Yulimar Rojas fue designada Mejor Atleta Femenina 2017 del continente americano por la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales.

Caracas. Un conversatorio con el semillero deportivo del estado Anzoátegui fue el escenario ideal para que la campeona mundial de salto triple recibiera la noticia de un nuevo reconocimiento en el atletismo. Entre la emoción de los jóvenes orientales y el repaso de su vida y su carrera, Yulimar Rojas se enteró en el gimnasio Luis Ramos de Puerto La Cruz de su designación como la Mejor Atleta Femenina del continente americano en 2017.

“Estoy muy feliz. Este premio es para Venezuela y para toda la gente que me apoya. Espero seguir creciendo para ganar más premios y medallas para el país”, dijo Rojas a través de su jefatura de prensa. La criolla de 21 años recibirá su galardón el próximo 2 de noviembre en la ceremonia de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales (ANOC) que se celebrará en Praga, República Checa.

Siempre quise ser un ejemplo a seguir. Esto me motiva a ser mejor cada día, que los jóvenes entiendan y vean que los sueños se hacen realidad, solo se debe trabajar por ello con fe, mente y siempre con el corazón, agregó Rojas, quien ha tenido una apretada agenda en suelo anzoatiguense desde que regresó al país tras culminar sus compromisos en la Liga Diamante.

Mantiene los pies en la tierra

Como señaló su entrenador cubano, Iván Pedroso, Yulimar mantiene los pies en la tierra. Esa humildad le permite asimilar con tranquilidad las victorias y no tener inconveniente alguno en recordar los obstáculos que debió sortear en sus inicios en el deporte de pista y campo.

Yo no quería el atletismo, quería el voleibol pero la vida me puso en este deporte. Fui a la escuela de talentos aquí en Anzoátegui y eso me ayudó a estudiar y a seguir practicando, contó en el conversatorio la saltadora, cuya primera meta fue representar a Venezuela y la cumplió en el Suramericano Junior de Medellín en 2011, donde obtuvo oro al igual que en los Juegos Suramericanos de Chile 2014.

Su día más feliz, no obstante, no lo vivió en un podio. Mi familia y yo nos la pasábamos con miedo. Mi ranchito se estaba cayendo y nos mojábamos cuando llovía. Con el deporte pude darle un hogar a mi familia. Ese fue uno de los días más felices de mi vida, no lo cambio por nada, aseguró la triplista, que no escatimó en fotos y autógrafos al concluir su intervención en “La Caldera”.

Foto: Prensa YR



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