Pocos negocios cuentan con cámaras de seguridad o vigilancia privada y los hampones aprovechan las horas de la noche para ingresar por los techos de los locales.

Caracas. Desde una escalera, Julio Bonalde arreglaba la zapatería donde trabaja, en el centro comercial La Villa, en Montalbán II. El lunes 27 de marzo un grupo de delincuentes ingresó para hurtar la mercancía.

No sabe quiénes fueron, ya que no dispone de cámaras de seguridad y además entraron en horas de la noche, cuando la tienda estaba cerrada.

En lo que va de año, el hampa ha pasado por la zapatería en tres ocasiones y no han podido dar con los culpables, tampoco han denunciado porque consideran que las autoridades no ayudarán mucho.

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Aquí se han metido en varios locales. Me robaron los bolsos y las carteras que tenía en el almacén, todo eso representa pérdidas”, explicó.

Por ahora, prefiere reforzar la entrada de su local y no le queda más que rezar para no repetir la experiencia una cuarta vez.

De acuerdo con los comerciantes, comienzan a bajar las santamarías a las 6:00 p. m. por miedo a que los asalten dentro o fuera del centro comercial. Los que que pueden pagan por un vigilante, aunque esto no significa seguridad total.

A una de las compañeras de labores de Bonalde, Milagros Rangel, la han robado en seis oportunidades los últimos dos años. La última vez, a principios de 2017, le quitaron los zapatos.

Aunque cerca del centro comercial Uslar queda un módulo del Cicpc, los comerciantes dicen que es poco lo que pueden hacer en caso de un delito

Los que roban más que todo son los motorizados y la zona es muy sola en la tarde. A mí cuando me robaron fue un tipo en una moto y me pidió directo los zapatos. Tuve que llamar a alguien para que me fueran a buscar. Eso fue cerca de La Yaguara, comentó Rangel, quien vive en El Junquito.

Hace tres semanas, cuatro sujetos entraron a la tienda de ropa donde trabaja Deisy Romero, frente a la zapatería de Bonalde. Se llevaron parte de la ropa sin necesidad de dar un susto.

Entraron cuatro personas, dos se quedaron conmigo en la caja para distraerme, mientras que los otros dos agarraban la ropa de los mostradores. Uno en esos momentos no puede hacer nada, así que dejé que se lo llevaran, contó la comerciante, quien ha sido víctima del hampa cuatro veces.

Los empleados también se convirtieron en presa fácil para el hampa mientras están laborando. Susana Sadovnik, quien trabaja en una tienda del centro comercial Caracas, en Montalbán III, indicó que uno de los robos y hurtos más frecuentes es el de celulares a los empleados dentro de las tiendas.

Empleados de tiendas sostuvieron que la zona es muy sola en horas de la tarde y los motorizados aprovechan para robar

“Entran dos o tres personas, unos se encargan de distraer a la personas mientras el otro aprovecha para quitar los celulares, van directamente hacia donde la persona deja el aparato”, detalló.

Rafael Velazco, otro comerciante en el centro comercial Uslar, en Montalbán I, relató que una vez que llega a su tienda prefiere no salir de su puesto para no llamar la atención de los hampones.

Aunque a su negocio el hampa no ha tocado la puerta, sus colegas sí han pasado el susto. Añadió que hasta el Banco de Venezuela, ubicado en la parte externa del centro comercial, han ingresado para hurtar los televisores.

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Según testimonios de los encargados y dueños de los locales, otra de las problemáticas en el sector es el incremento de las colas en el Central Madeirense, dentro del centro comercial La Villa, pues ha empeorado la inseguridad ya que las personas que asisten no son de la urbanización.

Deisy de Carrera señaló que ella y sus colegas han sido testigo de los arrebatos de bolsas de comida e incluso peleas entre los compradores.

Hurto de motos y repuestos

El robo y hurto de motos en los estacionamientos de los centros comerciales se han hecho cotidianos a plena luz del día, según testimonio de Sadovnik, y agregó que esto puede ocurrir aun con la presencia de funcionarios policiales.

“Si uno les avisa que algo está ocurriendo puede que hagan algo, pero ellos normalmente están para ordenar y vigilar las colas de los comercios porque son los policías comunales”, sostuvo.

Los accesorios predilectos son las baterías y repuestos de los vehículos, pero en ocasiones, también se han llevado carros y motos tanto de los estacionamientos como de sus alrededores.

Así lo comentaron Julio Sánchez y Gustavo Betancourt, dos empleados de un negocio de venta de repuestos de vehículos en el centro comercial Uslar, quienes han observado cómo sujetos se llevan las motos estacionadas en el lugar. Por miedo, prefieren hacerse la vista gorda.

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Y aunque muy cerca queda un módulo del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, creen que es poco lo que los funcionarios pueden hacer.

Debido a los índices delictivos, tanto comerciantes como vecinos de Montalbán han logrado concretar reuniones con funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana para que les brinden ayuda cuando ocurren los delitos.

Tenemos un grupo de WhatsApp y en el momento que ocurre un robo o vemos a alguien con una actitud sospechosa, escribimos en el grupo para que los funcionarios lleguen. Con esta modalidad se ha logrado evitar y atrapar a delincuentes, pero es necesario contar con su presencia permanente para prevenir los delitos, no llamarlos justo después de que ocurran, declaró Sadovnik.

Fotos referenciales: Cheché Díaz / Luis Miguel Cáceres



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