El problema del agua va en escalada y se recrudece en un año en el que el Gobierno recurre al racionamiento para mitigar el déficit y la sequía de las represas. Con respecto a las secuelas, Provea reseña en su más reciente informe “Situación de los Derechos Humanos en Venezuela 2017”que entre 2012 y 2017 se documentaron, 9662 denuncias en centros de salud, de las cuales 877 correspondían a fallas de agua concretamente. Solo el año pasado se registraron 435 reclamos en centros del país, lo que en términos porcentuales representa 50 % de las quejas.

Caracas. Ligia Monasterio dice que calma su sed con helados de vasito para no gastar la reserva de agua que tiene para Luis, su hijo menor. Tiene tres semanas hospitalizado en el Vargas y aguarda por una operación de tibia. Una moto lo embistió cuando cruzaba la avenida Urdaneta, y desde entonces Ligia dice que cambió los tobos de su casa por botellitas. Cuenta que en ese hospital todo lo resuelve con jarras, una para cada tarea: el aseo de su hijo, el uso de la poceta y la limpieza de la sala de hospitalización. Es la estrechez de una crisis que se agudiza conforme el Gobierno la niega.

En Caracas, los hospitales adscritos al Ministerio de Salud no solo le toman el pulso al desabastecimiento de insumos, también son espejo de una crisis compleja de agua que compite con el resto de las dificultades que someten al sistema sanitario: el déficit de medicamentos que asciende a 80 %, según el gremio médico, los problemas de infraestructura y de personal. Fallas que se han agudizado por la restricción en la asignación de divisas para importar insumos.

El problema va en escalada y recrudece en un año en el cual el Gobierno recurre al racionamiento para mitigar la sequía de las represas. Con respecto a las secuelas, Provea reseña en su más reciente informe “Situación de los Derechos Humanos en Venezuela 2017”, que entre 2012 y 2017 se documentaron 9662 denuncias en centros de salud, de las cuales 877 correspondían a fallas de agua concretamente. Solo el año pasado se registraron 435 reclamos en centros de todo el país, lo que en términos porcentuales representa 50 % de las quejas suscitadas en cinco años.

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A decir verdad, 2017 ha sido el año con el peor balance, según concluye el informe. Ese año las denuncias se incrementaron en 130 % si se compara con 2016, cuando hubo 189 exigencias por agua. No solo tengo que lidiar con la medicina que no consigo, los antibióticos para mejorar la herida de la pierna de mi hijo, también me toca asegurarme el agua del día, cuenta Ligia Monasterio.

En el Vargas los pacientes de la sala de traumatología recogen 10.000 bolívares diarios por cama, para comprar el agua de tomar. Temen enfermarse y hacen lo posible por eludir el acecho de la hepatitis viral, que los amenaza por el manejo inadecuado de los desechos orgánicos. Casi nunca hay agua y las madres deben cargar con garrafas de las casas para tratar de asegurar las condiciones mínimas en su hogar.

Protestas en los hospitales de Caracas. Foto: francisco Bruzco

A juzgar por la cantidad de casos divulgados por Provea, el problema de agua se suma a la falta de personal médico, de equipos y el cierre de algunos servicios. La situación favorece la insalubridad y abre las puertas para el incremento de las infecciones intrahospitalarias, denuncia el infectólogo Carlos Dorado Rodríguez, del Hospital Universitario de Caracas.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Hospitales, elaborada por la organización Médicos por la Salud, el problema prospera. Lo ocurrido en 2017 parece un anticipo de lo que se avecina este año. En 2018, enfatiza la encuesta de Médicos por la Salud, 79 % de los establecimientos de salud estudiados en los 23 estados, padece en mayor o menor escala la ausencia del servicio. La brecha es más ancha si se compara con 2014, cuando solo 29 % de los centros flaqueaban por esa falla.

Entre mayo y julio, 5 niños y adolescentes dializados del hospital pediátrico J. M. de los Ríos perdieron la vida por la contaminación de los tanques de agua y de los filtros de la unidad de hemodiálisis, a pesar de que los familiares exigieron por varios meses respuesta a las autoridades, completa Provea en su informe presentado esta semana.

La denuncia, consabida por los pacientes crónicos y sus familiares, endosa un nuevo matiz al problema: la contaminación de los reservorios hospitalarios y el manejo de las aguas servidas.

