadrados, que representa más de un tercio del territorio nacional, y solamente se cuenta con dos médicos veterinarios, cuando se debería tener al menos nueve veterinarios epidemiólogos en cada uno de los municipios.
“Nosotros hacemos la recomendación de que debemos reforzar el INSAI con vehículos, con kit de toma de muestra, con una cantidad de cosas y profesionales epidemiólogos que permitan avanzar mucho más rápido en lograr el tema del control y erradicación de la fiebre aftosa», expuso Díaz.
Por otra parte, señaló que el INSAI recauda aproximadamente 3 dólares por cada animal que va al matadero, estimando unos 4.5 millones de dólares anuales a nivel nacional. En ese sentido, exigió que esos recursos retornen a las regiones para equipamiento, vehículos y tecnología.
Feproagro Bolívar aprovechó para invitar el próximo 27 de mayo a un foro en el Centro Ítalo de Puerto Ordaz, con motivo de su 30 aniversario, donde plantearán fortalezas, retos y propuestas para el reimpulso de la producción agropecuaria en la región.

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