Muchos ciudadanos durmieron en las aceras de las agencias bancarias. Los puntos de venta funcionaban con lentitud y buena parte de los comercios ya no aceptaban el papel moneda de mayor denominación.

Caracas. Colas interminables, gente que pasó la noche durmiendo en las aceras de las agencias bancarias, anarquía. Así han sido las últimas 72 horas en muchos estados del país durante la recolección de los billetes de Bs. 100.

En el último día para depositar la moneda, varios comercios y bodeguitas no querían recibir el dinero de los ciudadanos; los puntos de venta estaban caídos o lentos, el comercio informal contra las cuerdas. La constante en todos los estados fue que la mayoría de los cajeros electrónicos continuaban dando billetes de Bs. 100.

Maracaibo. Los bancos experimentaban la afluencia de personas característica de una quincena. Pocas agencias contaban con filas que salieran de la puerta de entrada, a diferencia de los dos días precedentes, en los que los usuarios se veían obligados a mantenerse apostados en las adyacencias por cerca de seis horas solo para ingresar a las instituciones financieras y depositar sus billetes de 100 bolívares.

A pesar de que hoy finalizan las 72 horas impuestas por el Gobierno para la recolección del papel de mayor denominación, los marabinos no atestaban los establecimientos. Solo a las 5:00 a. m., se registró un gran número de usuarios en las instalaciones, pero luego de las 8:00, la espera para acercarse a las taquillas era de aproximadamente dos horas.

La situación calmó los ánimos de los comerciantes, que habían prometido que hasta ayer aceptaban las piezas de Bs. 100. Johnny Sánchez, vendedor de jugos de naranja del casco central, los recibirá hasta el último día que el Banco Central de Venezuela (BCV) los canjee.

“Esta es otra medida loca del Gobierno. Yo no creo que dé abasto, pero me imagino que irán a habilitar otras taquillas, ¿qué más me queda que hacer esa cola?”, afirma mientras cuenta billetes de Bs. 10. “Si no los aceptamos, se nos caen las ventas, y supuestamente tenemos 10 días más para cambiarlos”, concuerda Elda González, vendedora de especias.

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La banca pública era la que ofrecía menos opciones a sus clientes. Solo aceptaban depósitos y no ofrecían pagos de cheques y retiros, ni siquiera en billetes de 100 bolívares, una acción que desempeñaron en lo que iba de semana. “No hay más nada de efectivo”, afirmaba un cajero de un Banco Bicentenario ubicado en la avenida 5 de julio.

En la sede principal del Banco de Venezuela, los cajeros automáticos todavía dispensaban el papel moneda marrón, aunque dentro de unas horas ya no tendrá validez por órdenes del presidente Nicolás Maduro.

En la banca privada el asunto es más manejable; en la oficina de un banco privado ubicado en 5 de julio, permitían retiros de hasta 50.000 bolívares, de los cuales solo 5.000 se pagaban en billetes de menor denominación. En otra institución, los clientes rezaban porque el cajero automático les otorgara una mezcla de billetes de Bs. 100 y Bs. 50, pues en las taquillas no había otra unidad que no fuera la de mayor denominación.

José Arismendi, comerciante de ropa de un puesto de la plaza Baralt se formaba en su segunda cola del día en un Banco de Venezuela ubicado en el casco central. “Todos los días hacemos esto y varias veces porque trabajamos con efectivo”. Ayer sacrificó su jornada laboral para usar el bloque de 7:00 a.m., a 4:00 p. m. para depositar los billetes de 100 que tenía almacenados.

Confía en que la medida debe acarrear resultados positivos si el Gobierno la está ejecutando: “Pero a nosotros no nos sirve porque una hora de trabajo [paralizada] es dinero que perdemos”.

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Ciudad Guayana. Ya a las 3:20 de la tarde de este jueves, a 10 minutos para el cierre de las oficinas bancarias, José Acevedo estaba resignado a perder 75.000 bolívares.

En su casa, guardado, estaba un bloque de billetes de 100 que no pudo depositar: entre el horario de su trabajo y las colas en los bancos, nada pudo hacer.

Como él estaban muchos guayaneses en el último día que estableció el presidente del BCV, Nelson Merentes, como plazo para la recolección del papel moneda.

Toda Ciudad Guayana, especialmente en la mañana, fue una cola. En los bancos públicos y privados de San Félix y de Puerto Ordaz la cantidad de gente era directamente proporcional a las fallas de los sistemas y de la atención.

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Los bancos públicos y privados estuvieron abarrotados en Puerto Ordaz.

Buscando alternativas

Muchos comerciantes, igualmente, decidieron no aceptar los billetes marrones: las experiencias entre martes y miércoles les dejaron un aprendizaje.

José Escolano, propietario de una perfumería, dijo que la movilidad bancaria del miércoles le dejó claro lo que vendría el jueves. Y lo que vino fue el colapso.

“Decidí no aceptar más billetes por lo que me calé el miércoles. Si aceptaba los de 100, ¿cuándo los iba a depositar?”, cuestionó.

Los puntos de venta, sobre todo los afiliados al Banco de Venezuela, fueron los que más fallaron. En la panadería La Marquesa, de Puerto Ordaz, hubo dos colas: una para el pan y la otra, para esperar que el punto de venta funcionara.

