Con los Clap los ciudadanos van a depender más del Estado para acceder a la comida

Economistas consultados señalan que los Comités Locales de Abastecimiento y Producción son una herramienta política y apuntan que con ese sistema se distribuye la escasez.

Caracas. El presidente Nicolás Maduro aseveró esta semana: “Todo el apoyo para los Clap”. De manera que la distribución de alimentos cada vez se centrará en esas instancias, y en consecuencia, los ciudadanos dependerán más del Estado para acceder a la comida.

Hace tres meses el mandatario ordenó una reestructuración de las redes gubernamentales de distribución de alimentos que implicó limitar las compras en Mercal y Pdval y crear los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) para que vendan bolsas de comida casa por casa.

Pero los Clap no solo se encargan de ofrecer bolsas, por medio del decreto de emergencia económica y estado de excepción, esas organizaciones tienen un amplio poder, porque pueden intervenir en la distribución de los productos, controlar el orden público y administrar un mayor volumen de alimentos.

Con el fin de que tengan más disponibilidad de artículos, el vicepresidente, Aristóbulo Istúriz, indicó esta semana que se le exigirá a las empresas que 70 % de la producción de alimentos se venda a los Clap, y resto se ofrezca a las redes privadas. La medida se impone cuando la oferta de alimentos es baja y además 79% de los venezolanos adquieren los productos en los canales privados, de acuerdo con cifras de Datanálisis.  Apenas 3,4 % acude a los locales del sector público.

De hecho, este incremento de la regulación tiene serios impactos, y uno de ellos es que muchas familias tienen que aguardar a que el Estado les entregue los productos regulados.

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El presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, señaló que el sistema “hace que la gente tenga que depender de un Clap. Es un sistema perverso, porque estás jugando con el hambre de la gente”, y en ese marco, apuntó que “sin comida suficiente el Gobierno está acercando el conflicto a él”.

La venta de comida es condicionada. Para adquirir las bolsas las familias deben censarse con los consejos comunales y esperar a que se realice el despacho de los paquetes. Sin embargo, hasta la fecha el reparto no es un uniforme, porque algunas comunidades reciben las bolsas cada 25 días y otras ni las han visto. Situación que ha generado protestas en diversas zonas del país, y algunas han terminado en saqueos o intentos de saqueos.

Para el economista y profesor, Ronald Balza, este sistema implica “dar poder a pequeños grupos para repartir la comida. Y ese reparto es intencional, algunos reciben y otros tienen limitaciones”.

Este miércoles los voceros de varios consejos comunales de Caracas acudieron a la Asamblea Nacional a denunciar que han quedado por fuera de la distribución de alimentos.

Tamara Vivas, vocera de un consejo comunal de la parroquia Sucre, comentó que su organización no ha sido beneficiaria de los paquetes, porque sus miembros son opositores. “Realizamos el censo a las familias, pero las bolsas de comida se han orientado solamente a tres consejos comunales, muchas familias no han sido atendidas”.

Situación similar relataron los miembros de los consejos comunales de La Pastora, que tampoco han recibido las bolsas que contienen harina precocida de maíz, arroz, aceite y leche entre otros rubros básicos.

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Tanto León como Balza coinciden en que no se aumenta la producción, pero «se distribuye mal la escasez» a través de los Clap.

La semana pasada el ministro de Alimentación, Rodolfo Marco Torres, terminó admitiendo que con los Clap se administrará el poco alimento, y el Vicepresidente de Economía, Miguel Pérez Abad, dijo que mayo fue un mes crítico, el más bajo en la oferta de productos.

El sector alimentos está en crisis. La producción va en picada por los controles y en abril bajó 21%, según las cifras de Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea), lo que ha impactado en la distribución de los artículos, que además ha tenido más problemas, porque el Sistema de Control Alimentario, que emite las guías de movilización, ha tenido fallas. Y la industria no puede mover un producto sin esa documentación.

Instrumento político

Pero hay más. El Vicepresidente, Aristóbulo Istúriz, aseveró que los Clap son un instrumento político. Luis Vicente León agregó que efectivamente “son más una herramienta política que económica. El sistema no tiene pies ni cabeza”.

Luego de recibir las denuncias de los consejos comunales, la diputada Olivia Lozano, indicó que los Comités “son instancias políticas, son instancias improvisadas, que quieren controlar el hambre”.

Efectivamente, los Clap están conformados por los consejos comunales y los representantes de las Ubch, Frente Francisco de Miranda y Unamujer. Este miércoles la gobernadora del estado Cojedes, Érika Farías, señaló que en los Clap no puede haber «escuálidos ni contrarrevolucionarios».

Los ensayos y errores con la regulación a la distribución

Desde hace ocho años el Gobierno ha incrementado los controles en la distribución y venta de productos. Aquí las medidas:

  1. En 2008 el Ejecutivo empezó a controlar el despacho cuando ese año creó el Sistema Integral de Control Agroalimentario, la plataforma donde productores, distribuidores, importadores y comerciantes deben inscribirse diariamente para informar la movilización de los alimentos y de las materias prima. Sin la guía que da la Sunagro no se reparten los productos. De hecho, por esa vía el Estado está al tanto de cuánto y cómo se produce; hacia dónde van los rubros y quiénes los reciben.

  2. Ante el crecimiento de la escasez, en 2013 el Gobierno creó la Comisión de Planificación y Distribución que abarcó el despliegue de planes de fiscalización.

  3. La mayor ausencia de productos por la caída de la producción generó kilométricas colas para adquirir los productos básicos, por lo cual se estableció el esquema de venta por terminal de cédula.

  4. Las ventas por cédula no redujeron las largas filas en supermercados y cadenas de farmacias y a ese esquema se añadieron las captahuellas.

  5. Bajo el argumento de que la escasez es producto de la guerra económica y el contrabando, el Gobierno cerró la frontera con Colombia en agosto del pasado año, sin embargo, las fallas de abastecimiento han seguido.

  6. Ahora el control en la distribución se establece por medio de los Clap.

Foto: Angeliana Escalona

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