Michael Fakhri, relator especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, criticó que el programa CLAP se convirtió en “un sistema de caridad y limosna caritativa”. Advirtió que la inseguridad alimentaria compromete a generaciones futuras, debido a la malnutrición de niños, niñas, adolescentes y mujeres embarazadas.

