Rafael Simón Jiménez, rector del CNE designado por el TSJ, cuestiona la postura de abstención de partidos de la oposición para las próximas elecciones y, aunque asegura que reconoce a Guaidó como presidente de la AN y valora su “coraje democrático”, le critica que haya repetido los mismos errores del pasado, como los llamados a abstención.

Caracas. Rafael Simón Jiménez es uno de los cuatro nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) que fueron designados el pasado 12 de junio por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Con tres días en el cargo, se mantiene optimista con respecto al voto como mecanismo para lograr un cambio en Venezuela; de ahí su postura cerrada en relación con los partidos de la oposición que han manifestado que no participarán en “una farsa electoral”. A ellos les dice que “la abstención es un error”. Además, cuestiona que se hable en el país de una “tiranía” mientras se piden “elecciones como en Suecia”.

En entrevista con Crónica.Uno se muestra conciliador y describe un panorama optimista ante lo que parece ser una ofensiva final por parte del chavismo contra la oposición venezolana. Acepta que este nuevo CNE  no es “totalmente equilibrado”, pero señala que, incluso con peores condiciones y un órgano comicial más parcializado hacia el oficialismo, “se lograron victorias importantes», por lo cual, afirma, no existe motivo para abstenerse en unas eventuales elecciones parlamentarias para diciembre de este año.

¿Esta nueva junta directiva del CNE cuánto tiempo estará al frente del ente comicial?

—Eso está en la sentencia. Dice que es un CNE que dura solo seis meses. Creo que esto abre la puerta para que sea el nuevo Parlamento el que designe al  CNE. Este es un Consejo Nacional Electoral provisorio. Me muestro complacido porque mi interés es tratar de ayudar, porque quiero que se pueda preservar la Asamblea Nacional.

¿Qué se discutió durante la instalación en la sede del CNE?

—Fue una cosa protocolaria. Luego vino un acto en el que no participamos, en el que estuvo la exrectora (Tibisay) Lucena. No participamos porque, obviamente, no consideramos que fuera pertinente, además de las diferencias.

Usted dijo que reconocía a la AN de Guaidó y, sin embargo, aceptó ser nombrado por  un TSJ que no respetó el trabajo del Comité de Postulaciones y fue nombrado como propuesta de la Mesa de Diálogo Nacional, que para muchos es una oposición a la medida del gobierno.

—(A Guaido) Lo reconozco y reconozco su coraje democrático. Tengo tres columnas semanales y ahí está. Cuando Guaidó fue elegido escribí un artículo en el que señalaba mi apoyo hacia él. Se llama ¡Prohibido equivocarse! Lamentablemente, creo que ha reincidido en los mismos errores de antes. Por ejemplo, la vía de la abstención.

Usted dijo el fin de semana que las garantías que iba a promover eran las mismas que propuso el exrector Vicente Díaz en las fallidas negociaciones de Barbados y República Dominicana. ¿Puede ampliar sobre el tema?

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—Esas fueron unas condiciones ya negociadas entre la MDN y el Gobierno. Timoteo Zambrano ha sido el hombre que más ha negociado en el país desde 2002. Lo que yo voy a plantear es la necesidad de convocar a todos los actores políticos; es más, yendo más allá, a todos los sectores de la sociedad, porque el problema no es solo político. Con respecto a las condiciones, como te dije, están en la sentencia, es parte del fallo del TSJ, no solo nuestro nombramiento, sino también esas garantías que están contenidas dentro de la sentencia.

Ya los partidos opositores han dicho que no participarán en unas elecciones organizadas por este CNE. ¿Cómo hablará con partidos para convencerlos si no  lo reconocen?

—Informalmente, algunos me han llamado para felicitarme. Creo que el debate que va a definir la coyuntura en Venezuela es votar o no votar (…) He tratado de abrir diálogo. En algunas partes de la oposición hay una posición virulenta. Critican a Chávez y ellos practican las mismas conductas. Esa oposición se sentó en Oslo y en República Dominicana con el chavismo, se sienta a negociar las veces que quiere (…) Es un maniqueísmo que no comparto, en el que que si yo negocio está bien, pero si negocian otros está mal.

¿Cuál es su opinión en relación con la reciente sentencia del TSJ con respecto a la directiva de AD?

—Deplorable. Creo que los partidos deben dirimir sus diferencias internas por mecanismos internos. El propio Bernabé (Gutiérrez) había propuesto un referendo para resolver dentro de AD lo de la participación en las elecciones.

Con situaciones como la de AD y la de otros partidos políticos que están ilegalizados, por decirlo de alguna forma, ¿cómo se logra convencerlos de participar?

—Todo eso es parte de los compromisos electorales, como la legalización. Ahora, los partidos deben hacer el trámite. Deben tener el compromiso de participar. Son cosas que se deben discutir. Se tiene previsto abrir un plazo para que los partidos se puedan legalizar por primera vez y que los otros, que por algún motivo están, digamos, ilegalizados, puedan resolver su situación. Por ejemplo, pasa con la pandemia que hay gente que dice que no se pueden hacer elecciones por la COVID-19, eso se puede negociar, pero tenemos que sentarnos a discutirlo y dar condiciones higiénicas y todo para que se pueda hacer.

Foto: El Impulso

Más allá de los partidos, ¿cómo se logra convencer a los ciudadanos que han perdido la fe en el voto? 

—Eso se motiva desde el CNE poniendo en práctica todas las garantías acordadas, pero corresponde a los partidos políticos, son ellos los que deben, con base en esas garantías, crear la confianza en el voto como instrumento del cambio.

