Cerca de 8000 litros por segundo de aguas residuales y servidas se consumen en Aragua y Carabobo (I)

Los aragüeños no solo deben padecer la escasez de agua potable; además, la poca que llega por tubería está contaminada. En el Plan Integral de Agua 2018, Nicolás Maduro autorizó un monto de 2,3 billones de bolívares soberanos y de 108,6 millones de euros para mejorar, en un lapso de seis meses, el suministro de agua potable en Miranda, Carabobo, Anzoátegui y Aragua. Poco más de 96.000 millones de bolívares soberanos corresponden a la ejecución de grandes proyectos hídricos en el estado Aragua.

Maracay. Las fallas en el suministro del servicio, la falta de mantenimiento estructural, la ausencia de proyectos preventivos y de solución inmediata a la emergencia hídrica que padece Venezuela, son varias de las principales causas de la escasez generalizada de agua potable, que afecta a 82 % de la población.

El desmantelamiento al que ha sido sometida la estructura hídrica nacional ha sumergido al país “en una emergencia humanitaria compleja que impide, entre otros derechos, el acceso al agua potable y al saneamiento”, de acuerdo con el más reciente reporte sobre la Emergencia Humanitaria Compleja en el Derecho al Agua, en el que participaron Fundación Agua Clara, Coalición Clima 21, Aguas Sin Fronteras, Mesas Técnicas de Agua de la Red de Organizaciones de Baruta del estado Miranda y la asociación civil Fuerza Ecológica de Calabozo (FECOLCA), con el apoyo de Civilis Derechos Humanos.

Entre las fallas más comunes que someten a la población a un racionamiento severo de agua, destacan roturas de tuberías, empotramientos ilegales y deterioro de la infraestructura. La falta de mantenimiento de las redes de distribución de agua potable y de las conexiones domiciliarias provoca pérdidas de 5400 litros por segundo de agua ya tratada.

A principios del mes de noviembre de 2018, la principal empresa hidrológica del centro del país, Hidrocentro, registró seis fugas de gran magnitud en las aducciones correspondientes al Sistema Hídrico en los estados Aragua y Carabobo, mientras que el gobernador del primero, Rodolfo Marco Torres, anunciaba la reparación de, al menos, 33 fallas que existen en tuberías de varios lugares de la región, que propician la fuga de agua y minimizan la presión en la distribución del servicio.

Prueba de esa disminución en el suministro de agua potable por tubería son las semanas, incluso meses, en los que muchas comunidades de la región no la han recibido. Un reporte periodístico del diario Últimas Noticias, que data de agosto de 2018, refiere que más de 10 municipios, de los 18 que conforman la geografía aragüeña, han padecido la escasez de agua por períodos de dos a tres meses. Ribas, Revenga, Bolívar, Mariño, Sucre, Girardot, Santos Michelena, Libertador, Ocumare, Camatagua y Zamora son aquellos donde la escasez de agua se ha agudizado en los últimos meses, siendo los del sur de Aragua y del eje este de la región los que mayores calamidades padecen por la falta del servicio.

Buscando agua de un pozo. Foto: Gregoria Díaz

A principios de este año, el presidente Nicolás Maduro anunciaba el Plan Integral de Agua 2018 y una inversión en moneda nacional y extranjera, con la finalidad de mejorar, en un lapso de seis meses, el suministro de agua potable en Miranda, Carabobo, Anzoátegui y Aragua. El mandatario autorizó 2.388.578.000.000 bolívares soberanos y 108.660.000 euros, para atender, en corto y mediano plazo, ocho puntos de trabajo específicos planteados por alcaldes y gobernadores.

La rehabilitación a nivel nacional de las vías de penetración de embalses y pozos, la activación de un programa de saneamiento, de control de inundaciones y de mantenimiento de embalses, así como la rehabilitación de las plantas potabilizadoras a nivel nacional, son las áreas que el Gobierno pretende abarcar para garantizar un óptimo suministro de agua potable.

