Peluqueras, barberos, mecánicos, tiendas de repuestos automotrices y vendedores de frutas ambulantes no pueden dejar de trabajar porque el sustento para sus hogares depende del trabajo cotidiano. Muchos comercios tienen colas de consumidores y clientes aglomerados sin respetar el distanciamiento social, todo bajo el ojo supervisor de funcionarios policiales y militares.

