Zulianos se las ingenian para seguir usando tapabocas en medio de la crisis económica

tapabocas

La Organización Mundial de la Salud aconseja el uso de tapabocas de tela que posean triple capa y sin válvulas, con especial importancia en la adaptación a la cara para evitar filtraciones. En Maracaibo algunos ciudadanos han dejado de usar tapabocas quirúrgicos por los altos costos, otros han optado por usar mascarillas artesanales.

Maracaibo. Maritza Jaimes confesó que desde que comenzó la pandemia de COVID-19 en Venezuela, en marzo de 2020, no ha comprado un tapabocas. Su pasión por la costura, que durante años ha alternado con su vocación de docente, la impulsó a elaborarlos por su cuenta usando retazos de tela que sobraban de la confección de vestidos y ropa de casa. 

“Al principio hacía los tapabocas cuadrados y con una sola tela, pero luego me di cuenta de que había tutoriales en internet y fui puliendo la técnica hasta que comencé a colocarles doble tela para mayor protección. Los hacía para cuidarnos en casa y no gastar dinero en eso, pero luego me enteré de que en mi comunidad había gente que no tenía para comprarlos y empecé a regalarlos”, dijo la mujer de 64 años, con más de 20 años en la docencia.

Cuidarse de la COVID-19 en Maracaibo es costoso. Un recorrido hecho por Cronica.Uno por las principales farmacias del oeste de la capital zuliana reveló que el precio de los tapabocas va desde un dólar hasta tres, dependiendo de la calidad. 

Los más costosos son los KN95 con válvula, que pueden llegar a costar cinco dólares el par. Un litro de alcohol al 70 % se vende entre cinco y ocho dólares, mientras que los antibacteriales sobrepasan los tres dólares.

Los costos elevados y la prolongación de la pandemia en Venezuela han puesto a prueba el bolsillo de los marabinos, quienes han optado por usar tapabocas artesanales.

Actualmente, hay quienes salen a la calle sin protección porque no tienen ingresos para mantenerse protegidos y comprar algún elemento de bioseguridad. Soraya Gutiérrez, de 34 años, perdió su trabajo como asistente contable hace dos meses, dijo que comprar un tapabocas es difícil para ella debido a los costos.

Para dar un dólar por un tapabocas que durará dos días, compro una harina y le doy de comer a mis hijos. Lamentablemente cuidarnos de esta enfermedad no es una prioridad, aunque esté en juego nuestra vida, porque no alcanza, y ¿qué vamos a hacer? Arriesgarnos, porque no hay de otra”, lamentó Soraya.

Jaime Lorenzo, director ejecutivo de la ONG Médicos Unidos de Venezuela, reconoció que este escenario no es exclusivo del Zulia, sino que se repite en todo el país.

Que la población entendiera lo grave de la enfermedad debió ser campaña de información oficial y lamentablemente hemos visto lo contrario. Lo primero que hay que hacer es repetir constantemente las normas de bioseguridad. Vemos cómo en otros países la policía hace un trabajo de prevención y protección en las calles, ese también debería ser el trabajo de nuestros policías, pero aquí no existe, como tampoco existe el distanciamiento, aquí el problema es de educación”, criticó el galeno.

¿Son confiables los tapabocas de tela?

La Organización Mundial de la Salud publicó en marzo varios consejos sobre su uso y elaboración ante la pandemia de la COVID-19.

Los tapabocas recomendados son los que tienen triple tela sin válvulas. De estas tres capas, la interior debe ser de algodón absorbente –más cerca de la boca para que las gotas de saliva queden allí–, la intermedia de polipropileno –como filtro– y la exterior de poliéster resistente a la humedad.

Para la OMS la capacidad de filtración y su adaptación a la cara, que cubra perfectamente nariz, boca y barbilla sin dejar aberturas, es fundamental.

Los habitantes de Maracaibo han descuidado estos consejos. Es común ver en la calle que la mayoría de los ciudadanos llevan el tapabocas en la barbilla, en la mano, en el cuello o simplemente no lo usan. Además, algunos lucen desgastados y no van ceñidos al rostro, se los retiran de la cara para hablar o para pedir en abastos y tiendas.

Para Jaime Lorenzo el problema no es que la población use tapabocas artesanales, sino que no los usan adecuadamente.

Los tapabocas de tela están expuestos a la saliva, el sudor y otros componentes, por eso la gente debe tener varios para poder lavarlos. No es ponerse una tela en la cara, es ponerse un tapabocas bien elaborado, cumpliendo todas las normas; que de verdad proteja y no da una falsa seguridad”, indicó el especialista.

Lorenzo reiteró que el sistema de protección debe estar acompañado de otras medidas como el lavado constante de manos, evitar llevarse las manos al rostro, distanciamiento físico, evitar aglomeraciones y usar gel alcoholado al 70 %, sin embargo, considera que hay que ser conscientes de la situación socioeconómica que afronta la población.

“Tenemos que informar a la comunidad, darle alternativas y adaptarnos a la situación del país, porque son una realidad los costos elevados de los tapabocas; hay que tener en cuenta la situación socioeconómica de la gente, porque muchos están entre gastar esos tres dólares en comprar un tapabocas, que le va a durar tres días o una semana, o alimentar a su familia y comprar un componente de la dieta”, expresó.

Para la ONG Médicos Unidos de Venezuela, la recomendación para las personas que elaboren sus propios tapabocas es documentarse a través de tutoriales donde explican su correcta elaboración para que sean efectivos en la prevención de la enfermedad. 

Esos tapabocas de tela deben tener otra capa que hace la función de filtro, deben tener al menos tres capas”, finalizó el especialista en salud pública.

