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Selena: La serie, una historia con poco de Selena

Selena

Es una de las producciones más vistas en estos momentos en Netflix. Cuenta los primeros años de la estrella de la música tex-mex, un figura de culto entre muchos.

Caracas. Selena sigue siendo un fenómeno. Bastó que Netflix estrenara la serie sobre la cantante estadounidense para que en Internet se constatara el fervor que todavía genera entre tantos.

Google Trends da cuenta de un incremento reciente en las búsquedas sobre la cantante de tex-mex, ese género que demuestra qué tan permeables son las fronteras, un intercambio cultural en el que Selena se convirtió en una diva de culto.

En Netflix está disponible desde principios de diciembre Selena: La serie, que en Venezuela se ha mantenido entre los cinco historia de la plataforma. 

La miniserie de nueve capítulos es la primera temporada de una obra que se suma a tantas que se han hecho basadas en la vida de la intérprete, asesinada en 1995, cuando tenía 23 años de edad.

El suceso fue uno de los más cubiertos por la prensa de entonces. En años en los que los canales de televisión obtenían la mayor atención de la audiencia, no había canal que no diera los pormenores del crimen, perpetrado por la presidenta del club de fans de la artista, quien además administraba la marca de ropa que Selena había emprendido.

Desde entonces han sido varios los reportajes, programas especiales, homenajes, que se han podido ver. También el cine comenzó su registro poco tiempo después, como en 1997, cuando Jennifer López encarnó a la cantante nacida en Texas.

La estadounidense Christian Serratos cumple su papel de interpretar un personaje limitado en la trama

Selena: La serie es protagonizada por Christian Serratos, a quien se ha visto como Rosita Espinosa en The Walking Dead. Es ella quien le pone el rostro a Selena adolescente, cuando empieza a efervescer su carrera. La historia es dirigida por Hiromi Kamata y Katina Medina Mora, y tiene en la producción ejecutiva a Suzette Quintanilla y Abraham Quintanilla Jr., hermana y padre de la cantante, respectivamente, que además han estado vinculados en otras obras inspiradas en ella, como el filme de 1997.

La miniserie se concentra en contar cómo fueron los primeros años de Selena y Los Dinos, como se llamó ese proyecto familiar que se asocia inmediatamente a The Jackson 5.

El padre de todos los hermanos, Abraham Quintanilla (Ricardo Chavira), emprende este proyecto musical que apellida con el nombre del grupo de la banda que tuvo en su juventud, pero sin llegar a mayores logros. Entonces, deposita en los hijos esa añoranza y deseo de lograr a través de ellos lo que soñó, especialmente cuando ve en Selena esa portentosa voz que no puede ser inadvertida.

Entonces, muestra cómo la familia comienza sus tímidos ensayos en el garaje de la casa, sí, el garaje, un lugar que merece un ensayo sobre su importancia para tantas historias estadounidenses. 

Los responsables de l serie se concentran en mostrar un historia grupal sobre sacrificio y éxito

Pero ese es otro tema, Selena: La serie es la presentación de una familia que de repente deja de tener un lugar para vivir para luego empezar a disfrutar de un éxito por el que se sacrificaron tanto.

Padre y hermano hasta tienen que revisar en la basura para buscar latas que sirvan como lámparas en una boda para los que fueron contratados. Poco tiempo después, estarán girando por Estados Unidos, con una comunidad de seguidores cada vez más grande.

Los seguidores de la vida de Selena poco tendrán que descubrir en estos primeros nueve capítulos. Los advenedizos, los que solo tienen en mente los titulares de entonces, se enteraran de que, por ejemplo, la cantante no sabía hablar español. Lo aprendió paulatinamente para cantar las canciones que le abrían camino en la industria. Porque su verdadero sueño era cantar como sus principales referencias: Madonna, Paula Abdul, Cher. El pop anglo. 

La dirección de Selena: La serie no es arriesgada. Es simplemente suficiente para lo que se quiere contar. Ahora bien, todo pareciera enfocarse en la cantante, en cómo una niña prodigio se convirtió en una figura admirada. Pero los creadores de la serie engloban a toda la familia en la historia, su intención es subrayar este proyecto colectivo que estuvo alrededor de Selena.

Por eso, vemos como Suzette Quintanilla (Noemi Gonzalez) realiza su viaje como personaje para consolidarse como la baterista de la agrupación, o como A.B. Quintanilla (Gabriel Chavarria) termina siendo el compositor de su hermana, pese a las inseguridades del principio. Mientras, el padre ve cómo se concreta su esfuerzo de tantos años. El papel de Marcella Samora (Seidy Lopez) como madre es de tan solo observadora de cada acontecimiento, sin mucha participación en las dinámicas.

Pero es precisamente esa intención por profundizar en los otros miembros de la familia, lo que hace que Selena: La serie tenga tan poco de Selena, a quien vemos cómo un personaje plano, sin muchos conflictos ni variantes emocionales durante buena parte de los nueve capítulos. Si bien en esta primera temporada no se cuenta toda su vida, no hay mayores sorpresas en su desarrollo como adolescente que deja la escuela para dedicarse a la música de manera exitosa y muy temprana. 

Se espera que en la segunda temporada haya un mayor desarrollo de la protagonista

El cambio más notorio como conflicto a enfrentar se da cuando aparece el guitarrista Chris Perez (Jesse Posey), su futuro esposo; una relación a la que se opone el jefe de familia.

De hecho, son el personaje del padre y del hermano mayor de Selena los mejores trabajados en estos capítulos. Son los más atractivos de la serie, los que muestran mayores cambios emocionales en los momentos que atraviesan, además de un proceso de madurez mucho mejor trabajado que el de la protagonista. 

Selena: La serie comienza como una promesa para las temporadas venideras que pueden dar un rumbo diferente cuando se deje a un lado la candidez juvenil de la protagonista para dar mayores matices a un personaje que lo merece. Selena fue una estrella, un fenómeno musical que dejó impronta en la industria y todavía suscita emociones. Con un trágico final que aún genera dolor entre quienes conocen la historia.

Sin embargo, esta primera entrega de la miniserie es entretenida y brinda momentos afables en la intimidad familiar propia de toda historia de sacrificio, trabajo arduo y éxito, siempre teniendo en cuenta que hay una presencia muy determinante del grupo como sujeto principal, con poca cabida a las individualidades, una perspectiva relacionada con las formas del padre, quien conduce el autobús en el que se encuentran las vidas de estos personajes, sin posibilidad de tomar otros derroteros.

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