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Durante el primer semestre de 2017, recoge el informe de Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea), fallecieron 24 personas en la unidad de diálisis del Hospital Universitario Dr. Manuel Núñez del estado Monagas, 13 por infecciones de catéter. De 11 máquinas disponibles, 6 estaban dañadas y los filtros de la planta de agua tenían bacterias. A propósito de ello, el año pasado se suscitaron 390 denuncias por caso de insalubridad en los centros hospitalarios, concluye Provea.

Las fallas de agua no solo dejan secuelas en los hogares, el racionamiento también despierta la angustia de los pacientes y recae sobre las cirugías electivas. Médicos del Hospital El Algodonal, en Antímano, aseguran que no están en capacidad de planificar operaciones ni atender emergencias por falta del servicio.

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Félix Romero, miembro del Sindicato Único Nacional de Empleados Públicos del Sector Salud, asegura que en ese centro, de referencia nacional para la atención de tuberculosis y enfermedades pulmonares, los pacientes no disponen de agua para el consumo. La poca agua que recibimos, cuando llega, viene del tanque interno y hace tiempo que no se lava, dice con respecto a El Algodonal.

El problema no pasa inadvertido en el “Monitoreo del Derecho a la salud en Venezuela”, un informe presentado este viernes por Convite, una organización sin fines de lucro que documenta los estragos de la tragedia humanitaria. La ONG advierte que 5 de cada 10 hospitales tiene servicio de agua intermitente en cuidados intensivos y en los pabellones, y 2 de cada 10 centros no tienen agua nunca.

La Maternidad Herrera Vega así como en El Algodonal parecen ser la mayor muestra de ello. Allí la escasez de agua supera con creces cualquier aprieto. A esa institución recién reinaugurada se le suman también las maternidades de El Valle, Caricuao y Petare, donde los avisos de racionamiento cuelgan en las puertas batientes de las emergencia y servicios críticos.

Rosa Torrealba, traumatólogo de Los Magallanes de Catia, sostiene en que en esa institución recurren a las soluciones fisiológicas para lavarse las manos y cumplir las condiciones mínimas asepsia. Nosotros estamos sobre la Laguna de Catia y recibimos agua de pozo. Aquí el mayor problema es con las bombas que surten los servicios. En ocasiones el agua solo llega hasta el piso 2 y otras veces hasta el 6, cuenta. A ello se le añade la ausencia de presupuesto para la adquisición de productos de limpieza. En los hospitales del Área Metropolitana no solo falta quien limpie, tampoco hay cloro ni detergentes para despercudir los pisos.

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En el Psiquiátrico de Caracas, el sindicalista Peter William asegura que solo tienen tres días de agua por semana. El resto de los días se surten con tanques de dimensiones domésticas que ayudan a paliar el problema. Los pacientes poco se bañan y algunos deambulan desnudos, desprovistos de su vestimenta, mientras balbucean sus desvaríos.

Tenemos 25 pacientes famélicos, que se ponen agresivos cada vez que falta la comida o cuando tienen sed. El anterior director salió por corrupto, pero el problema de fondo no se ha resuelto, denuncia William.

En torno a ello, el Colegio de Enfermeras del Distrito Capital ha denunciado en reiteradas ocasiones el recrudecimiento de un problema de carácter nacional. De acuerdo con cálculos de esa institución, por lo menos 17 hospitales del Área Metropolitana presentan problemas de agua. Pero la situación es aún más profusa y envuelve a la red de atención primaria, incluidos los Módulos de Barrio Adentro.  

Hospital El Algodonal. Foto: Francisco Bruzco.

Un estudio elaborado en 2017 por la Fundación de Investigación y Desarrollo de la Universidad Simón Bolívar determinó que solo 14 de las instalaciones para el suministro de agua están operativas, un dato que desliza otro matiz del problema: la falta de infraestructura.

La investigación, divulgada por Rodrigo Mijares, ingeniero, detallas problemas con los tanques de las torres de consulta externa y central.

En las tres muestras de agua de los tanques están presentes coliformes totales, coliformes fecales y aerobios mesófilos en valores muy altos. Son incompatibles con los criterios de potabilidad. Las condiciones de insalubridad, limpieza y mantenimiento de los tanques observadas durante la captación de las muestras, influyen directamente sobre la calidad de las aguas, concluye el documento.

Hoy esa institución apenas recibe agua a través de cisternas, denuncia Prepara Familia.

Protestas en los hospitales de Caracas.

Fotos referenciales: Francisco Bruzco



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