Barboza recomienda a su sucesor trabajar en equipo y a la oposición, unidad (y II)

El presidente saliente el Parlamento defendió su gestión. Afirmó que la baja producción legislativa fue consecuencia de la convocatoria extemporánea a unas elecciones presidenciales y del cerco económico a la AN. Lamentó todas las divisiones internas de las que ha sido objeto la fracción este año, pero salvó su responsabilidad. Reivindicó el rol principalísimo del Poder Legislativo en la denuncia de la corrupción.

Caracas. En la primera entrega de esta entrevista, el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Omar Barboza (UNT-Zulia) analizó para Crónica.Uno el entorno internacional, las perspectivas para el 10 de enero y los esfuerzos para consolidar una unidad superior en torno al Frente Amplio Venezuela Libre. En esta última entrega, revisó su gestión parlamentaria y los retos de la nueva directiva para 2019.

El 5 de enero de 2018, en su discurso de toma de posesión del cargo, Barboza presentó su hoja de ruta marcada por cuatro compromisos en torno a los cuales enfocaría su gestión: trabajar por fortalecer la unidad; crear un banco de leyes para el cual, semanas más tarde, presentaría un plan legislativo conformado por 20 leyes; reforzar las funciones de control y lucha contra la corrupción; y construir una Alianza para la Solidaridad Humanitaria.

Diputado Barboza, 12 meses después de su toma de posesión, la Mesa de la Unidad no existe y la fracción parlamentaria se fracturó. Solo este año se separaron de la fracción Timoteo Zambrano junto con 4 diputados de UNT; AD y Causa R rompieron con la MUD; y Delsa Solórzano creó su propio partido. ¿Considera que cumplió su primer compromiso?

–Sobre la unidad, no es que la unidad se rompió este año. La unidad ya estaba rota. Pero creo que el Frente Amplio es una vía para la reconstrucción de la unidad. Por otro lado, este año ha mejorado mucho la relación entre los partidos, se han restablecido las comunicaciones, se ha podido garantizar que para este 5 de enero se mantenga el Acuerdo de Gobernabilidad Parlamentaria y hemos mantenido un clima armonioso de trabajo en la AN. No hemos abandonado el esfuerzo unitario. Mi actuación como presidente siempre ha estado dentro de esa línea. El Acuerdo del 13 de noviembre es uno de los que más expresa una estrategia común de los partidos. En ese acuerdo salvaron el voto dos fracciones pero lo respaldaron quienes representamos en la AN a más de 90 % de los electores.

De la agenda legislativa de 20 leyes presentada por la junta directiva en febrero, al cierre del año solo 6 fueron aprobadas en segunda discusión…

–No se puede perder de vista que esa agenda se anunció en enero y casi inmediatamente el Gobierno adelantó las elecciones presidenciales de forma extemporánea. Al adelantar la elección presidencial de diciembre para mayo, el debate político tomó preeminencia incluso sobre el trabajo legislativo. Eso junto con el cerco económico y a los diputados a quienes les cuesta venir a Caracas porque no pueden trasladarse, afectó el trabajo. Pese a todo ello, aprobamos hasta segunda discusión la Ley de Pensiones de Vejez no Contributivas, la reforma de la Ley Orgánica que Reserva al Estado Bienes y Servicios Conexos a la Actividad de Hidrocarburos, la Ley de Calabozos Policiales, la Ley Orgánica de Creación y Protección de la Megareserva Nacional de Agua Dulce que tiene que ver con la derogación del Arco Minero, la Ley de Semillas y la Ley de Migración de Retorno. Iniciamos la segunda discusión del proyecto de ley de recuperación de activos producto de la corrupción, migración de retorno y semillas. Avanzamos en primera discusión con el proyecto de ley del BCV, el proyecto de ley de salud, el proyecto de reforma de la ley del Ivic y la reforma de la Ley de Consejos Comunales. Y se dio entrada al proyecto de reforma de la Ley del Instituto Nacional de Bibliotecas. De manera que está en marcha el proyecto.

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¿En qué medida avanzó la propuesta de una Alianza Humanitaria?