A punto de culminar el año, la máxima autoridad regional, Rodolfo Marco Torres, declaraba al lado del presidente de Hidrocentro, Jesús Meza, de la secretaria de Ambiente y Minas, Carmen Cannata, y de los alcaldes de Aragua, la rehabilitación de los pozos de agua y tuberías para la distribución de aguas blancas en la entidad y del sistema de distribución desde El Pao-Cachinche, para lo cual contaba con 96.815.721.393 bolívares aprobados por el Gobierno para la ejecución de grandes proyectos hídricos en el estado Aragua. Adicionalmente, “el Fondo Nacional para el Desarrollo Nacional (Fonden) otorgará recursos para ejecutar la conexión de fugas en las líneas del sistema regional del centro II, estación de bombeo San Joaquín, así como la rehabilitación y adecuación del acueducto de Choroní y Puerto Colombia”, según lo anunciado por el propio gobernador a través de sus cuentas en redes sociales a principios del mes de noviembre.

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De acuerdo con el censo nacional de 2011, Aragua cuenta con una población de 1.630.308 habitantes y solo existen 419.651 viviendas familiares ocupadas que se abastecen de agua, de las cuales 358.783 la reciben por tubería, 18.653 a través de camiones cisterna y 29.728 traída de pozos y bombas, entre otras. De allí que las quejas y reclamos de los ciudadanos que no reciben agua por tubería son cada vez más frecuentes y airadas. En los municipios del eje este de la región, Ribas, Revenga, Tovar y Bolívar, y del sur de Aragua, San Casimiro, Camatagua y Urdaneta, las protestas por la falta del servicio se reportan a diario. En agosto de 2018, habitantes de, al menos, 14 comunidades de los municipios Camatagua y Urdaneta trancaron la carretera nacional luego de padecer la falta de agua por más de 70 días.

Los maracayeros deben ingeniárselas para conseguir agua. Foto: Gregoria Díaz

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social ha reportado 260 protestas a nivel nacional por falta de agua.

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Un informe de 2014 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), dependiente de Naciones Unidas, indica que Venezuela es el único país de la región, junto con Haití, donde la cobertura de agua por habitante había disminuido en los tres primeros lustros del siglo XXI.

En 1998, 87 % de la población recibía agua potable de manera continua y regular. La situación de hoy obliga a los usuarios a almacenar agua en envases diversos y a buscar proveedores informales de agua (caso de camiones cisterna), cuya calidad no está en absoluto garantizada y cuyos costos son muy onerosos, sobre todo para los usuarios de menores recursos, refiere el Reporte sobre la Emergencia Humanitaria Compleja en el Derecho al Agua 2018.

Venezuela, para el año 2000, contaba con 51.021 m3 de agua por habitante en el año, valores considerados muy altos, colocándose entre las 25 naciones con mayor disponibilidad de agua en el mundo y entre las diez primeras de América Latina. Sin embargo, cinco años después, para 2005, esta cantidad se había reducido a 47.120 m3 de agua por habitante en el año”, de acuerdo con las estadísticas que maneja el ingeniero Jesús Castillo, presidente de la Fundación Agua Sin fronteras.

Para marzo de este año, el Instituto de Mantenimiento Urbano de Maracay (IMUG) había suministrado, valiéndose de camiones cisterna, “18 millones de litros de agua a través de 36 rutas que se realizan a diario en las diferentes parroquias del municipio, surtiendo 360.000 litros diarios a las familias más afectadas por la sequía ocasionada por el fenómeno El Niño”, anunciaba el ingeniero Víctor González, su director.

En octubre de 2018, más de 200 propietarios de camiones cisterna protestaron frente a la Gobernación de Aragua y la Alcaldía de Maracay, pues los dos principales llenaderos, responsabilidad de ambos organismos, están inoperativos. El de Tapatapa hace más de un año que no funciona y el de la redoma El Avión tiene casi dos meses inoperativo. Los integrantes de la Asociación de Camiones Cisterna del estado Aragua deben acudir a pozos y llenaderos ubicados en municipios foráneos como Ribas, Zamora, Bolívar e inclusive del estado Carabobo, para surtirse de agua.

La paralización de este servicio agravaba la escasez de agua potable en la región que, para entonces, ya llevaba más de 20 días sin el suministro a través del acueducto regional del centro.

El costo del servicio de agua potable a través de cisternas oscila entre los 2000 y 2500 bolívares soberanos si los camiones se surten de los llenaderos de Maracay, de acuerdo con lo declarado en su momento por los conductores miembros de la Asociación de Camiones Cisterna de la región. Pero si deben hacerlo en otros municipios del estado o de regiones vecinas como Carabobo, el precio se incrementa. Sin embargo, los usuarios del servicio aseguran que los costos del agua a través de cisternas superan los 7000 y 10.000 bolívares soberanos.

Este gasto representa una merma de más de 30 % en el ya deteriorado presupuesto familiar.