Ciudad Bolívar, capital del estado, fue descrita como un pueblo fantasma: muchos comerciantes no abrieron sus negocios porque advirtieron el colapso en las transacciones.

No hubo muchas opciones. La salida por la que muchos optaron fue “vender”, de alguna manera, los billetes de 100; o pagarle a alguien dispuesto a depositar. El mismo Acevedo, en el desespero, contempló la posibilidad: “le doy a alguien que me deposite eso, le doy 15.000 y me quedan 60”. A muchos les tocó eso.

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Lara: Estuvo signado por el caos y colas por todos lados, los bancos operaban con la santamaría a medio bajar por precaución. La gente mostró desesperación. Los puntos de venta no operaron regularmente. Unos funcionarios que escoltaban a los comerciantes chinos en el Centro Comercial Arca fueron detenidos y enfrentan proceso de destitución. Gran parte de los comercios no están aceptando los billetes de Bs. 100, salvo en Farmatodo, y no hay dinero circulante.

Trujillo: Filas interminables en los bancos para hacer los depósitos, y los locales que ayer decían que no les funcionaban los puntos, este jueves sí están funcionando. En Trujillo detuvieron a un ciudadano al que le encontraron altas sumas de dinero, pero todo el mundo sabe que es el que cobra vacunas de un pueblo de agricultores.

Nueva Esparta: Los cajeros continúan dando billetes de 100, a las instituciones bancarias les abundan las formaciones de personas y los comercios tienen papeles que dicen no aceptan billetes y otros sí; algunos carritos aceptan los billetes e impera la desinformación: hay gente que cree que el Presidente Maduro extendió la medida hasta el 29, cuando en realidad se trata del canje en el BCV.

Amazonas: en el Alto Orinoco, los problemas que generó la medida son dramáticos, pues la economía de todo el Alto Orinoco, zona yanomami, es casera. ¿Qué van a hacer con sus billetes de 100? ¿Qué hacen con sus reales? Los comerciantes no se los van a recibir. En el Alto Orinoco no hay frontera con Colombia y la de Brasil es inaccesible para la mayoría. Los maestros de las escuelas del sector reciben el pago en los billetes más altos y muchos no pueden o no tienen cómo viajar a Puerto Ayacucho.

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Barinas: La situación es caótica y las colas no tienen fin. La gente se acuesta temprano para ir a las sucursales financieras, los bancos agrícolas son insuficientes en las zonas rurales, los pobladores acostumbran guardar el dinero en casa y la mayoría vive en el campo. Aquellos que, por ejemplo, tienen ganado o cochino, necesitan dinero para los insumos, circunstancia desconocida por gran número de personas. Lo que ahora genera angustia porque la delincuencia se va a enterar de que manejan dinero en sus cosas.

Nadie está aceptando billetes de 100 porque ya mañana no pueden hacer nada con ese papel. Los únicos que aceptan el efectivo de mayor denominación son los transportistas de zonas urbanas y suburbanas porque el ministro Molina les aseguró que habría un plan especial para ellos. La población está muy golpeada con esto, compra con punto de venta en los sitios donde hay, pero la economía informal recibió un gran impacto. Aquí es costumbre pagar en efectivo porque 90 % de los establecimientos son informales.

Mérida: Los adultos mayores son lo más afectados porque no hacen movimientos de las cuentas y no les podían depositar los billetes. En realidad, las filas son largas pero van andando, los puntos sí funcionan con regularidad y solo algunos comercios no aceptaban billetes de 100.

Aragua: La situación se define en una palabra: caótica. Todos los bancos están colapsados y no han llegado los billetes nuevos. Los bancos sí están permitiendo retiro por taquilla con baja denominación, pero los cajeros electrónicos siguen trabajando con billetes de 100. La gente durmió en la cola para asegurar un puesto más cercano. Hasta las 9:00 p. m. en un banco estaban atendiendo usuarios de la tarde del miércoles, los puntos sí están pasando las transacciones y en ningún comercio aceptan billetes de 100.

Sucre: Se podía depositar en algunos cajeros automáticos multifuncionales, pero cuando se retiraba salían los billetes de 100. La gente no tenía efectivo. Hay muchas denuncias de que los ciudadanos no pudieron pagar los autobuses porque los choferes no aceptaban los billetes de 100, la mayoría de los comercios tampoco lo hacía. Hay bancos que dijeron que no iban a recibir más papel de alta denominación, como el Banco Plaza, donde manifestaron que recibirían hasta el mediodía. Hoy es quincena, no hay efectivo, y la mayoría de los puntos de venta presenta fallas. En el Sucre rural la población campesina nunca ha tenido cuenta bancaria, unos fueron a Carúpano y Cumaná, no les aceptaron los billetes y a muchos los atracaron.

Con colaboración de Cecilia Caione (Nueva Esparta), Carolina Isava (Sucre), Walter Obregón (Barinas), Karla Medina (Mèrida), Alberto Yajure (Lara), María Eugenia Dìaz (Apure), Miguel Cardoza (Aragua), Teresita Jiménez (Trujillo) y Ramón Iribertegui (Amazonas).

Fotos: Miguel González/ Cortesía/ Aníbal Barreto


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