Frente al desabastecimiento de harina de trigo, el Ejecutivo impone regulaciones a unas panaderías que están en crisis.

Caracas. “Este es otro intento de tapar el sol con un dedo. El Gobierno sabe que el problema del pan es el menor suministro de materia prima”, aseveró Luis Pelaez, un profesor de bachillerato que en horas del mediodía hacía una cola frente a una panadería con el fin de poder llevar al menos dos canillitas para su casa.

Pelaez, quien reside en San Agustín, cuestionó la decisión del Gobierno de fijar más controles a la producción de las panaderías: “Ellos saben lo difícil que está la situación ¿Por qué siguen lanzando políticas tan erróneas?”.

Este domingo, el vicepresidente Tareck El Aissami indicó que incrementarán las fiscalizaciones a las panaderías, y los equipos que se encargarán de efectuar las inspecciones tendrán instructivos donde ordenarán a los negocios que 90 % del trigo distribuido por el Estado sea para elaborar pan canilla, francés, sobado. De manera que el resto sea para cachitos y postres.

Sin embargo, la producción de pan ha disminuido por la ausencia de harina de trigo. El presidente Nicolás Maduro señaló que hay “guerra del pan”, pero el procesamiento de trigo está a medias, porque la importación de ese insumo, que realiza solamente el Estado, es limitada.

Un panadero consultado, que pidió mantener su nombre en reserva, apuntó que “si no hay harina de trigo, no hay producción”, y relató que para elaborar el pan en lo que queda de la semana no cuenta con materia prima, porque las empresas molineras no han despachado.

En lo que va del primer trimestre, y de acuerdo con los registros de Bolipuertos, el Estado ha importado cerca de 120.000 toneladas de trigo panadero, lo cual no alcanza. Para atender la demanda de todas las panaderías se requieren 120.000 toneladas mensuales de ese insumo, expresó el presidente de Fetraharina, Juan Crespo.

El representante de los trabajadores aseguró que “la situación es crítica, porque las molineras no tienen mucho trigo y no se pueden cubrir los requerimientos de los comercios. Lo que ha llegado de trigo suple un bajo porcentaje de la demanda”.

Los panaderos señalaron que frente a la merma de la producción de harina precodida de maíz, también por falta de materia prima, se ha incrementado la presión sobre las panaderías, pues los ciudadanos buscan más pan.

Patricia Velasquez es una vendedora informal que diariamente recorre panaderías en la “cacería” de pan y comentó que al establecerse más regulaciones “nada bueno saldrá. Lo que tienen que hacer es activar la producción nacional, no estar metiéndose con los comerciantes, porque por eso es que estamos como estamos”.

El Gobierno, además de vigilar la producción, determinará cómo serán la ventas, que deben comenzar a las 7:00 a.m.

Franklin Aguilar, un trabajador que vive por la avenida Lecuna, expresó que “ya estamos cansados de que el Gobierno invente más controles si siempre van a dar el mismo resultado, ya me dirás si alguno de esos controles que se han inventado ha funcionado”.

El coordinador de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap), Freddy Bernal, señaló este lunes que se tendrá “un equipo de seguimiento y control para supervisar y asegurar la producción del pan todo el día” y añadió que la harina es protegida por el Estado, el azúcar es protegido por el Estado, y la levadura también. Entonces, cómo se justifica que los panaderos hagan lo que se les ocurre.

Los panaderos, ante los señalamientos de los voceros oficiales, indicaron que las autoridades no entienden que sin materia prima no se puede producir y la ausencia no es solo de harina de trigo, tampoco hay disponibilidades de azúcar, manteca y levadura.

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Las amenazas

El Ejecutivo realizará las inspecciones en 709 panaderías y en esos operativos participarán funcionarios de la Superintendencia de Precios Justos, un miliciano, un líder de los Clap y un integrante de las UBCh.

Otro de los panaderos consultados manifestó preocupación por esas fiscalizaciones:

“Nos van a meter gente que ignora cuáles son nuestros problemas, nuestras trabas y nos van a imponer lo que ellos creen que es lo correcto”.

Los comerciantes manifestaron que, frente al incremento de las regulaciones, se hace más difícil mantener la actividad. Un panadero sostuvo que “sin ventas suficientes no podemos mantener al personal, pues adicionalmente, los costos laborales —por el aumento del sueldo mínimo y el bono de alimentación— se han disparado”. Otro añadió que con las últimas decisiones “tengo ganas de vender todo”.

Las panaderías que no cumplan con las nuevas órdenes serán ocupadas. El vicepresidente comentó que “la panadería que incumpla va a ser ocupada temporalmente por el Gobierno y será transferida a los Clap para ponerla a producir”.

Foto referencial: Mariana Mendoza


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