Agua que no has de beber

Un olor fétido sale de los grifos. El agua, en muchas ocasiones, llega con un color amarillento u oscuro. Si se deja reposar, una masa se sedimenta en el recipiente y, si llega blanca, lo más probable es que sea debido al exceso de cloro, que ocasiona picazón en los ojos y en la piel. Así describen muchos aragüeños el agua que pocas veces les llega a través de tuberías.

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Desde el año 2009, el ingeniero Germán Benedetti, diputado del Consejo Legislativo del Estado Carabobo, del período 2009-2012, viene denunciando de manera sistemática la calidad del agua que, distribuida por Hidrocentro, llega a los hogares en la región central de Venezuela.

“Hidrocentro envía agua a nuestros hogares con componente de materia orgánica, metales y cianobacterias letales, lo cual asesina, en silencio y lentamente, a una población de más de tres millones de personas en los estados Aragua, Carabobo y Cojedes”, declaró Benedetti a la revista SIC en enero de 2017.

La calamidad ambiental la refrenda el ingeniero aragüeño Alfonso Herrera, miembro de la Fundación Aguas Sin Fronteras, cuando señala que 8000 litros por segundo de aguas residuales y servidas de la Gran Valencia son vertidos, sin tratamiento alguno, al embalse Pao-Cachinche, de donde proviene el agua “potable” que se consume en el centro del país.

El agua que llega a Carabobo y Aragua está contaminada”, asegura Herrera.

El embalse Pao-Cachinche, que comenzó a funcionar en 1973, con una vida útil de 50 años, es la principal fuente de abastecimiento de agua potable del área metropolitana de Valencia, así como de otras poblaciones del estado Carabobo, de Aragua y de Tinaquillo, en el estado Cojedes.

Un estudio ordenado por Hidroven y la CAF a una consultora internacional, en 2012, revela que el mal estado del embalse Pao-Cachinche dificulta el trabajo de potabilización de la Planta Alejo Zuloaga. Unos 21.000 litros por segundo de aguas residuales con material de desechos químicos son descargados al embalse Pao-Cachinche.

En la vía hacia el sur de Aragua se encuentra la Laguna de Taiguaiguay, el pozo séptico de aguas residuales de Maracay, Cagua y otras localidades del estado y la principal receptora de aguas negras de la región, cuyo trasvase envía aguas no tratadas al río Guárico, afluente del embalse de Camatagua, principal fuente de abastecimiento de agua para Caracas.

Toneladas de excremento circulan por una tubería de varios kilómetros de longitud hacia el río Paito, que, a su vez, drena en el embalse Pao-Cachinche, que surte de agua “potable” a tres millones de personas entre Aragua y Carabobo. El trasvase que se hizo para disminuir el nivel del lago de Valencia origina que las concentraciones de nutrientes como nitrógeno y fósforo en las desembocaduras de los ríos y, por lo tanto, del embalse, sean muy elevadas. Ambos componentes provienen, en gran medida, de heces fecales.

Hidrocentro –denuncia Benedetti- oculta el contenido de heces fecales y otros elementos que no deben existir en aguas para el consumo humano según la normativa de la Organización Mundial de la Salud y también la sobredosificación de cloro usada como desinfectante, que, al reaccionar con la materia orgánica, forma un compuesto químico llamado trialometano, el cual es cancerígeno.

Según el último Boletín Epidemiológico de diciembre de 2016, entre 2015 y ese año hubo un incremento de 26,2 % en los episodios de diarreas en menores de cinco años (pasaron de 676.388 casos a 853.698). En lo que respecta a la hepatitis viral A, el mismo boletín señala que, en 2015, los casos alcanzaron la cantidad de 5.850 y, en 2016, 4.305. La tasa de morbilidad nacional por dicha enfermedad alcanzó a 13,88 por cada 100.000 habitantes y la epidemia se propagó por Zulia, Táchira, Miranda, Yaracuy, Carabobo y Aragua, señala el reporte sobre la Emergencia Humanitaria Compleja en el Derecho al Agua.