Se las ingenian para cuidarse

Maritza ha regalado en su barrio más de 40 tapabocas en lo que va de cuarentena, además, si algún vecino necesita reparar o cambiar la tela por el deterioro, ella con gusto lo hace.

“El que me pide un tapabocas se lo regalo. Ya los vecinos saben que los puedo ayudar con eso, les cambio la elástica para que les queden bien o si no se los cambio por uno nuevo. Yo amo la confección, así que no es un problema para mí, en 15 minutos hago un tapabocas”, dijo con entusiasmo la maestra.

A medida que ha pasado el tiempo, Maritza ha ido perfeccionando su confección.

Los tapabocas del año pasado no pueden ser iguales a los de este año. Es vital que la gente esté bien protegida porque hay más casos y complicaciones con el virus. Una vecina me regaló material quirúrgico y yo consideré que si los médicos lo usan como aislante y para evitar contaminación, podría servir para los tapabocas, y así comencé a usarlo como filtro”, contó.

En Maracaibo ha proliferado el uso de doble tapabocas para evitar contagios.

tapabocas
Jaimes sigue las recomendaciones sanitarias y los tutoriales para elaborar los tapabocas. Foto: Mariela Nava

“Las ventas han bajado 70 % este año, porque la gente se las ha ingeniado. Compran varios de los económicos que cuestan 500.000 bolívares y se los ponen debajo del de tela, o se lo cosen al tapaboca de tela. Hasta en mi casa lo hacemos así porque, lamentablemente, cuidarse es una renta que los pobres no podemos pagar”, dijo la encargada de una farmacia del oeste de Maracaibo. 

Freddy Pachano, director de posgrado de la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia, fue tajante.

Es preferible un tapabocas de tela que no tener nada. Siempre es preferible tener algún tipo de protección sobre la nariz y la boca. Si es de tela, bueno, pero ningún tapabocas de tela protege contra la transmisión de una enfermedad respiratoria, no da una protección adecuada, no la garantiza”, dijo Pachano.

Para el especialista es importante tener en cuenta que si la única opción que se tiene es usar un tapabocas de tela, este debe tener tres capas y el ciudadano no debe exponerse a contactos directos con pacientes con COVID-19.

Los tapabocas publicitarios

Los empresarios han adecuado sus negocios para la protección y prevención del virus. En muchos casos rocían alcohol, regalan gel antibacterial a sus clientes y miden la temperatura.

En el caso de sus empleados, les regalan tapabocas de tela que encargan al mayor y aprovechan para imprimirle el logo del establecimiento en un costado.

Parece que para ellos lo importante es hacer publicidad y no cuidarnos, porque son tapabocas sencillos, de maya, y por ahí pasa todo. Me da miedo porque en caja yo atiendo muchísimas personas al día y no sé si al llegar a casa contagie a mis hijos o a mis padres”, dijo una cajera que prefirió el anonimato.

En tal sentido, Ricardo Acosta, presidente de Fedecámaras Zulia, reconoció que el tapabocas de tela ciertamente es usado como material publicitario en el estado.

Lee también
En Venezuela solo se han administrado 0,8 dosis de vacuna contra la COVID-19 por cada 100 habitantes

“Hemos enviado un comunicado interno a todos nuestros agremiados sobre el uso del tapaboca, porque se ha hecho común hacer publicidad con ellos. Estamos divulgando información al respecto entre nosotros porque solo tenían el tapabocas para hacer publicidad y lo primero es cuidar a nuestro personal”, dijo Acosta.

Fedecámaras recomienda a sus agremiados usar equipos de bioseguridad adecuados, como tapabocas de triple capa de tela.

La COVID-19 no se ha terminado, por eso les decimos a nuestros empresarios que se mantengan alerta y aumenten las medidas de prevención y bioseguridad”, señaló Acosta.

Aunque los empresarios hacen sus esfuerzos para mantener a salvo a su personal, el miedo es latente entre ellos, sobre todo los que atienden al público.

“En la empresa nos dan un tapabocas KN95 con válvula una vez a la semana, y como trabajamos con cemento y otros materiales si se ensucia lo cambian, pero a veces se ponen duros y los niegan. Yo me cuido lo más que puedo, con la mascarilla, el gel y, aunque el distanciamiento no se respeta, trato de no estar muy cerca de las personas. Me da miedo enfermarme, porque yo soy sostén de familia, pero aun así necesito trabajar”, dijo el empleado de una ferretería.

Para Florencio Cuddé, infectólogo, los tapabocas de tela, aunque sirven, aumentan el riesgo de contagio para los que trabajan con atención al público.

“Para salir a la calle en contactos breves sí pueden usarlos, y los tapabocas desechables se reusan hasta que ya dejen de funcionar, es decir, que estén sucios o deteriorados, pero en todos los casos si no se usan o se usan mal, va a haber más casos”, subrayó el infectólogo.

Las fábricas están tomando las medidas recomendadas por la OMS para ofrecer productos que garanticen la protección. Cronica.Uno consultó con una fábrica de tapabocas, responsable de surtir gran parte de los comercios de la ciudad.

“Los tapabocas de tela que ofrecemos se fabrican con materiales impermeables, en la parte exterior de poliéster, neopreno o microfibra. También pueden colocarse forros de algodón interno y malla acolchada. Los más elaborados llevan capa interna, media y externa de material impermeable, como microfibra o neopreno. Los más sencillos pueden hacerse con muselina o microfibra sin capas extras”, dijo Elsis Faría, dueña de la empresa.


Participa en la conversación