–Sobre la alianza humanitaria, mantuvimos ese esfuerzo, dedicamos muchas sesiones a ese tema. El Congreso de Cúcuta acordó atenciones a la diáspora, aprobamos un Acuerdo para Flexibilizar los Trámites de venezolanos en el exterior, dimos debates sobre la defensa de los derechos humanos. El caso de Oscar Pérez lo conoce el país porque la AN, como equipo, lo denunció. Tenemos misiones de diputados que han acompañado a los venezolanos en el exterior. Hemos debatido sobre la violación de los derechos humanos en el Arco Minero. Hicimos una sesión especial en el Zulia por la crisis de los servicios públicos. Yo estoy satisfecho con el esfuerzo que hicimos para promover la solidaridad humanitaria, lamentablemente la posición del gobierno de impedir la ayuda humanitaria en lo interno ha limitado la eficiencia, pero la AN ha estado presente.

Y sobre el control parlamentario de los poderes públicos, la AN hace las denuncias pero el gobierno las desconoce…

–En el tema del control de la administración pública fuimos reiterativos condenando estas todas las leyes de emergencia económica y demostrando cómo era un fraude a la realidad, a la Constitución y que no iba a resolver ningún problema. La AN tuvo que sustituir prácticamente al BCV porque no hay indicadores de inflación ni cifras confiables para orientarse en materia económica. Hemos dado debates muy importantes en materia petrolera. Las denuncias de la corrupción en Venezuela solo la hace la Asamblea Nacional, más nadie. Muchos nos piden que las hagamos y después se quedan callados. Aquí no se ha callado nada, no se ha negado el derecho de palabra para hacer denuncias de cualquier tipo. Pero el control del gobierno sobre los medios de comunicación y la estrategia de hacer aparecer a la AN como un parapeto que no hace nada, hace que la gente me pregunte en la calle que por qué no hemos hecho o dicho cosas que hemos hecho y hemos dicho. La opinión pública no conoce el esfuerzo diario, no solo en las sesiones, sino en el exterior.

Para Crónica.Uno, el público objetivo son las comunidades y consideramos importante hacer el link entre la corrupción y los problemas cotidianos de nuestros lectores para acceder a servicios públicos de calidad. Sin embargo, una investigación que hicimos sobre las intervenciones de los diputados de Caracas encontramos que no elevan a plenaria los problemas de Caracas.

–Es difícil entrar a temas tan específicos como la gente con las bombonas del gas, el transporte, la falta de agua. Esos temas tenemos que tratarlos de manera general porque en específico, nos llevaríamos todas las sesiones. Si le damos la palabra a cada diputado para que exponga sobre el problema de su municipio nos llevaría todas las sesiones. Pero además, la crisis de los servicios es un tema generalizado. Y la madre de la crisis es la corrupción. Todo lo que está pasando, lo que sufre la gente es consecuencia de la corrupción. No es que el gobierno se equivoca porque no sabe lo que pasa o no saben lo que hacen, es que lo hacen para favorecer los intereses de la corrupción. El país está sometido a saqueo con el Fondo Chino, el Arco Minero, con el despilfarro de la riqueza petrolera y ahora le quieren quitar el ganado a los que se han atrevido a seguir trabajando. Haríamos muy buen papel desde el punto de vista comunicacional si la gente se da cuenta de que todo lo que estamos padeciendo es producto de la corrupción, no de falta de recursos, sino porque la política pública se ha dirigido a ver cuánto le queda al funcionario público que hace el contrato en vez de a resolver los problemas.

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¿Cuál es su responsabilidad en las fracturas internas de la fracción, qué hizo para evitar esas divisiones de la fracción de la unidad? Casos como el de Timoteo Zambrano, Enrique Márquez, Causa R, AD, Delsa Solórzano?

–No tengo ningún grado de responsabilidad y lo pueden decir las mismas personas que han tomado esas decisiones. Para mí esas son malas noticias para el país en el momento que el país nos reclama unidad y que nos pongamos de acuerdo para resolver los problemas. Es una mala noticia. Son decisiones, independientemente de que respeto los argumentos de cada uno, que no están en sintonía con lo que país espera de sus dirigentes que es que nos pongamos de acuerdo para sacarlos de la crisis. Yo lamento todas esas divisiones a las que usted se ha referido. Enrique Márquez ya está de nuevo incorporado a la fracción de UNT pues con él hubo un desencuentro por una decisión del partido que él no respaldo, pero ya se resolvió. No ha habido en mi caso ninguna participación en las causas que pudieron ocasionar esas decisiones. Al país le importa mucho más la unidad nacional para el cambio que si Omar Barboza está contento o no con su partido o con la unidad. Creo que tenemos que pisar tierra: estamos en medio de un caos institucional, una tragedia humana muy profunda. Ya llegará el momento, cuando se retome la democracia, cuando cada quien tome el camino donde se sienta cómodo desde el punto de vista ideológico, partidista.