El lago de Valencia, con su severa contaminación de las aguas, cuyo aumento ha obligado el desplazamiento de, por lo menos, 3600 habitantes de Carabobo y Aragua, todavía es un peligro para los 2000 que aún viven en tierras por debajo del nivel de sus aguas entre ambos estados. El muro que separa a más de 14.000 personas no ha podido detener la elevación de la cota del lago, como pareciera que no podrá impedir una inminente inundación y una tragedia absolutamente evitable. En el lago desembocan 17 ríos y las descargas de aguas servidas de Valencia y Maracay fueron conducidas hacia estos afluentes, lo que propició su contaminación y el aumento del nivel de sus aguas, que, en diciembre de 2017, alcanzó los 414 metros sobre el nivel del mar: seis metros por encima de la cota máxima permitida.

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En marzo de 2012, el diario Correo del Orinoco publicaba un reportaje en donde el presidente de Hidrocentro para la fecha, Manuel Fernández, afirmaba: “El agua potable que llega a los estados Aragua y Carabobo es apta para el consumo humano”.

Tres años después, en la memoria y cuenta de Hidrocentro, se declara el mal funcionamiento del abastecimiento de agua. La revista SIC del centro Gumilla enumera los obstáculos en la gestión de la hidrológica del centro del país: “El deterioro es manifiesto en las grandes instalaciones pertenecientes al Sistema Regional del Centro I y II causando variaciones de los caudales, así como mayores demandas de sustancias químicas, altas pérdidas en el proceso de potabilización, daños en los equipos, afectación de la calidad y altos consumos eléctricos”.

El reporte sobre la Emergencia Humanitaria Compleja en el Derecho al Agua sostiene que el agua no está siendo tratada adecuadamente, violando las normas establecidas. Las condiciones del agua cruda han desmejorado considerablemente y las plantas no están en capacidad de potabilizar la materia prima contaminada que les llega.

“El resultado es uno solo: no hay agua potable en el país”.

Para 2012, el estudio, diagnóstico y conceptualización de soluciones para la rehabilitación y optimización de las plantas de potabilización de agua de Venezuela, ordenado por Hidroven y la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, revelaba que los picos altos de turbiedad estaban hasta 220 % por encima de lo que permiten las Normas Sanitarias de Calidad del Agua Potable establecidas por el entonces Ministerio de Sanidad, en la Gaceta Oficial N.º 36395 del 13 de febrero de 1998.

“La turbidez llega a 11 unidades nefelométricas, lo que explica en parte la escala de colores que perciben los vecinos cuando abren el grifo. Además, están presentes valores como el nitrógeno amoniacal (0,516 mg NH3N/L) y el fósforo (0,739 mg P/L), ambos indicadores de restos de material orgánico, como heces fecales animales o humanas, en el agua”, señala el informe.

Según la Organización Mundial para la Salud (OMS), la turbidez del agua para consumo humano no debe superar, en ningún caso, las 5 NTU, y estará ideal por debajo de 1 NTU. Para julio de 2016, se puedo conocer extraoficialmente que la medición de turbiedad en el embalse Pao-Cachinche ascendía a 13,5 UNT, 270% más de lo permitido, y la del aluminio a 0,61mg/L, cuando las reglas indican que el límite es de 0,2 mg/L.

Lamentablemente, los ciudadanos de Carabobo y Aragua siguen consumiendo agua contaminada y la poca que aún reciben de manera irregular, por tubería o por otras vías, se ven obligados a almacenarla en envases diversos que propician enfermedades como zika, dengue y chikunguya y los expone, además, a otras afecciones gastrointestinales o de la piel. El dengue ha golpeado especialmente el estado Aragua, según la Sociedad Venezolana de Salud Pública, mientras que reportes ofrecidos por algunos bionalistas de la región refieren que entre siete y 10 pacientes acuden semanalmente a los laboratorios para corroborar la hepatitis.

Varios laboratorios clínicos en Maracay confirman que reciben, al menos, cuatro niños por dengue a la semana y que hay un incremento en los casos de hepatitis y de parásitos en los niños. Estas tres enfermedades se contraen, en parte, por el almacenamiento de agua, práctica a la que los aragüeños recurren ante la escasez de agua por tuberías.

En un estudio de opinión reciente, elaborado por el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos de la Asociación Civil ESDA, se determinó que 14 % de los consultados afirma que el agua que reciben tiene problemas de olor, color o sabor, siendo la ciudad de Valencia, en el estado Carabobo, la que presenta mayores problemas. Allí, cerca de 24 % de los consultados describió el suministro con esas características, mientras que 70 % señala que el servicio es inconstante.

El estudio de ESDA muestra que el servicio de agua potable es el peor valorado por los venezolanos, seguido del suministro eléctrico.

Fotos: Archivo / Referencial


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