Usted fue funcionario en el antiguo Consejo Supremo Electoral, así que conoce de elecciones. ¿En qué condiciones se encuentra el organismo? Hay informaciones sobre el desmantelamiento de las juntas regionales electorales y malestar interno por bajos sueldos.

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—Estoy jubilado por el CNE, conozco el voto porque vivo en su cauce. Una de las principales inquietudes que manifesté a la rectora Tania D’Amelio, con quien tengo buena relación porque coincidimos como parlamentarios, fue eso, le comenté la situación deplorable en el CNE. Eso lo vivo yo, no me lo tienen que contar. Hoy me llegó un mensaje del banco con mi quincena, que fue un millón de bolívares. Con eso compro un kilo de queso y quizás algo más. Esa inquietud la tengo, y la primera cosa que hay que hacer es ver cómo en ese monstruo que es el órgano electoral se resuelve esto. Hay una mengua de la disposición del personal y del propio personal que se tiene que discutir y resolver.

¿Cómo será el proceso para la compra de las máquinas de votación que se quemaron en el incendio que ocurrió a principios de marzo?

—No estoy absolutamente claro en eso, porque apenas ayer se instaló el CNE. Pero he conversado con el exrector Luis Emilio Rondón y él me señaló que el año pasado, antes de que se produjera el incendio, había previsto adquirir 15.000 máquinas por obsolescencia, para remplazar algunas de las que se tenían, y tras el incendio ahora se tiene que remplazar todo el parque. No lo tengo claro. Creo que el propio Gobierno tampoco lo tiene claro, por el tema de las sanciones. Creo que lo mejor es que sea como en 1998, que se abrió una licitación internacional y varios proveedores presentaron sus propuestas y se tomó una decisión de cara al país.

¿Teniendo esto en cuenta se puede entonces hablar de que descarta esa propuesta de algunos sectores de hacer la elección con voto manual?

—Yo no lo descartaría, pero lo impugnaría, creo que es un error. Ellos mismos, en la oposición, han abogado por el voto manual, pero es un error. Ellos han generado la desconfianza con teorías como la del satélite ruso o el cable iraní. La verdad es que el sistema electrónico es seguro, cosa que no pasa con el voto manual. El robo del voto en Venezuela no fue un invento de Hugo Chávez. Yo milité y ayudé a fundar un partido pequeño que es Movimiento Al Socialismo, y se sabe que el partido pequeño es proclive a que le roben votos si no logra tener testigos en todas las mesas. Hay que recordar la frase de “acta mata voto”. Estoy en contra del voto manual. Si se hiciera así, la oposición sufriría una degollina.

¿Cuándo estima que se hará el primer directorio y cuándo convocarán las elecciones, y si al mismo tiempo presentarán el cronograma con las actividades? ¿Cómo influiría la pandemia?

—Aún no se sabe, hay que discutir esto. Con respecto a la pandemia, el Gobierno ya ha dicho que lo tratará como una prioridad. Si se llega a la conclusión de que las elecciones en diciembre no son viables por la pandemia o por la falta de máquinas, se podría llegar a un acuerdo político para cambiar la fecha, pero para eso se requiere discutirlo primero.

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¿Se planea crear una circunscripción especial para los venezolanos en el extranjero, como por ejemplo lo hace Colombia?

—No tengo conocimiento de que se vaya a crear una circunscripción para representar a los venezolanos en el exterior. En Venezuela hasta ahora lo que se va a hacer, porque está contenido en la sentencia del TSJ, es que se va a modificar la representación proporcional de las circunscripciones para tener más diputados, se modificará el sistema para hacerlo más generoso con las minorías y buscar que la cantidad de votos se parezca más a la cantidad de diputados que se consigan, algo más justo con la representación proporcional. Evitar lo que pasa ahora, que con la mitad más un voto una opción se lleva todo.

¿Cuando se adecue el registro electoral van a permitir la inscripción de los ciudadanos en el exterior?

—Es un tema a discutir, porque por mucho tiempo el registro electoral ha tenido carácter permanente. Hay países en los que ni siquiera hay necesidad de inscribirse. Si tienes esa información en el registro civil, entonces todos los venezolanos pudieran ser incorporados, pero lo que se ha utilizado en Venezuela antes y después de Chávez era abrir un período para que las personas se inscribieran. La idea es que, como parte de las garantías, el período para la inscripción y modificación de datos en el registro sea generoso.

Las últimas elecciones, incluida la del 20 de mayo de 2018, han tenido una clara tendencia abstencionista. ¿Cómo se genera confianza para atraer el voto de la población?

—Con las garantías, pero eso es un trabajo que corresponde principalmente a los partidos políticos. En el pasado hemos tenido, y ya no debería hablar así, como un actor político, porque ahora soy un árbitro, pero hemos tenido muchas cosas en contra, un CNE menos equilibrado que este, con cambios de circunscripciones y movimientos de votantes y, aun así, se lograron victorias importantes.

¿Se puede hablar de un nuevo CNE si el chavismo mantiene la mayoría e incluso una rectora (Tania D’Amelio) repite en el cargo?

—La gente puede tener la opinión que quiera, pero hay una realidad que la dijo un señor que creo que se llama Esteban Gerbasi, que según entiendo tiene unas posiciones muy radicales: la AN tiene cuatro años y seis meses de gestión y no designó al CNE. Yo considero que lo de ahora ha sido un avance. No creo que este CNE sea totalmente equilibrado, pero lo que no entiendo es que haya gente que diga que esto es una tiranía, que esto es una dictadura, y entonces quieren elecciones como en Suecia o España. En el pasado se le ha ganado al oficialismo y se han tenido victorias, como en 2007 (enmienda constitucional), 2015 (parlamentarias), las gobernaciones.


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