Omar Barboza resaltó las fortalezas de Juan Guaidó como inminente nuevo presidente de la AN para el año 2019. Foto: Luis Morillo

Todo indica que el nuevo presidente de la AN va a ser Juan Guaidó. Tomando en cuenta el difícil escenario que se perfila para 2019, ¿cuáles fortalezas y debilidades aprecia usted en un diputado joven como Guaidó para enfrentar esta responsabilidad?

–Siempre hay esa discusión. Nombran a Omar Barboza y la gente se pregunta ‘¿y por qué ponen a ese viejo ahí?’. Ahora van a poner a Guaidó y ‘¿por qué ponen a un muchacho?’ (Risas). Siempre pasa esa consideración generacional. Yo pienso que no es una cuestión de edad, es cuestión de la madurez. En el caso que definitivamente sea él, no va a estar solo, lo vamos a acompañar todos. Los jóvenes y los que tenemos más experiencia vamos a ser parte de su equipo y esperamos que si eso ocurre como está planteado, tenga éxito. Prefiero hablar de las fortalezas: es un trabajador, ha sido un diputado responsable y es candidato a ese puesto por su trabajo. El hecho de haber sido jefe de fracción de la unidad, le da el conocimiento de cómo se mueven las cosas adentro y es lo puede ayudar. Mucha gente piensa de buena fe ‘en medio de la crisis poner a una persona sin experiencia’, pero no se olviden que el presidente no es la Asamblea, el presidente es el presidente, pero la Asamblea decide en la plenaria, tiene una junta directiva. Debemos ser optimistas en que la juventud no será un factor que haga que la AN pierda su visión institucional, su responsabilidad frente al país, su apego a la Constitución y su responsabilidad histórica de conducir la transición política.

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Si tuviera que darle un consejo al próximo presidente ¿qué consejo le daría?

–Que trabaje en equipo. Que el presidente no es el dueño de la Asamblea ni de las decisiones, que oiga a todos. Además de poner su voluntad, sus experiencias y sus opiniones, el trabajo en equipooes fundamental. La Asamblea somos todos no es el presidente, el presidente conduce, orienta. Una función principal de un presidente electo por mayoría es preservar la mayoría y eso lo obliga a escuchar a todos, respetar a todos y tratar de construir consensos sin perder los objetivos de fondo y el cumplimiento de los deberes constitucionales.

¿Podría describir con una palabra la gestión de 2016 a cargo de Henry Ramos, la de 2017 con Julio Borges y la suya?

–Es difícil ponerlo en una sola palabra. Mi gestión se la dejo a ustedes. En el caso de Henry, le tocó iniciar el camino de una ruta difícil y con gran incertidumbre, un año de conflicto al final pero Henry al igual que Julio son personas muy firmes en la defensa de la Constitución y los derechos del pueblo de Venezuela. Esas palabras los definen a los dos. Los dos cumplieron con su responsabilidad. Tengo reconocimiento para Henry Ramos y Julio Borges. Hicieron la labor que les correspondía. Fueron dos grandes presidentes de la AN.

¿Qué fue lo más difícil de su gestión?

–El problema más importante para mí, por mi formación y trayectoria dentro de la unidad, que sé el valor estratégico de la unidad para salir adelante, fue dirigir la Asamblea sin tener una conducción política unida. Eso dificultó el trabajo porque el presidente no puede hacer lo que se le ocurra. El presidente puede tener su posición pero no puede proponer algo que no tenga consenso y el consenso se hace a través de la conducción política de los partidos. Si hubiese habido una conducción unida hubiésemos sido más eficientes. Eso hizo más difícil la toma de decisiones.

Entonces el principal reto para 2019 es ese, lograr la unidad en la conducción política…

–Es el principal reto político no de la Asamblea, de Venezuela, del país. Aquí lo que está planteado es que para que se produzca el cambio tiene que tener una conducción política unida y para ello hace falta que todos tengamos capacidad para ceder, ayudar, no imponer sino convencer, y construir esa unidad. Creo que hemos ido avanzando, el Frente es buena noticia.

Fotos: Luis Morillo Crónica.Uno

Video: Maru Morales P., Crónica.Uno


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