En varios ministerios y entes oficiales los funcionarios laboran tres días y por horas. Representantes sindicales apuntan que los empleados enfrentan un deterioro de sus ingresos por la hiperinflación y el ausentismo en las dependencias aumenta.

Caracas. Las distorsiones de la economía causadas por la política oficial impactan en la administración pública. Por el deterioro de los salarios debido a la hiperinflación, trabajadores de algunosentes oficiales y empresas estatales efectúan reclamos en las calles y las fallas con el servicio de transporte y el efectivo llevan a los empleados a laborar por turnos.

Más allá de las decisiones que ha tomado el Gobierno con el horario del sector público por los problemas eléctricos, la jornada en los ministerios y organismos adscritos ha cambiado por la crisis y la actividad está divida por grupos, días y horas.

En gran parte de las dependencias, un grupo de funcionarios labora tres días y está libre dos, sistema que luego se va rotando. En otras direcciones, los empleados van hasta una determinada hora.

Por ejemplo, en varias instancias del Ministerio de Cultura, los trabajadores acuden dos veces por semana hasta las 12:00 m. En el ministerio de Petróleo —donde recientemente los empleados hicieron una protesta por la ausencia de beneficios— una parte del personal va lunes y miércoles, y otra martes y jueves. Todos acuden el viernes hasta la 1:00 p. m.

Entre las razones que llevan a ejecutar el trabajo por turnos está la falla que existe con el transporte público. Servando Carbone, coordinador nacional de Únete, comenta que “muchos empleados viven en la periferia y no hay suficientes unidades de transporte, por tal motivo, no pueden ir todos los días”.

Según los bloques de transporte de Caracas, hasta el último trimestre del pasado año circulaban 22.800 unidades de 65.000. En lo que va de 2018 el número de unidades fuera de servicio se ha incrementado, indican los transportistas.

Solo pocos organismos públicos ofrecen servicio de traslado a los empleados. Carbone destaca que “hay una irresponsabilidad del Gobierno al no dar respuesta”.

Ese trabajo por turnos afecta los proyectos. Fuentes oficiales indican que en algunos ministerios son escasos los proyectos que “están andando. La gente va a la oficina a verse las caras”.

Esas dificultades con el transporte inciden en la prestación de otros servicios, como el eléctrico.

El presidente de la Federación de Trabajadores Eléctricos (Fetraelec), Ángel Navas, explicó que a los empleados les cuesta trasladarse. “Las personas se desplazan con dificultad porque no hay unidades”. Por tanto, el personal también se turna.

A ello se suma que el propio transporte de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) está limitado por la falta de cauchos y repuestos. La restricción en la asignación de divisas ha afectado la producción de autopartes que retrocedió 30 % el pasado año, según Favenpa.

En la industria petrolera cuya producción está desplomada, la situación es similar al resto del sector público.

Iván Freites, secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros y Gasíferos del estado Falcón, indica que Pdvsa tenía una flota de transporte para los empleados, pero “desde hace dos años no le paga a la empresa que ofrecía el servicio y los autobuses Yutong asignados a la estatal operan de manera intermitente. Por tanto, muchos trabajadores no llegan a sus labores”.

En el Complejo Refinador Paraguaná (CRP) los escollos que deben afrontar los trabajadores afectan las guardias, que ya en la revisión del contrato colectivo fueron ajustadas, agrega el sindicalista. Aquellos que pueden llegar a las instalaciones en ocasiones tienen que redoblarse en las guardias si no acuden los relevos.

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La falta de billetes

A la falta de transporte se suman las fallas con el efectivo. Carbone comenta que aquellos que residen fuera de Caracas tienen que “gastar mucho en pasajes que se cancela en efectivo”.

En el país hay una crisis de efectivo porque los billetes en circulación no son suficientes para atender la demanda que se ha disparado por la hiperinflación. Las cifras del Banco Central de Venezuela revelan que solo en febrero el instituto emisor colocó 516 millones de billetes nuevos.

Los bancos reciben un tercio de sus requerimientos y, por ello, en las taquillas apenas se puede retirar entre 10.000 y 30.000 bolívares y en los cajeros hasta 20.000 bolívares, de acuerdo con la entidad. Montos insuficientes para costear los pasajes. Solo el traslado para La Guaira son 12.000 bolívares y para Guarenas 26.000 bolívares.

Freites agrega que los empleados de la estatal petrolera “utilizaban taxis para llegar a las refinerías, pero las carreras se han encarecido, se tienen que cancelar 40.000 bolívares, mientras que el salario diario del trabajador está en 15.000 bolívares”.

El deterioro del ingreso

En el sector público, grupos de trabajadores han decidido efectuar reclamos por salarios. En días pasados, los empleados del Consejo Nacional Electoral protestaron por los sueldos, los funcionarios de la Superintendencia de Precios Justos manifestaron incumplimientos de compromisos y hasta los obreros de las empresas estatales exigieron aumentos.

Cada vez que suben el salario mínimo y el bono de alimentación cambia la escala salarial de la administración pública, y con el incremento de marzo el tabulador quedó con sueldos que oscilan entre 392.645 a 670.233 bolívares. Pero el poder de compra del salario ha caído más de 60 % por los elevados precios, según las estimaciones de las firmas económicas.

Los representantes sindicales destacan que en diversas áreas aumenta el número de trabajadores que se retira y señalan que el ausentismo laboral —que responde a varias causas— es más de 50 %. Y en sectores como petróleo y electricidad es crítico.

Angel Navas destaca que al menos en el sector eléctrico 11.000 trabajadores, de una nómina de 38.000, se han retirado. Es decir, 29 % de los empleados se han ido. Muchos de que los que han renunciado son mano de obra calificada y no es fácil reponerla. No todos tienen el conocimiento sobre generación y distribución.

En Pdvsa se repite el patrón. Aunque no hay datos precisos sobre las renuncias, Iván Freites destaca que “ya no hay personal suficiente y capacitado. Los salarios más los bonos de comida no alcanzan y las personas se van”.

Justo la falta de personal capacitado es una de las causas que ha llevado a que la producción de crudo en 12 meses haya perdido 662.000 barriles diarios.

Más protestas laborales

El Observatorio de Conflictividad Social reveló que en febrero se incrementaron los reclamos laborales. Solo en ese período hubo 211 protestas de trabajadores.

El informe de la organización señala que “los reclamos laborales superan los conflictos por alimentos y guardan relación con la pérdida del poder adquisitivo del salario frente al escenario hiperinflacionario del país”.

Con información de Luisa Maracara 

Foto: AVN



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