Sin gas, sin agua, sin luz… así es la vida de escasez que padecen 548 familias que habitan en este sector de la parroquia Petare.

Caracas. El grafiti de José Vicente Rangel, alcalde del municipio Sucre, se extiende por un camino en que vehículos y personas transitan en zigzag. Antes de llegar a la entrada del barrio El Cerrito, en la parroquia Petare, el paso se vuelve lento, los carros se orillan e intentan circular por el borde. Muchos de los innumerables huecos son producto de reparaciones de tuberías que han realizado las autoridades y así se han quedado.

El hundimiento de la calle toma gran parte de la vía, temen que, por el tránsito pesado, se venga abajo el asfalto y queden incomunicados. Pero esta es una preocupación menor a escasos metros de donde realmente reina el olvido.

En la gestión de este alcalde no se ha hecho nada, dice Aimara Mora, del consejo comunal El Cerrito. Lo dice entre moscas que patean la cara y gusanos de aproximadamente dos centímetros de largo, que salen de una montaña de basura que, desde hace más de un mes, se encuentra en la calle Colinas de Monagas.

El hundimiento de la calle ocasionó que el transporte público en el sector sea limitado.

La escena invade los sentidos. El olor se expande tan rápido como se reproducen moscas y gusanos. Esos bailan aquí a su antojo, suelta Aimara, mientras los esquiva. Se trata de la vía de entrada y salida de las personas de la comunidad, quienes al pasar miran hacia abajo y no se detienen. Quienes viven más cerca, arrojan cal para impedir que los gusanos también irrumpan en sus viviendas.

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Al dejar atrás el hedor, los problemas continúan. Desde hace un año, la calle principal Colinas de Monagas, Plan La Vista, calle Los Curas, Escaleras Monagas, Barrio Chino y El Rinconcito han quedado “a la buena de Dios”. El Cerrito es el primer barrio de Petare poblado por descendientes de las tribus Mariches.

Somos el barrio más central y el más olvidado también. Aquí antes se formaba lío y obteníamos respuesta, cuenta Aimara.

Justo hace un año, el gobernador de Miranda, Héctor Rodríguez, les firmó una carta de compromiso, donde expresó que dedicaría todo su esfuerzo, tiempo y experiencia a atender las prioridades del sector: alumbrado público, plan de vivienda, instalación y reparación del sistema de distribución de gas directo. Estoy convencido de que lo lograremos, concluye la carta.

Con envases plásticos la comunidad ideó lámparas para intentar solventar la falta de alumbrado, pero muchos se han dañado.

No ha sido así. Según el censo que realizó en diciembre el consejo comunal, son 30 los postes que están fuera de servicio. Desde 2010 no se les hace mantenimiento. Pero los vecinos no se quedaron de brazos cruzados. Se organizaron para pedir un bombillo por cada dos familias y colaborar así con el alumbrado eléctrico de los callejones. Recolectaron envases de cloro y les diseñaron un borde. De ese modo construyeron lámparas que ahora cuelgan de los cables. Están atadas con bolsas plásticas, pero muchas han explotado o se han quemado.

Es mucha la decepción, merecemos algo mejor. Aquí vivimos 548 familias, personas trabajadoras, que nos dedicamos a nuestra comunidad. Pero para avanzar también necesitamos de la ayuda externa, dice Aimara.

Barrio el Cerrito de Petare
20180921
Foto: Luis Morillo

Ni el gas directo ni el comunal han llegado a El Cerrito, por lo que los habitantes deben acudir a otras comunidades, como El Llanito y La Agricultura, para poder comprarlo. Deben amanecer en la cola, pero en ocasiones no lo logran, pues no son prioridad por no ser de la zona. Gas Caracas, que generalmente los surte, puede tardar hasta dos meses sin acudir.

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Fuimos número uno, como comunidad esto era totalmente diferente: una tacita de plata. Hasta eventos recreativos hacíamos. Pero nos olvidaron totalmente, tenemos el estigma de que somos escuálidos porque aquí nunca han ganado. Una pequeña venganza, lamenta Aimara.

Sin agua y sin teléfono

En las dos últimas semanas les han puesto el agua con mayor regularidad, de domingo a miércoles, pero siempre bajo la amenaza de pasar hasta 15 días sin el suministro. Calle abajo y calle arriba, en ocasiones, se desplazan los habitantes en busca de agua en otros sectores.

Desde hace dos años la falta del servicio se ha intensificado. Autoridades del Instituto Municipal Autónomo de Aguas y Acueductos de Sucre (IMAS) estuvieron en mayo en El Cerrito, pero las fallas continúan. Les dijeron que hace falta abrir una compuerta o una llave.

Lo que también perdieron fue el tono de las líneas telefónicas. Son 33 teléfonos los que están fuera de servicio desde hace un año.Lo que sí llega puntual es el recibo de pago, reprochó un vecino.

El Consejo Comunal El Cerrito prepara un informe para entregarlo a Héctor Rodríguez en los próximos días, donde exigen el cumplimiento de los acuerdos de hace un año.

Foto: Luis Morillo.


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